En un contexto global marcado por la volatilidad y por una creciente exigencia de rigor en la toma de decisiones, la trayectoria de una compañía es uno de sus principales activos. Especialmente cuando se trata de proyectos internacionales, donde la experiencia acumulada, el conocimiento del territorio y la capacidad de adaptación son determinantes para consolidar una reputación sostenible en el tiempo.

España ha sido un país exportador de talento, y conocimiento técnico. En las últimas décadas, Latinoamérica se ha consolidado como un espacio natural de crecimiento para empresas capaces de aportar valor real y visión a largo plazo. En ese contexto se enmarca la trayectoria de CLERHP Estructuras, una compañía que acumula más de quince años de actividad continuada en la región.

Hablar de quince años en Latinoamérica no es hablar únicamente de presencia geográfica, sino también de aprendizaje constante y de una evolución basada en el conocimiento profundo de entornos técnicos y normativos. A lo largo de este tiempo, CLERHP ha desarrollado proyectos en países como Bolivia, Paraguay, Uruguay, República Dominicana y España, entre otros, operando bajo marcos regulatorios distintos y adaptándose a normativas técnicas exigentes y cambiantes. Esta capacidad de adaptación ha sido clave para consolidar una estructura empresarial preparada para operar en contextos internacionales complejos.

Uno de los pilares fundamentales de esta trayectoria ha sido la exportación de conocimiento y tecnología. El grupo ha trasladado metodologías de trabajo, estándares europeos de planificación y control, así como procesos constructivos orientados a la eficiencia, calidad y seguridad. La aplicación de estos modelos ha permitido elevar el nivel técnico de los proyectos desarrollados y consolidar una forma de hacer basada en el rigor, la trazabilidad y la mejora continua.

Este enfoque se refleja también en el capital humano. En la actualidad, el grupo cuenta con un equipo de más de 180 profesionales, integrado por personas de más de 17 nacionalidades distintas.  A ello se suma, en la actualidad, la creación de más de 1.000 empleos indirectos, un impacto que refuerza el compromiso con el desarrollo económico y social.

La trayectoria internacional y la consistencia técnica se traducen, además, en una mayor credibilidad ante el mercado. La capacidad de cumplir con normativas técnicas, adaptarse a distintos sistemas de control y responder a estándares de calidad exigentes ha permitido consolidar a CLERHP como una compañía sólida y reconocida. Esta solvencia constituye uno de los principales factores de confianza para el mercado bursátil, donde la visibilidad, la estabilidad operativa y la capacidad de ejecución son elementos clave en la valoración de una empresa.

Esa confianza se refleja también en la estructura accionarial del grupo, que le ha permitido atraer capital de distintos orígenes —español, boliviano, panameño, estadounidense, entre otros— configurando una base accionarial diversa que actúa como indicador de respaldo y credibilidad. En los mercados financieros, la diversificación del capital suele ser consecuencia directa de una trayectoria sostenida y de una gestión alineada con criterios de largo plazo.

De la experiencia acumulada surge la evolución natural hacia el desarrollo inmobiliario propio. Tras años ejecutando proyectos para terceros, el paso hacia la promoción y el desarrollo integral responde a una lógica empresarial madura al aplicar todo el conocimiento adquirido en ingeniería, planificación, sostenibilidad y gestión para crear proyectos con identidad propia. En este contexto nace Larimar City: una nueva forma de entender el desarrollo urbano en el Caribe, donde la tecnología, la planificación consciente y la visión a largo plazo se integran en un modelo pensado para vivir e invertir con sentido. Un proyecto que se apoya en una base técnica sólida, en una estructura empresarial contrastada y en una experiencia internacional que avala cada decisión.

En un entorno donde la inversión exige cada vez mayor transparencia y rigor, la experiencia demostrada sigue siendo uno de los principales indicadores de valor. Construir durante quince años en distintos mercados no solo genera infraestructuras; genera confianza. Y esa confianza es, hoy más que nunca, el verdadero cimiento sobre el que se construyen los proyectos del futuro.