Más allá de los riesgos de las economías periféricas o del tema del techo de gasto estadounidense, hay burbujas de las que no se habla "y que están a la espera de producirse". Juan Ignacio Crespo, director europeo de Thomson Reuters admite que Brasil  es una de ellas pero tampoco hay que olvidar a China "que irá generando una situación más compleja".

Son demasiados los problemas que hay sobre la mesa por lo que “respiros como los que estamos viendo en los mercados son normales”, reconoce Juan Ignacio Crespo, director en Europa de Thomson Reuters. Los mercados pendientes de un dato de paro “que es difícil adivinar pero los datos de la encuesta ADP fueron relativamente buenos- al menos mejor de lo esperado- al igual que los datos quincenales”.

En declaraciones a Radio Intereconomía, este experto admite que tenemos cierta tranquilidad pero “el tema de la deuda pública sigue sin resolverse y nos vamos a un desenlace fatal”. Este experto además advierte sobre “la burbuja brasileña, de la que se habla muy poco y que es un accidente esperando para producirse”. Crespo recuerda que es una economía recalentada, que sube tipos para combatir la inflación, lo que provoca que los precios se eleven y se vuelva a recalentar “además de que la curva de tipos está invertida desde hace unas semanas, lo que anuncia recesión a largo plazo”. Por ello, este experto ve que “hay bombas de relojería marcando el tiempo y el tema de Brasil es un accidente a la espera de producirse”.

Mirando hacia la economía estadounidense, el experto de Thomson Reuters reconoce que no le preocupa el techo de gasto “porque finalmente llegarán a un acuerdo”. Sin embargo, advierte sobre otro problema “y es China. El estado de las finanzas de los gobiernos locales chinos es muy malo, se piensa incluso en default de un tercio de su deuda, y son problemas que irán generando una situación más compleja y que están sobre la mesa”.

Respecto a las agencias de calificación, Crespo reconoce que “es momento de plantearse si las agencias deben hacer el rating de los gobiernos o hay que pasar de ellos porque crean tantos problemas sobre el riesgo sistémico que la mejor solución – al menos por el momento- sería prescindir de ellos”.