Tradicionalmente, la inversión de impacto se limitaba a la deuda privada, a menudo en forma de microfinanciación, y al capital privado. Se centraba en la creación de impacto a través de proyectos sociales o medioambientales a pequeña escala. Cuando las innovaciones o los proyectos piloto resultan prometedores, necesitan grandes inversiones para evolucionar y finalmente madurar. Es, precisamente, en este punto en el que el capital público puede ser un facilitador y un complemento natural de las inversiones privadas.

En la última década, la inversión de impacto a través de los mercados de valores ha creado la masa crítica, la escalabilidad y el alcance global necesarios. Los retos mundiales son tan grandes que para abordarlos se requiere un enfoque específico pero amplio en todas las clases de activos, teniendo en cuenta sus características específicas.

El enfoque en dos fases

Invertir en acciones que cotizan en bolsa con el objetivo de provocar un cambio medioambiental y/o social es un enfoque indirecto, ya que carece del efecto inmediato que ofrecen las inversiones en proyectos o microfinanzas. En un primer paso, un inversor de impacto influye en una empresa que cotiza en bolsa a través del compromiso y la asignación de capital.

Esto debería traducirse en menores costes de financiación. En un segundo paso, las empresas pueden hacer crecer más rápidamente los negocios con mejores credenciales de impacto, ampliando los efectos beneficiosos para el medio ambiente y la sociedad.

Dos pasos entre la asignación de capital de los inversores de impacto para un efecto beneficioso

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Fuente: Vontobel; Universidad de Zúrich, Dep. de Banca y Finanzas, Centro de Finanzas Sostenibles y Patrimonio Privado (CSP), "¿Puede la inversión sostenible salvar el mundo? Revisión de los mecanismos de impacto de los inversores", julio de 2019

PASO I: Impacto del inversor con capital y compromiso

Efecto de asignación del capital

En los mercados de valores, las acciones circulan libremente entre los accionistas sin que el dinero llegue directamente a la empresa. Sin embargo, si muchos inversores se decantan por determinados valores, la capitalización bursátil de las compañías aumenta. Como resultado, los bancos están dispuestos a aumentar los préstamos, o la empresa puede emitir más bonos. Los inversores de impacto elegirán empresas que ayuden a reducir la huella medioambiental o a mejorar el bienestar social. Cuanto más dinero asignen los inversores a estas empresas, más fácil les resultará obtener capital, hacer crecer sus negocios y ser más impactantes.

Efecto del voto y del compromiso:

Los inversores de impacto ejercen el derecho de voto en las asambleas generales anuales, pero también se comprometen directamente con la dirección de la empresa. Así, pueden animar a la dirección a hacer crecer los negocios de impacto o a emprender actividades favorables, como esfuerzos de investigación y desarrollo específicos. A menudo colaboran con otros accionistas para empujar a las compañías en la dirección deseada.

PASO II: Impacto de la empresa a través de sus actividades

Las empresas que aportan la solución perfecta a los retos medioambientales y sociales mundiales son muy deseadas por los inversores de impacto. Sin embargo, estas soluciones perfectas sólo están disponibles en unos pocos casos. Mientras tanto, el objetivo de la inversión de impacto sigue siendo impulsar cambios en los procesos, productos y comportamientos.

La teoría del cambio es una brújula ideal para identificar estos desarrollos deseados. Si nos fijamos primero en el resultado final deseado y luego seguimos los pasos sugeridos por el concepto de la teoría del cambio, llegamos a la conclusión de que las empresas que proporcionan productos, materiales, procesos o servicios innovadores crean el codiciado impacto positivo que las convierte en candidatas ideales para las inversiones específicas.

Estas empresas son fabricantes, ensambladores o instaladores de componentes de generación de energía renovable o infraestructura de red, materiales de construcción o tecnología de calefacción y refrigeración, así como aparatos de eficiencia energética o sistemas de transporte eficientes, por nombrar sólo algunos. Además, las soluciones informáticas, de software y de automatización pueden mejorar los procesos de forma significativa, reduciendo así los daños. Del mismo modo, los proveedores de servicios educativos, tecnología sanitaria o alimentos y bienes de consumo sostenibles pueden ser candidatos a la inversión de impacto centrada en lo social.

Es justo decir que, gracias a los efectos de asignación de los inversores de impacto descritos en el paso I, estas empresas objetivo se benefician de un acceso más fácil al capital y pueden hacer crecer sus actividades y negocios más rápidamente, o pueden financiar su investigación y desarrollo en su camino hacia el objetivo final, tal y como se describe en la teoría del cambio. Por el contrario, la tendencia opuesta se da en el sector de los combustibles fósiles, donde las estrategias de desinversión privan a las empresas de la posibilidad de ampliar sus actividades de exploración.

La combinación de los pasos I y II proporciona bucles de retroalimentación positivos: cuanto más éxito tengan las empresas, más las apoyarán los inversores. Esto, en última instancia, acelerará el impulso hacia un mundo mejor, y da esperanzas de que los ODS, así como los objetivos del Acuerdo Climático de París, se alcancen finalmente.