Aegon AM es conocido principalmente por sus estrategias en renta fija, pero también tenéis soluciones de reparto. ¿En qué consisten?

Es cierto que, principalmente, se nos conoce por los activos de renta fija, tanto tradicionales como alternativos, ya que representan aproximadamente dos tercios del volumen que gestionamos. No obstante, también contamos con estrategias de reparto, diseñadas especialmente para aquellos inversores que buscan recibir mensualmente parte de la rentabilidad generada por la cartera. En concreto, una de las estrategias que distribuimos en España y que está despertando una elevada demanda entre los inversores es el Aegon Global Diversified Income Fund. Se trata de un fondo diseñado para distribuir un 5% anual mediante repartos mensuales. Es un fondo mixto, lo que significa que puede invertir tanto en renta variable como en renta fija, inversiones alternativas e incluso divisas. En definitiva, contamos con múltiples palancas para lograr un crecimiento del capital al mismo tiempo que cumplimos con el compromiso adquirido con los inversores de distribuir ese 5% anual.

El fondo Aegon Global Diversified Income acaba de cumplir 10 años. Una década que no ha sido nada fácil. ¿Cómo ha sorteado la estrategia estas dificultades?

Efectivamente, el fondo se lanzó el 21 de abril de 2016, por lo que acaba de cumplir 10 años. Y lo cierto es que ha tenido que enfrentarse a todo tipo de eventos geopolíticos y económicos en un entorno especialmente complejo desde el inicio. De hecho, el contexto no era el más propicio para lanzar una estrategia de estas características: los tipos de interés en Estados Unidos y Reino Unido se situaban en el 0,25% y el 0,5%, respectivamente; en Europa, los tipos estaban en negativo y, apenas dos meses después del lanzamiento, Reino Unido votó a favor de abandonar la Unión Europea con el conocido Brexit. Por tanto, los comienzos no fueron precisamente sencillos.

A pesar de ello, desde Aegon mantuvimos el compromiso de distribuir un 5% anual mediante pagos mensuales y, al mismo tiempo, preservar la apreciación del capital a través de las distintas palancas de inversión de las que dispone el fondo. Todo este contexto nos obligó a ganar flexibilidad y agilidad, así como a ser especialmente selectivos en la asignación de activos. Esa capacidad de adaptación resultó clave posteriormente, cuando tuvimos que afrontar episodios como la crisis del Covid-19, un periodo de fuertes caídas de mercado que, sin embargo, conseguimos cerrar en positivo en 2020. Después llegaron otros acontecimientos de gran impacto, como la invasión de Ucrania, que evidenció la vulnerabilidad energética de Europa, y ahora el conflicto entre Irán y otros actores de Oriente Medio, que vuelve a generar tensiones energéticas a nivel global.

En definitiva, el fondo ha ido aprendiendo y adaptándose a cada uno de estos episodios de mercado, todos ellos muy exigentes, reforzando su capacidad para ser cada vez más flexible y ágil. Gracias a ello, hemos podido seguir cumpliendo con el compromiso de distribuir ese 5% anual a los inversores y, además, ofrecer rentabilidades anualizadas de entre el 5% y el 6% desde el lanzamiento.

¿Cómo se posiciona ante un entorno tan incierto como el actual?

Comenzamos 2026 con una visión bastante optimista, aunque somos conscientes de que la incertidumbre seguirá siendo una de las principales constantes de los mercados en los próximos meses. De hecho, el fondo Aegon Global Diversified Income acaba de cumplir su reparto número 120, lo que significa que, a lo largo de toda su historia, ha mantenido de forma ininterrumpida su compromiso de distribución. Nuestro objetivo es seguir convirtiendo en certeza aquello que el mercado percibe como incierto.

¿Cómo lo hacemos? A través de una gestión flexible y cada vez más ágil en el posicionamiento de la cartera. Actualmente, esto nos está llevando a apoyarnos más en la renta variable estadounidense, especialmente en aquellos segmentos vinculados a la inteligencia artificial y en todas las palancas de crecimiento asociadas a esta tendencia. También estamos encontrando un importante apoyo en las infraestructuras energéticas y digitales, ya que nos encontramos en plena transformación de ambos sectores. Por otro lado, en renta fija —que representa cerca del 24% de la cartera— seguimos viendo valor especialmente en el crédito, donde el carry continúa aportando atractivo a las inversiones.

En un entorno marcado por incertidumbres energéticas, tensiones arancelarias y posibles nuevos episodios de volatilidad en el futuro, una de las grandes cuestiones es si la economía global será capaz de evitar una recesión. A día de hoy, ese escenario no forma parte de nuestras previsiones centrales. Por ello, mantenemos una cartera con un posicionamiento relativamente defensivo, aunque sin renunciar a aprovechar las oportunidades que siguen surgiendo en el mercado.

¿Qué podemos esperar de los próximos años?

Siempre resulta más sencillo analizar el pasado que anticipar el futuro y, cuando miramos hacia adelante, es habitual caer en cierto sesgo pesimista debido al panorama actual. Sin embargo, nosotros queremos mantener una visión optimista y centrarnos en identificar oportunidades dentro del entorno que estamos viviendo. Es cierto que, en estos momentos, los bancos centrales se mantienen especialmente pendientes de cómo evoluciona la crisis en Oriente Medio. De hecho, tanto el Banco de Inglaterra como el Banco de Japón han mostrado en sus últimas reuniones una actitud de cautela y espera. Al mismo tiempo, no debemos olvidar que la Reserva Federal cuenta ahora con un nuevo presidente, Kevin Warsh, que llega con el mensaje de preservar la independencia de la institución respecto a la Casa Blanca. Habrá que ver cómo evoluciona esa situación. En cualquier caso, los datos del PIB estadounidense del primer trimestre ya han mostrado cierta debilidad respecto a lo esperado, lo que apunta a que las previsiones económicas podrían moderarse ligeramente.

En este contexto, creemos que los inversores pueden seguir confiando en nuestra cartera por su elevado nivel de diversificación entre distintas clases de activos, incluidas las divisas. Nuestra filosofía de inversión se basa en la convicción y, sobre todo, en la flexibilidad que nos otorga el mandato del fondo para movernos entre diferentes activos en función de las oportunidades que identifiquemos en cada momento. Por tanto, aunque mantenemos una postura prudente, afrontamos el futuro con un moderado optimismo, ya que consideramos que seguimos siendo capaces de encontrar oportunidades incluso en un entorno marcado por la incertidumbre.