En un contexto de elevada incertidumbre macroeconómica, ¿qué indicadores consideras hoy realmente fiables para anticipar cambios de ciclo y ajustar las carteras a tiempo?
La incertidumbre es más geopolítica que económica. Los datos macroeconómicos que conocemos siguen apuntando a un crecimiento moderado, pero positivo por encima del 1% en la Unión Europea, algo por debajo del 2% en Estados Unidos y aquí tampoco ha cambiado. De hecho, la expectativa es que pueda mejorar con un mayor gasto fiscal, tanto en Estados Unidos como en Europa, incluso bajadas de tipos en Estados Unidos.
Los indicadores macroeconómicos, evidentemente, los datos reales siempre son importantes, lo que son el PIB con su desglose, ventas al por menor, producción industrial, que como digo no son malos, lo que pasa es que son datos que van con bastante retraso y si no lo que mira mucho el mercado son indicadores adelantados sobre todo lo que son los PMIs o los ISMs en Estados Unidos, que es una encuesta que se hace a los gerentes de compras de las empresas sobre sus perspectivas de negocio.
Independientemente de lo que puedan ser pequeñas decepciones que haya podido haber o sorpresas al alza, en general lo que estamos viendo es una actividad manufacturera que sigue presionada y un sector servicios que sigue bastante boyante, impulsado por el consumo sobre todo.
Desde la perspectiva del equipo de estrategia de Banco Sabadell, ¿qué regiones o mercados ofrecen actualmente la mejor combinación entre crecimiento potencial y control de riesgos?
A nosotros ahora mismo nos parece que hay más potencial en Estados Unidos que en Europa. Es verdad que los múltiplos a los que cotiza la bolsa americana son más elevados, pero el crecimiento también es mucho más alto y yo creo que incluso podríamos tener sorpresas al alza en el crecimiento y a finales del 2025, arranque de año tampoco ha tenido una evolución espectacular; mientras que Europa sí que hemos tenido un tirón importante.
El potencial que nosotros tenemos por valoración es más limitado después del tirón que ha tenido y sobre todo hay que tener en cuenta que gran parte de la revalorización de los índices europeos en 2025 ha sido por encarecimiento de los múltiplos a los que cotiza anticipando un rebote o una mejora de los resultados en 2026. Sobre todo por una base comparable más fácil de batir, como estabilización del euro, una comparativa para aranceles más favorable, incremento del gasto fiscal en Alemania, tanto en construcción como en defensa, recuperación de la actividad en China, o sea muchos síes; y luego es sobre todo esa promesa. Ahora llega el momento en que tenemos que ver la ejecución de esto, tenemos que ver el crecimiento de resultados y si desde luego seguimos retrasándolo incluso el riesgo de toma de beneficios en Europa es actualmente mayor quizá que en Estados Unidos, donde el crecimiento sigue siendo bastante robusto.
Tras varios años dominados por la inflación y tipos más altos, ¿estamos ante un cambio estructural en la forma de asignar activos o crees que los inversores tienden a sobrerreaccionar a cada giro del mercado?
No creo que haya cambiado gran cosa. Es verdad que últimamente estamos viendo esta fiebre del oro, hemos tenido esa subida de las criptodivisas siempre el miedo a pérdida de valor de las divisas fiduciarias por políticas monetarias excesivamente expansivas, pero ese miedo siempre está ahí, pero al final es la política monetarias que se está siguiendo bastante razonable.
Es cierto que los tipos reales están en niveles muy bajos, estamos cercanos a cero, pero tampoco van a moverse mucho los tipos en Europa; en Estados Unidos tienen margen para recortar algo porque ahí los tipos reales son algo más elevados y la inflación debería atender a moderarse, tanto en Europa como en Estados Unidos quizá más a partir de la mitad del año.
¿Qué perspectivas tenéis para 2026?
Una cosa son los riesgos económicos, que a priori, no vemos grandes riesgos económicos y el ruido geopolítico.
El ruido geopolítico siendo muy aparente y pudiendo provocar volatilidad, movimientos de corto plazo en las bolsas, no creo que vaya a tener un impacto relevante en la economía en el sentido en que pueda hacer descarrilar el crecimiento económico y llevarnos a una recesión. El crecimiento que esperamos para 2026 no es muy elevado, pero es positivo y sigue siendo un apoyo para los mercados.
En ese sentido, en este entorno macroeconómico más allá de la volatilidad que pueda generar el ruido geopolítico y el riesgo de que haya una toma de beneficios, porque no hemos tenido ninguna corrección importante desde abril prácticamente de 2025 cuando el día de la liberación, más allá de esto las bolsas deberían estar soportadas en 2026 por el entorno macro.
El crecimiento debería ser mayor en Estados Unidos, ahí tenemos algo más de potencial que en Europa donde el potencial es más limitado, si se produjera esta toma de beneficios indudablemente volvería a ser más atractivo y podría generar oportunidades en Europa. Y dentro de Europa, el Ibex va a seguir estando en una posición muy ventajosa por la situación económica de España y luego también por la composición del índice. Y, fuera de esto, si queremos hacer una apuesta por una base comparable más favorable con el euro, con los aranceles, por el incremento del gasto fiscal en Alemania tanto en defensa como en construcción, recuperación de China, desde luego el índice que más se puede ver beneficiado por su vocación manufacturera y exportadora hacia China y Estados Unidos es el DAX alemán.