“Todo el mundo tiene la inteligencia para ganar dinero con las acciones, pero no todo el mundo tiene el estómago necesario”. Peter Lynch 

Hay momentos en los que el mercado no deja de sorprendernos, sin embargo una cosa es cierta, Mr. Market fluctúa bajo impulsos y correcciones desarrollando tendencias. Las tendencias, evidentemente pueden ser alcistas y bajistas. En el desarrollo de un movimiento alcista el miedo y la codicia se van apoderando del precio gradualmente hasta llevar los máximos a niveles superiores o inferiores, creando impulsos con máximos crecientes o mínimos decrecientes, según sea el movimiento primario.

El verdadero sentido de una tendencia bursátil se desarrolla mediante el ciclo económico, puesto que el crecimiento de las economías permiten el crecimiento en el BPA, beneficio por acción de las empresas y podríamos decir que la tendencia de la bolsa está en el rendimiento de los diferentes activos por lo tanto, cuando la Renta Fija a largo plazo baja nos ofrece una mayor rentabilidad, lo que exige al dividendo un mayor rendimiento que obliga a las bolsas a comenzar un mercado bajista. Habitualmente el primer indicio bajista del mercado lo encontramos en el bono a corto plazo, puesto que si la rentabilidad de la RF a corto plazo sube, el inversor venderá bonos a largo plazo para comprar tramos más cortos de la curva de tipos, lo que provocará de manera indirecta una caída en la Renta Variable. El movimiento de los mercados de capitales entonces está claramente afectado por el ciclo económico, como siempre mantengo, puesto que en etapas altas del ciclo, cuando las compañías son capaces de generar más beneficios la inflación crece, y la elevada inflación exige a los bancos centrales subir los tipos de interés, o lo que es lo mismo; la rentabilidad de los activos a corto plazo.

Si entendemos este proceso, podemos comprender por qué los mercados oscilan en tendencias, puesto que las mismas se desarrollan a medida que se incrementa la expansión monetaria. Por este motivo es absolutamente clave comprender la esencia y naturaleza propia del mercado puesto que si somos conscientes de que el mercado fluctúa con impulsos y correcciones, tendremos un margen operativo más simple que nos permita controlar las emociones en momentos de pánico, y esto créanme; ¡es crucial! La audacia nos hace tomar decisiones razonadas en cada momento, si bien es cierto que a veces, la arrogancia nos provoca estar en un valor por el mero hecho de no querer asumir nuestra equivocación. Audacia y arrogancia se mezclan en el camino muchas veces, puesto que un Trader debe entender que no es lo mismo dar margen al precio con el propósito de no liquidarlo en fase de mínimos, que contemplar la posibilidad de creer tener el dominio del mercado dejando ilimitar una pérdida.

Está claro que en el equilibrio está el éxito y es evidente también, de la misma manera, que el uso incorrecto de un Stop Loss hace inviable la rentabilidad en mercados tan volátiles como el actual. En este caso podemos utilizar herramientas tales como el Stop mercado, un concepto que estoy introduciendo este año y que estamos enseñando a nuestros alumnos desde Blackbird, con el propósito de ser más sensibles con el precio, puesto que si entramos en una fase correctiva de mercado alcista comprando fuerza relativa positiva, es fácil comprender que aquellos valores que están liderando el mercado, como mínimo nos dan la opción de proteger el capital en caso de que la entrada sea precipitada. La entrada tiene que ser siempre a partir de un 50% de corrección del tramo impulsivo precedente, puesto que en caso de precipitarnos comprando en la cercanía de los máximos, entonces estaríamos haciendo nuestro trabajo de manera incorrecta, como es lógico. Sin lugar a dudas, el planteamiento operativo tiene sentido además, cuando aplicamos una correcta política de gestión monetaria. La gestión monetaria es clave, no me cansaré de insistir en ello, ya que la ejecución del Stop Loss tiene que llevar siempre consigo una asignación de capital que haga que en caso de error, la perdida sea lo más pequeña posible. Algunas veces se ha hablado de que la pérdida debe calcularse en base a un 1-3% de pérdida máxima, lo que supone que nos equivocaremos menos de cinco veces consecutivas, puesto que si arriesgamos por ejemplo, un 3% implicaría estar arriesgando de facto un 15% de nuestro capital lo que me parece inviable. Un Trader es capaz de perder no solamente 5 veces, sino que a veces podemos llegar a perder hasta 10. En mercados muy volátiles la capacidad de aguante y de comprender la tendencia primaria, se impone al nervio que mueve la secundaria, y eso es esencial para poder ser consistentes y para poder sacar retorno en un mercado que operado de otra manera, está más cercano a descapitalizarnos que otra cosa, y eso es impermisible.


Gráfico S&P500


Ayer vivimos una sesión extremadamente volátil en la que tras el discurso del BCE el mercado fue capaz de pasar a positivo rompiendo resistencias, para terminar desplomándose un -3%. Lo más sorprendente del caso, es que tras el cierre europeo vivimos una sesión americana, en la que los índices bursátiles USA, fueron capaces de cerrar incluso en positivo, las pérdidas superiores al punto porcentual. Tras el cierre de ayer, hoy tenemos una jornada llena de angustia, puesto que de alguna manera debemos valorar si los Stops que en algunos casos se ejecutaron ayer han sido buenas o malas decisiones. Probablemente, nuestra mente haga un juicio de valor en función de lo que suceda en el mercado, es decir, de alguna manera diremos que si el mercado cae más, nos sentiremos aliviados, puesto que observaremos como nuestra decisión ha impedido que el dolor sea superior.

Sin embargo, no podemos pensar que nuestra decisión es correcta o no con base en que el mercado genere más o menos volatilidad. La decisión habrá sido correcta o incorrecta en función del resultado final de nuestra cuenta, con lo cual, hasta que no termine el presente movimiento correctivo y veamos una reacción del mercado, vamos a suponer que lo vigente permanece, es decir, que el mercado continúa subiendo a pesar de la corrección. Para concluir algo diferente, es necesario ver el proceso correctivo del precio, evaluar el mínimo y luego observar un nuevo impulso, ya que mientras no se defina de otra manera podemos afirmar que lo que estamos viendo es una corrección, para dar paso a un nuevo impulso técnico. Por supuesto, si es un nuevo impulso deberíamos tener los precios nuevamente en máximos, para esta vez quién sabe, si incluso superarlos. El caso negativo, implica que lo que estamos viviendo ahora sea un primer impulso bajista, para que eso sea así deberíamos observar un nuevo mínimo por debajo de los 9.900 puntos en el IBEX 35, cosa que de momento no ha ocurrido. Cualquier otra conclusión es errónea puesto que si entendemos el chartismo desde la premisa de la estructura del precio, no podemos decir de ninguna manera que el mercado es bajista, por lo tanto, los precios actuales cotizan en el soporte, luego nos permite nuevamente entrar en busca de la continuación de la tendencia alcista.

Ibex 35


¡Y así considero que hay que actuar! comprendiendo los factores que mueven los mercados a largo plazo, puesto que en nuestro oficio, no sobrevive el que reacciona a los impulsos, más bien el que logra la consistencia asumiendo que el error no parte de no saber predecir los precios, más bien lo contrario, parte de no saber que se está haciendo. No nos engañemos, a veces somos víctimas de los resultados aleatorios que tenemos fruto de un mercado alcista, pero no saber que se está haciendo es un grave error, que nos lleva a aquello tan frustrante, de vender en mínimos y comprar en máximos, haciendo caso omiso a aquello que nos enseñó Warren Buffett; ¡Cuando el mercado es codicioso, sé temeroso y sé codicioso cuando el mercado sea temeroso!

Gisela Turazzini
BLACKBIRD CEO