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Los mercados financieros se mueven en un entorno claramente condicionado por la evolución de los tipos de interés a ambos lados del Atlántico. Araceli de Frutos, consejera de Araceli de Frutos EAFI, considera que esta es ahora mismo una de las principales variables que marca el comportamiento de las bolsas, junto con la tensión geopolítica, la evolución del precio del petróleo y unos resultados empresariales que, por el momento, siguen mostrando fortaleza y sirven de apoyo a unas valoraciones que el mercado vuelve a poner a prueba.
El repunte de las rentabilidades de la deuda refleja una mayor exigencia por parte de los inversores ante la incertidumbre económica y los elevados déficits públicos. En Europa, el Banco Central Europeo mantiene una política dependiente de los datos y debe actuar con cautela, ya que una subida excesiva de los tipos puede terminar lastrando una economía de la eurozona cuyo crecimiento ya es débil. Al mismo tiempo, el encarecimiento del crudo añade presión inflacionista y complica todavía más las decisiones de política monetaria.
En Estados Unidos, la atención se concentra en los datos de inflación y en la próxima reunión de la Reserva Federal. El mercado eleva la probabilidad de nuevas subidas de tipos después de conocer los últimos datos de empleo y ante el avance del petróleo. La situación es compleja porque la Fed debe equilibrar la necesidad de controlar la inflación con el impacto que un endurecimiento monetario adicional puede tener sobre la economía, los mercados financieros y la riqueza de los hogares.
En este escenario, Araceli de Frutos apuesta por mantener las posiciones de inversión respaldadas por la buena evolución de los beneficios empresariales, pero introduce un criterio especialmente importante: evitar compañías con un elevado nivel de endeudamiento. Unos tipos de interés altos durante más tiempo encarecen la financiación y penalizan especialmente a las empresas con balances más débiles.
A corto plazo, el comportamiento del petróleo y del gas ofrece oportunidades en compañías ligadas a la energía. De Frutos destaca especialmente las utilities europeas con exposición al gas y señala nombres como Iberdrola, EDP o RWE. Además, considera que estas compañías también presentan interés a más largo plazo porque el desarrollo de la inteligencia artificial y de los centros de datos incrementa de forma estructural la demanda de electricidad.
También ve recorrido táctico en petroleras como Galp, apoyada por su generación de caja, su política de remuneración al accionista y su diversificación hacia energías renovables. No obstante, insiste en que la oportunidad en petróleo responde sobre todo a una visión de corto plazo, muy ligada a la evolución de las tensiones geopolíticas y del precio del crudo.
Para horizontes más amplios, la preferencia continúa estando en la tecnología y en aquellos sectores industriales que necesitan del desarrollo tecnológico para crecer. En este ámbito, compañías como Siemens o Schneider Electric encajan en una estrategia que busca beneficiarse de tendencias estructurales de largo recorrido.

