Japón y Corea del Sur vuelven al carbón: las dos grandes potencias energéticas de Asia cambian de rumbo

Japón y Corea del Sur, dos de los mayores compradores de gas natural licuado del planeta, están aumentando de forma acelerada el uso de carbón para generar electricidad.  La escalada de precios del GNL y los problemas de suministro desde Oriente Medio han alterado por completo la estrategia energética de ambos países durante las últimas semanas. La situación es un reflejo de cómo la tensión geopolítica en torno al Estrecho de Ormuz está teniendo consecuencias mucho más amplias de lo esperado. 

Lo que parecía un problema localizado para el transporte marítimo y el petróleo está afectando directamente a las cadenas de suministro de gas y obligando a varias economías asiáticas a buscar alternativas inmediatas para mantener estable su red eléctrica.

Japón y Corea del Sur dependen enormemente de las importaciones de GNL para alimentar centrales eléctricas y cubrir parte de su demanda energética industrial. Ambos países son, después de China, los mayores importadores mundiales de este combustible. Sin embargo, la situación cambió drásticamente a finales de febrero. Durante semanas prácticamente no circularon cargamentos cataríes de GNL a través del Estrecho de Ormuz, uno de los principales corredores energéticos del planeta.  La interrupción del tráfico coincidió además con un fuerte aumento de la tensión militar en Oriente Medio y con un endurecimiento de los riesgos para las navieras que operan en la región.
La consecuencia ha sido inmediata: el precio del GNL en el norte de Asia se ha disparado más de un 60% desde el inicio de la guerra, encareciendo enormemente la producción eléctrica basada en gas.

El carbón vuelve a ganar protagonismo

Mientras el gas natural se encarecía rápidamente, el mercado internacional del carbón registraba una subida mucho más moderada, cercana al 13%. Esa diferencia de precios ha terminado provocando un cambio muy visible en la generación eléctrica asiática. En Japón, la producción eléctrica basada en carbón aumentó un 11,1% en abril, el mayor crecimiento registrado en el último año.  Paralelamente, la generación mediante gas sufrió una caída cercana al 13%, reflejando el deterioro de la competitividad del GNL frente a otros combustibles fósiles. Corea del Sur ha vivido una evolución todavía más agresiva. El suministro eléctrico generado mediante carbón se disparó alrededor de un 40% en abril, marcando el mayor incremento desde agosto de 2019. El país está intensificando además las compras internacionales de carbón para garantizar reservas suficientes durante los próximos meses.

La crisis energética está teniendo ya consecuencias visibles en el comercio marítimo internacional. A medida que el gas pierde competitividad y parte de los suministros permanecen bloqueados o tensionados en Oriente Medio, muchas economías están recurriendo al carbón como solución inmediata. Los envíos internacionales de carbón crecieron con fuerza entre marzo y abril, impulsados especialmente por la demanda procedente de Asia y Europa. Los cargamentos destinados a Japón, Corea del Sur y la Unión Europea aumentaron cerca de un 27% respecto al mismo periodo del año anterior.

A diferencia de lo que ocurre con el petróleo y el gas, las rutas globales de suministro de carbón no están sufriendo interrupciones graves, algo que está facilitando que muchas eléctricas vuelvan a utilizar este combustible pese a los compromisos climáticos asumidos durante los últimos años.

Un cambio que complica los objetivos climáticos

El regreso del carbón supone, eso sí, un importante desafío para las estrategias de descarbonización impulsadas tanto por Japón como por Corea del Sur. Ambos países llevaban años intentando reducir gradualmente la dependencia de este combustible debido a sus elevadas emisiones contaminantes.

Sin embargo, la seguridad energética ha vuelto a convertirse en la prioridad absoluta. Mantener estable el suministro eléctrico y contener el encarecimiento energético está pesando más que los objetivos climáticos a corto plazo.