Habláis de un cambio de paradigma: pasar de ser una compañía farmacéutica a una biofarmacéutica. ¿Cómo debería evolucionar el peso del negocio biotecnológico dentro del grupo en los próximos cinco o diez años?
Ignasi Biosca: Reig Jofre ha iniciado en 2025 un proceso de transformación hacia la biotecnología, impulsado por la integración de Leanbio y Syna Therapeutics. Sin embargo, este movimiento no surge de la nada: el proyecto comenzó en 2018, cuando adquirimos una participación del 10 % en Leanbio y empezamos a trabajar conjuntamente en el proyecto de Syna.
Leanbio es una compañía de servicios biotecnológicos que ofrece capacidades de desarrollo y producción a otras empresas del sector. Por su parte, Syna Therapeutics es una compañía centrada en el desarrollo de productos, especialmente biosimilares. Su producto principal está licenciado desde 2023 a Accord Healthcare y en 2025 ha iniciado las últimas fases clínicas, con previsión de finalización en 2026.
Con todo ello, creemos que Reig Jofre ha dado un salto cualitativo. En los próximos cinco años evolucionaremos progresivamente hacia una compañía cada vez más biofarmacéutica, combinando servicios, producción y desarrollo de productos.
Se trata de una estrategia de integración vertical: pasamos de fabricar el producto final que llega al hospital a integrarnos también en las fases iniciales de la cadena, produciendo principios activos de base biotecnológica. Es la primera vez en los más de 96 años de historia de Reig Jofre que entramos en este ámbito.
Con la integración de Leanbio y Syna Therapeutics, ¿el objetivo estratégico es capturar valor en la cadena biológica o desarrollar productos propios?
Ignasi Biosca: En realidad buscamos ambas cosas. Leanbio nos permite participar en el crecimiento de la industria biotecnológica, donde hoy se concentran muchos de los nuevos lanzamientos y de los grandes medicamentos del sector. Reig Jofre no quería quedarse anclada en el modelo farmacéutico tradicional del siglo XX, sino evolucionar hacia la biotecnología del siglo XXI. Además, estos servicios se integran muy bien con nuestras capacidades actuales de desarrollo y producción de inyectables, que es precisamente el formato de muchos productos biotecnológicos hospitalarios.
Por otro lado, con Syna entramos en el desarrollo de biosimilares, un mercado con gran potencial. No solo ayudan a reducir el precio de ciertos medicamentos en mercados desarrollados, sino que también permiten ampliar el acceso a tratamientos en países en desarrollo.
El ejercicio 2025 estuvo marcado por la integración de las nuevas filiales y por las paradas técnicas en la planta de Toledo. ¿Qué parte de la caída del beneficio es extraordinaria?¿Podemos esperar beneficios de doble dígito en 2026?
Laura Martí: Efectivamente, 2025 ha estado marcado por varios impactos extraordinarios. La reducción de capacidad en la planta de antibióticos tuvo un impacto negativo estimado en unos 10 millones de euros. Al mismo tiempo, otras divisiones han tenido un buen comportamiento. Hemos crecido en Specialty Pharmacare, Consumer Healthcare y en el área de inyectables, lo que aportó aproximadamente 4 millones de euros adicionales de rentabilidad.
También hemos tenido el impacto del proyecto Mintec y un esfuerzo importante en inversión en I+D, parte del cual está subvencionado. De cara a 2026, la nueva línea de antibióticos entrará en funcionamiento durante el año y esperamos empezar a ver el impacto positivo en la segunda mitad del ejercicio.
En cuanto al crecimiento rentable y la generación de caja, ¿qué margen EBITDA consideráis sostenible una vez normalizada la producción de antibióticos?
Laura Martí: Nuestro objetivo histórico es alcanzar márgenes de EBITDA en torno al 15 %. Para lograrlo estamos integrando negocios más rentables, como los vinculados a la biotecnología, y realizando inversiones en capacidad productiva que nos permitan mejorar la rentabilidad.
El margen bruto ha resistido bien en 2025. Con el nuevo mix de productos biotecnológicos de mayor valor añadido, ¿qué objetivos os marcáis para 2026?
Ignasi Biosca: Esperamos que 2026 sea un año de recuperación del crecimiento. En primer lugar, recuperaremos el negocio de antibióticos. Aunque es un segmento de menor margen, recientemente se han anunciado subidas de precios en España y estamos poniendo en marcha una nueva línea de producción de antibióticos estériles más eficiente.
Además, estamos racionalizando el portfolio, centrándonos en antibióticos más rentables y reduciendo los productos maduros de bajo precio.
En conjunto esperamos recuperar el crecimiento en ventas, lograr un crecimiento del EBITDA de doble dígito y aumentar el beneficio neto. Paralelamente seguiremos avanzando en la transición hacia la biotecnología, con productos de mayor valor añadido en nuestras plantas de Barcelona.
Reig Jofre ha diversificado su negocio más allá de los antibióticos hacia áreas como dermatología o salud osteoarticular. Tras las inversiones de 2025, ¿qué peso tendrán las divisiones de mayor valor añadido en el mix de ventas de 2026?
Laura Martí: Las divisiones de Specialty Pharmacare y Consumer Healthcare tienen márgenes superiores a la división de Pharmaceutical Technologies, donde se incluyen los antibióticos. Con las inversiones en nuevas capacidades y la mejora de precios en algunos antibióticos esperamos mejorar la rentabilidad global y volver a niveles históricos, con potencial incluso de superarlos.
En materia de fusiones y adquisiciones habéis mencionado interés en mercados como Italia o Alemania. ¿Cuáles son vuestros objetivos en este ámbito?
Ignasi Biosca: Estamos muy satisfechos con el crecimiento de nuestros mercados actuales. En 2025 hemos crecido un 17 % en Reino Unido, un 16 % en Polonia, un 11 % en Bélgica y un 12 % en los países nórdicos. También hemos iniciado operaciones en Chequia. Queremos seguir consolidando nuestra presencia en Europa. Actualmente tenemos productos en Alemania e Italia, pero a través de distribuidores. Si surgiera alguna oportunidad de adquirir una base comercial en estos países, la estudiaríamos con interés.
Fuera de Europa seguimos trabajando con distribuidores, pero buscamos reforzar presencia en mercados como China, Latinoamérica y Japón, donde históricamente hemos tenido buen crecimiento.
Tras el ciclo de inversión más intenso, ¿veremos en 2026 una mayor conversión de beneficio en flujo de caja libre y una reducción del apalancamiento?
Laura Martí: Sí. La mayor parte de las inversiones en el negocio tradicional ya se han completado. En 2026 aún realizaremos algunas inversiones vinculadas a los nuevos negocios biotecnológicos, pero el volumen será menor. Actualmente el ratio deuda/EBITDA está en torno a 3,3 veces, algo superior al año anterior, pero es un nivel con el que nos sentimos cómodos y que ya hemos tenido en el pasado tras adquisiciones importantes como la de Bioibérica. Nuestra intención es reducirlo progresivamente.
A pesar de la caída del beneficio en 2025, la compañía mantiene su compromiso con los accionistas. ¿Es sostenible el modelo de scrip dividend en 2026?
Ignasi Biosca: La decisión final corresponde al Consejo de Administración y se propondrá en la próxima junta. Sin embargo, nuestra intención es mantener el mismo modelo utilizado en los últimos años. Muchos de los principales accionistas optan por recibir el dividendo en acciones, lo que nos permite retribuir al accionista minoritario sin generar una salida importante de caja, y al mismo tiempo seguir reduciendo deuda y financiando inversiones.
Actualmente tenéis más de 6.000 accionistas. Tras la integración de Leanbio y el impulso de la biotecnología, ¿cómo definirías 2026 para el accionista?
Ignasi Biosca: La evolución de Reig Jofre ha sido progresiva. En 2010 dimos nuestro primer paso internacional con la compra de una compañía en Suecia. En 2015 nos fusionamos con Natraceutical, lo que fortaleció nuestras operaciones en Francia y Bélgica y nos permitió salir a bolsa.
En 2019 adquirimos el negocio osteoarticular de Bioibérica y lo internacionalizamos, creando bases en países como Polonia o Chequia.
En 2025 damos el siguiente paso natural: la transición hacia la biotecnología.
Para el accionista, 2026 será sobre todo un año de recuperación del crecimiento y de los resultados, tras el paréntesis inversor de 2025. En los próximos tres o cuatro años veremos realmente el salto de valor y la transformación de Reig Jofre en una compañía cada vez más biofarmacéutica.

