Comenzamos 2016 arrastrando los lastres que marcaron 2015: China y el petróleo. Ambos prometen ser compañeros de viaje en todo el ejercicio, aunque no llevarán al traste el crecimiento económico, consideran desde Abante. Además, desde la casa de asesoramiento y gestión opinan que la caída del mercado ha dejado valores a precios atractivos.
 
CHINA
El cambio de modelo económico es acertado, pues el antiguo modelo basado en industria, infraestructuras y exportaciones ha dado todo el rédito que podía dar y ahora es necesario que mantengan la transición hacia una economía basada en servicios y consumo interno”, afirma Joaquín Casasús, director general de Abante Asesores Gestión. De hecho, las primeras muestras de que el cambio está funcionando se han visto en los índices de servicios y en un PIB. Sin embargo, esta transformación, que durará años en el corto plazo está provocando incertidumbres:

Entre las consecuencias de este cambio de modelo económico estará la reducción de la demanda de materias primas relacionadas con la construcción. Así pues, “China ya ha hecho el pico en  consumo de materias primas y la caída de su demanda está presionando los precios de éstas. Aunque esto está afectando a los países productores de materiales básicos, lo cierto es que no es negativo para Europa, pues no hemos financiado el crecimiento chino, ni ellos han financiado a nuestras empresas”.

Por ello, Casasús considera que “China no va a suponer un riesgo tal que vaya a conllevar una recesión global. Es impacto es manejable y deseable porque su anterior modelo no daba más de sí”. En cambio, el experto juzga excesiva la reacción de los mercados a este hecho.

 
PETRÓLEO
La caída del precio del petróleo es la segunda variable que está atenazando a los mercados y viene provocada por el nuevo modelo energético que ha supuesto el fracking promovido por EEUU. Esta nueva modalidad de extracción ha lanzado al mercado 6 millones de barriles adicionales de crudo, elevando la oferta sobre la demanda y cambiando el modelo. Además, hasta ahora Arabia Saudí regulaba la oferta, pero ahora prefiere asumir precios más bajos para destruir competencia y porque se cree que el último barril de petróleo no va a valer nada.

Ciertamente, Arabia está consiguiendo su cometido, pues “el impacto de los bajos precios del petróleo se  está dejando notar en el high yield americano relacionado con el fracking y en empresas extractoras europeas, como Repsol”, reconoce el experto de Abante.

 Por otro lado, “el superávit fiscal que generaba la producción de petróleo y que había sido canalizado por fondos soberanos, como el de Noruega, ahora se ha cortado, e incluso estos fondos están sufriendo reembolsos, provocando la salida de capitales en las bolsas occidentales”.  Es por ello inteligible que, “una caída excesiva, que mantenga al petróleo por debajo de 30 dólares, es más negativa que positiva, pues, si bien podríamos pensar que aumenta al renta disponible, esto es un cambio lento y, además, desincentiva la nueva inversión”, advierte Casasús.

Si bien no creen que el petróleo bajo vaya a paralizar el crecimiento mundial, sí que consideran que seguirá estresando al mercado hasta que se reduzca la oferta y se mantenga la demanda.

De hecho, ya hemos podido comprobar cómo “el mercado ha rebotado en estos días más cuando la rebotado el precio del petróleo, que con las palabras de Draghi”.
 

OPORTUNIDADES DE INVERSIÓN
Ahora es el momento de los stock pickers y de ver dónde hay valor tras la bajada de los precios de algunas acciones. Así pues, en Abante destacan como oportunidades de inversión en el mercado español a Banco Santander y a Merlin Properties.

De Banco Santander les atrae “su rentabilidad por dividendo del 7% con un precio por acción por debajo de 4 euros y con poco riesgo de ampliaciones”; mientras que de Merlin destacan “la buena cartera de activos con una rentabilidad por alquiler que se transformará en dividendo”.