Los beneficios empresariales de EE.UU. siguen mejorando, los gastos de capital aumentan, los niveles de efectivo siguen siendo altos y también contemplamos la recuperación del empleo y el consumo.

Además, vemos con mayor claridad asuntos tales como la normativa en materia sanitaria, financiera y fiscal. Todo esto apunta a una recuperación sostenible del mercado estadounidense y existe una gran cantidad de buenas oportunidades de inversión en ambos sectores, así como de tamaños de capitalización bursátil.

Empirical Research indica que los consumidores y las empresas generan flujos de liquidez en una proporción igual al 10% del producto interior bruto (PIB), dos veces mayor que la norma histórica. Esto conlleva un incremento del nivel de gastos de capital y empleo, lo que sugiere que la economía estadounidense se está recuperando y creciendo de nuevo.

En el mercado de renta variable, las valoraciones actuales para el S&P 500 no son exigentes en comparación con los niveles históricos si se utilizan algunas mediciones tales como el coeficiente P/B del S&P 500 y el rendimiento de las ganancias del S&P arroja menos que el rendimiento de crédito Baa. De este modo, se ilustra claramente que la renta variable sigue siendo un buen valor en comparación con los rendimientos de los bonos. Asimismo, los niveles de efectivo se encuentran en su punto más alto en más de 40 años y alcanzan 1 billón de dólares con la posibilidad de fusiones y adquisiciones de creación de valor, aumento de recompras y dividendos.

Puesto que el fondo que gestiono adopta un enfoque de multicapitalización, nos fijamos en los valores a través de toda la gama de capitalización bursátil. En 2010, la rentabilidad de los valores de baja capitalización de EE.UU. duplicó la rentabilidad de los valores de alta capitalización. Como resultado de dos años de mayor rendimiento de la baja capitalización, la ventaja de esta clase de valoración se ha visto reducida. En estas circunstancias, vemos las mismas oportunidades de valoración en empresas de capitalización baja, media o alta.

Durante los últimos dos años, las perspectivas acerca de nuestras expectativas en el actual ciclo económico de EE.UU. siguen prácticamente el mismo patrón que en todas las recuperaciones posteriores a una recesión: mejorar la confianza en el CEO y la recuperación de ganancias mediante el impulso, en primer lugar, del gasto de capital y, en segundo lugar, del empleo. Hasta ahora hemos estado cerca, pero no lo bastante. Estábamos en lo cierto en cuanto a la recuperación de las ganancias, puesto que las empresas reducen costes de forma rápida, al colocarlos en el nivel de incertidumbre más alto que se ha visto en los últimos dos años. Como consecuencia, se generaron unos niveles de márgenes y de flujo de efectivo disponible casi sin precedentes, incluso en casos de ingresos bajos. Los beneficios de S&P en 2010 crecieron un 47% hasta alcanzar los 84 dólares, lo que ha constituido un factor impulsor clave para un sólido rendimiento general de mercado.

En lo que nos equivocamos fue en la confianza en el CEO. Su recuperación ha llevado más de lo esperado, dada la incertidumbre creada en torno a los ámbitos políticos y normativos. Sin embargo, ahora que tenemos más claro asuntos como la normativa en materia sanitaria, financiera y fiscal, la creciente confianza empresarial aviva la llama del mercado. El gasto de capital mejora con rapidez y creció alrededor de un 23% en 2010. Aún queda mucho camino por recorrer: el flujo de efectivo disponible del sector privado se sitúa en torno al 10% del PIB, una cifra muy alta según las referencias históricas. En estos momentos también estamos empezando a observar una cierta recuperación en el empleo. Se calcula la creación de más de 2 millones de nuevos puestos de trabajo en 2011 y el índice de desempleo ya se está reduciendo. Este es un ingrediente final de gran importancia para una recuperación autosostenible.

Actualmente los flujos también están ayudando a los precios de la renta variable. En los dos últimos años, los inversores retiraron casi un billón de dólares en renta variable y lo emplearon en fondos de bonos. Estamos empezando a contemplar señales contrarias con una salida de bonos de 92.000 millones de dólares anualizados durante los tres meses hasta enero y una entrada de títulos de renta variable a una tasa anualizada de 72.000 millones de dólares según el ISI (Instituto Internacional de Estadística). Asimismo, los inversores han empezado a retirar fondos de mercados emergentes para transferirlos a mercados desarrollados. Según Morgan Stanley, la salida de fondos dirigidos a mercados emergentes del último año ha sido de 6.400 millones de dólares mientras que los fondos de mercados desarrollados han experimentado una entrada de 33.600 millones de dólares. En nuestra opinión, esto supone una próspera corrección.

Estamos sobreponderados en dos sectores: sanidad y finanzas:

Sanidad
En el sector sanitario, las valoraciones se cotizan actualmente a una desviación estándar por debajo de promedios de 15 años y, en términos de diversificación, dispone de la correlación más baja respecto al mercado global de todos los sectores de las clasificación GICS durante la última década.

Vemos valoraciones y fundamentos atractivos en empresas de alta capitalización con ventajas competitivas defendibles y al alza que poseen características estructurales y se beneficiarán del Envejecimiento demográfico y rápidos avances en la biotecnología que han llevado a nuevos y revolucionarios diagnósticos y terapias, que mejoran los resultados en los pacientes.

Estos factores están impulsando un fuerte crecimiento de las ventas y un aumento del gasto (hemos visto un aumento 5 veces mayor de las ventas de biotecnología desde 2002). Del mismo modo, el gasto en sanidad ha superado el crecimiento del PIB en los países desarrollados durante más de 30 años y continúa esta dinámica, mientras que se prevé que la correlación entre el crecimiento del PIB y el sector farmacéutico experimente un aumento de la demanda de un billón de dólares procedente únicamente de China/India antes de 2020.

Finanzas
Creemos que el mercado está pasando por alto el capital que muchos bancos estadounidenses generarán en los próximos años cuando se produzca una normalización del entorno de los tipos de interés y los costes de crédito. Además, por primera vez desde mediados de 2008, las carteras de préstamos en las mayores entidades prestatarias de EE.UU. se han ampliado durante el cuarto trimestre de 2010.

Empirical Research ha indicado que: “los resultados fueron destacables porque los índices de deudas dudosas y fallidas siguen siendo enormes y la calidad crediticia está mejorando con rapidez”. Creemos que la ampliación de los márgenes y un crecimiento del rendimiento económico darán como resultado una rentabilidad ascendente en la renta variable de nuestras inversiones financieras de primer orden.

Al mismo tiempo, el continuado escepticismo que rodea a las entidades financieras de EE.UU. está manteniendo muchos de estos valores en su valor nominal o por debajo. La relación entre precio y valor contable se encuentra actualmente en uno de los niveles más bajos de la historia y sigue estando una desviación estándar por debajo de la media a largo plazo. La combinación de valoraciones atractivas con rentabilidades al alza sobre la renta variable se ha asociado históricamente con la generación de futuros precios de acciones sólidos.