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“Ha sido una de nuestras mejores decisiones”, nos contó Amra Koluder, Managing Directora y responsable de Clientes Internacionales y Distribuciónde DNB, durante una conversación en la que hablamos de España, pero también de IA, geopolítica, pensiones y de cómo está cambiando el negocio mundial de la gestión de activos. Empezamos bien, porque nos contó lo ilusionados que están con España y que vienen para quedarse.
La apuesta española tiene además una dimensión que va más allá del propio mercado doméstico. DNB quiere convertir España en uno de sus puntos de apoyo para crecer en el sur de Europa. Y no parece una incursión táctica. “No estamos aquí por los ciclos, estamos aquí para quedarnos”, nos decía Amra.
La gestora forma parte de uno de los principales grupos financieros nórdicos y cuenta actualmente con varias oficinas internacionales. Según las cifras que compartió Amra durante nuestra conversación, el patrimonio gestionado por el grupo se sitúa alrededor de los 130.000 millones de euros tras un fuerte crecimiento durante los últimos cinco años, apoyado tanto en el desarrollo orgánico como en operaciones corporativas y en la expansión internacional.
España, mucho más que una oficina comercial
Cuando le preguntamos por la experiencia española frente a otros mercados europeos, la respuesta fue especialmente positiva. Amra destacó una combinación que no siempre resulta fácil encontrar: una industria financiera desarrollada, inversores profesionales, transparencia, capacidad de innovación y, al mismo tiempo, un mercado de inversión que todavía tiene recorrido.
DNB abrió su oficina de Madrid hace menos de dos años a Cargo de Lorenzo González, pero lo interesante no es tanto la dirección como lo que pretende hacer desde ella.
Tal y como nos explicó Amra, España puede funcionar como el hub natural de DNB para el sur de Europa. También ayuda la conexión económica y cultural del país con Latinoamérica, algo que añade una dimensión internacional difícil de encontrar en otros mercados europeos.
Hay además una cuestión de fondo: el ahorro. El desarrollo de los sistemas de pensiones, el crecimiento del ahorro financiero y la necesidad de buscar alternativas de inversión están transformando progresivamente el mercado español. Para una firma nórdica, además, no resulta un fenómeno desconocido. Países como Suecia llevan mucho más tiempo desarrollando modelos en los que el ahorro y la inversión tienen un peso relevante en la planificación financiera de las familias.
Y eso termina afectando a lo que demandan los clientes: más diversificación, oportunidades de inversión a largo plazo y soluciones que combinen eficiencia con una gestión del riesgo razonable.
De la globalización a financiar el nuevo mundo
Probablemente una de las ideas más interesantes de nuestra conversación apareció al preguntarle por el entorno macroeconómico y geopolítico. Amra lo definió como “el año de la claridad”. No porque ahora sea más sencillo saber qué ocurrirá mañana —eso sigue siendo bastante difícil—, sino porque las grandes fuerzas que están modificando la economía mundial son cada vez más visibles.
Durante décadas, los mercados se acostumbraron a un mundo de globalización creciente, energía relativamente accesible, tipos de interés muy bajos y cadenas internacionales de suministro construidas pensando fundamentalmente en la eficiencia. Ese marco está cambiando.
Seguridad energética, defensa, autonomía estratégica, tecnología e IA han ganado peso. La conclusión que nos trasladaba Amra resulta bastante gráfica: ya no estamos esperando a recuperar el mundo anterior, sino “financiando el nuevo”. Esta es solo una más de las clarividentes cosas que nos contó.
Para el inversor, la diferencia es importante. La geopolítica deja de ser simplemente un riesgo que aparece de vez en cuando en las pantallas de Bloomberg para convertirse en una variable que puede determinar dónde se construyen fábricas, quién controla los semiconductores, cuánto invierten los gobiernos en defensa o qué países garantizan su suministro energético.
DNB lleva años intentando trasladar algunas de estas transformaciones a sus estrategias de inversión. Tecnología es probablemente el ejemplo más evidente. Su estrategia tecnológica cumple 25 años y es uno de los mejores fondos de tecnología del mundo. Su gama actual también incluye estrategias especializadas en energía, defensa y mercados nórdicos.
La IA también está cambiando la propia gestión de activos
La inteligencia artificial tiene una peculiaridad, nos contaba Amra: DNB la observa simultáneamente como oportunidad de inversión y como fuerza capaz de transformar su propio negocio.
En este terreno, DNB quiere combinar tamaño con especialización. Junto a sus estrategias sectoriales, Amra destacó durante nuestra conversación las llamadas estrategias enhanced, un modelo que la gestora ha desarrollado en los países nórdicos y que pretende extender a otros mercados europeos.
Estas estrategias parten de una exposición amplia a un índice, pero permiten pequeñas desviaciones para intentar generar rentabilidad adicional manteniendo un tracking error limitado.
Los países nórdicos también quieren hacerse un hueco
Al ser una gestora nórdica, tiene sentido que quieran aprovechar su conocimiento para ayudar al inversor a tener una ventaja competitiva. Es precisamente ahí donde una gestora local puede aportar algo distinto. El conocimiento de un mercado doméstico menos cubierto internacionalmente puede constituir una ventaja bastante interesante. Y España será uno de los lugares donde DNB quiere poner a prueba esa propuesta.
Cuando terminamos hablando de sus planes para los próximos años, Amra volvió sobre una idea varias veces: crecer “paso a paso”. Construir relaciones con distribuidores e inversores, ampliar el negocio y hacerlo con una perspectiva de largo plazo.
La idea de fondo que me transmitió Amra es que, en una industria acostumbrada a perseguir el fondo, el activo o la temática que mejor ha funcionado durante los últimos doce meses, construir despacio puede parecer poco emocionante, pero también suele ser bastante más sostenible.
Como comentamos al terminar, DNB quiere hacer las cosas despacito y con buena letra.

