Gonzalo Cañete, ejecutivo de cuentas y analista de mercados de Swissquote, analiza la situación técnica y fundamental de los mercados en este inicio de año convulso. 
 
¿Qué niveles debemos vigilar en los principales índices?
El Ibex 35 presenta una situación distinta a la del resto de parqués europeos porque España por la heterogeneidad del resultado de las elecciones. Mientras aguantemos 1.000-1.250 puntos en el Ibex 35, podemos tocar madera. La convocatoria de nuevas elecciones sería el peor escenario.
 
En el Dax el factor divisa crea más incertidumbre en el mercado, pues el EURUSD no se ha debilitado, lo que repercute en las exportadoras europeas y en el Dax, que tiene un alto componente de exportadoras. En un gráfico de velas diarias de los dos últimos meses, se puede observar una formación de H-C-H que, con la pérdida de los 10.000 unos, nos podría hacer ir a los 9.500-9.400 puntos, lo que sería un golpe duro para la renta variable.
 
Pero hay que fijarse aún más en Wall Street. No me parecía creíble la ruptura de los 2.050 puntos del S&P 500 y, los últimos días de 2015 acabaron con fuertes caídas. Estas caídas, sumadas a las de las bolsas asiáticas, han hecho que los parqués europeos hayan abierto el año con fuertes caídas.
 
El mercado europeo también teme a la deflación, luego que la tasa de inflación de la eurozona haya quedado por debajo de lo previsto (0,2% en diciembre versus 0,3% esperado), afectada por el abaratamiento del petróleo. ¿Cree que el BCE tiene armas para defenderse de las fuerzas contrapuestas que debilitan sus intenciones de crear inflación?
Esto le deja la mejor excusa para continuar con su política monetaria laxa. Ahora el BCE se tendrá que comprometer a endurecer la QE con mayores compras mensuales. Lo único que les podría echar para atrás sería la intervención del mercado del petróleo. La caída del precio del crudo está presionando sobre todo a Rusia y a China. Arabia Saudí ha promovido este abaratamiento, pero desde hace meses está incurriendo en un déficit elevado. Por tanto, en cualquier momento podría cambiarse la escena y haber un repunte del precio del crudo, aunque la proyección de los gráficos apunta a 20 dólares por barril. En este contexto, los inversores, incluso los más conservadores, podrán encontrar petroleras en niveles muy bajos, como Chevron Exxon Mobil.
 
El oro también será un punto clave durante los próximos meses, pues si el dólar está incomprensiblemente débil, el oro tendrá que responder con él.
 
El abaratamiento del precio del petróleo está afectando también al mercado de renta fija, donde hemos visto algunas suspensiones de pagos por parte de fondos high yield relacionados con las energías. ¿Cree que deberíamos huir de este tipo de deuda?

El hecho de que se produzcan impagos en el high yield es un indicio de lo que puede ocurrir y vemos similitudes entre los que ocurrió en 2009 y lo que está ocurriendo ahora: se han anunciado impagos antes de que subieran tipos, quizás por descontar que iban a subir los tipos incrementando la deuda. Y precisamente ahora estamos en cifras récord de deuda en EEUU y Europa.
 
Los inversores deben vigilar los ETFs más longevos que tengan, que hayan estado en la época de 2008 y, si ven una pérdida de los niveles de 2009, se deben preocupar, pues en cuanto hay un default en high yield, están en primera línea de fuego y se pueden traducir en dificultades de liquidez en el sector bancario y aseguradoras. Incluso la regulación europea que ha entrado en vigor el 1 de enero de este año establece que, en caso de default, los accionistas y bonistas soportarán el impago de los bancos y también aquellos que tengan depósitos de más de 100.000 euros. Esto es como lo que sucedió en Chipre, donde se hacían quitas en depósitos superiores a 150.000 euros. La Unión Europea se comienza a convertir en la Unión Soviética Europea. En cambio, la Fed en EEUU no hará ningún rescate bancario ni inyecciones de liquidez.