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Su cercanía a Europa, la llegada de inversión extranjera, el desarrollo industrial y unas infraestructuras cada vez más orientadas al comercio internacional han permitido que su PIB avance a un ritmo cercano al 5%, aproximadamente el doble que el registrado por España.
Las perspectivas apuntan, además, a que no se trata únicamente de un impulso puntual.
Las proyecciones del Fondo Monetario Internacional sitúan el crecimiento marroquí alrededor del 4% durante los próximos años.
Marruecos tiene mucho más margen para crecer
Una economía emergente puede registrar porcentajes de crecimiento elevados con mayor facilidad que una economía desarrollada. Marruecos parte de unos niveles de renta y productividad considerablemente inferiores a los españoles, lo que proporciona un amplio margen de convergencia.
La diferencia continúa siendo enorme. El PIB per cápita marroquí representa aproximadamente el 12% del español, de modo que España mantiene una renta por habitante alrededor de ocho veces superior.
Marruecos puede, sin embargo, incorporar tecnología, capital e infraestructuras ya desarrolladas en otros países para incrementar rápidamente su capacidad productiva.
Esta situación ayuda a explicar por qué puede mantener avances cercanos al 4% mientras las principales economías europeas presentan tasas más moderadas.
Automóviles, puertos y Mundial de 2030 impulsan la inversión
Uno de los pilares de esta transformación es la industria automovilística. Marruecos se ha convertido progresivamente en un importante centro de fabricación próximo al mercado europeo.
A ello se está sumando inversión china vinculada a la cadena del vehículo eléctrico y sus componentes. Los menores costes laborales, la posición geográfica y los acuerdos comerciales del país aumentan su atractivo para los fabricantes.
El desarrollo portuario constituye otro elemento estratégico. Marruecos lleva años ampliando su capacidad logística para aprovechar su ubicación entre el Mediterráneo y el Atlántico y reforzar las conexiones comerciales con Europa, África y América.
También mantiene una posición internacional destacada en los fosfatos, fundamentales para la fabricación de fertilizantes.
A estas inversiones se añade la preparación del Mundial de fútbol de 2030, organizado conjuntamente con España y Portugal. El evento está acelerando proyectos de transporte, carreteras, estadios, hoteles y otras infraestructuras.
Las remesas ya alcanzan los 3.700 millones de euros
Existe otro importante flujo de dinero hacia la economía marroquí: las transferencias realizadas por sus ciudadanos residentes en el extranjero.
Entre enero y abril, las remesas alcanzaron aproximadamente 3.700 millones de euros, después de crecer alrededor de un 10% interanual.
Su importancia es considerable porque proporcionan directamente recursos a miles de familias. En una economía donde los salarios son notablemente inferiores a los europeos, recibir periódicamente unos cientos de euros desde el extranjero puede incrementar de manera significativa la renta disponible de un hogar.
Las remesas se han convertido así en una de las grandes fuentes de entrada de divisas del país, llegando a superar otros importantes conceptos como determinados ingresos procedentes del turismo o de las exportaciones de fosfatos.
El crecimiento no evita la salida de miles de jóvenes
El buen comportamiento macroeconómico convive con una realidad mucho más compleja. Miles de ciudadanos marroquíes continúan intentando trasladarse a España -como se ha podido ver en la invasión de Ceuta de este verano- y otros países europeos buscando mejores oportunidades laborales y salarios superiores.
No todos proceden necesariamente de situaciones de pobreza extrema. Entre quienes han tratado de entrar en territorio español aparecen trabajadores de sectores como la hostelería, construcción, pesca o artesanía.
La diferencia salarial y de renta con Europa continúa actuando como un potente incentivo.
Casi tres millones de jóvenes están fuera del empleo y la formación
Aquí aparece una de las principales debilidades del modelo marroquí. Aproximadamente 2,9 millones de menores de 30 años no trabajan, no estudian ni participan en programas de formación.
El desempleo juvenil continúa siendo especialmente elevado. En determinadas zonas rurales se aproxima al 30%, frente a una tasa general de desempleo considerablemente inferior.
Las diferencias territoriales también son importantes. Las grandes áreas urbanas y los polos industriales se benefician en mayor medida de la inversión y creación de nuevas actividades, mientras otras zonas encuentran mayores dificultades para participar de ese crecimiento.
Esta desigualdad ayuda a explicar que un país capaz de atraer fábricas, desarrollar grandes puertos y crecer cerca del 5% pueda mantener simultáneamente importantes bolsas de exclusión económica.
Pero claro, el reto será trasladar el crecimiento a los hogares
Por tanto, las previsiones del FMI ofrecen a Marruecos un escenario favorable si consigue mantener durante varios ejercicios incrementos del PIB cercanos al 4%. Sostener ese ritmo permitiría aumentar considerablemente el tamaño de la economía durante la próxima década pero, ¿llega o llegará este crecimiento directamente a las familias?

