Antonio Estévez, principal CEO de Visados Empresas Immigration Services, explica que, aunque es ingeniero naval, su experiencia en ese campo fue breve. Tras estudiar “una carrera muy difícil”, trabajó en “la naval de Sestao”, pero pronto orientó su carrera hacia la gestión, comenzando en el área de compras. Previamente había participado en la empresa familiar de “frío industrial”, que operó en México, pero que desapareció tras la “crisis del tequila”, lo que le llevó a buscar empleo en una etapa que describe como “complicada”.
Su carrera dio un giro al especializarse en compras, lo que le permitió incorporarse como director de compras en Freiremar, una empresa del sector alimentario que llegó a tener “casi 2.000 empleados”. Allí experimentó un crecimiento profesional y salarial, aunque decidió marcharse por el “síndrome de insularidad” tras trasladarse a Las Palmas. Posteriormente entró en el sector de las telecomunicaciones, en plena liberalización de finales de los 90, trabajando en empresas como Supercable y el grupo Auna, en un entorno de consolidación empresarial.
En 2004 decidió salir de la empresa mediante un acuerdo, iniciando su etapa emprendedora. Comenzó en consultoría, pero pronto detectó que “en el momento en el que sales… ya no eres lo mismo”, perdiendo progresivamente contactos. En el contexto del crédito fácil previo a 2007, creó un marketplace de préstamos, una “plataforma creada por nosotros”, que conectaba demanda y oferta financiera. El proyecto creció hasta contar con “47 franquicias a nivel nacional”, pero la crisis financiera de 2007 lo destruyó: “el tsunami… nos arrasó”. Estévez se vio obligado a cerrar, reconociendo que quebró y que lo hizo en sentido pleno: “me quedé hasta sin casa”, arrastrando además deudas.
Tras este fracaso, afirma que tuvo que reinventarse. Se dedicó entonces al sector de reformas, realizando “cuarenta y tantas reformas”, aunque con la carga de las deudas anteriores. Más adelante surgió una oportunidad en Brasil relacionada con la compra de un astillero, lo que le llevó a trasladarse durante unos tres años. Allí adquirió experiencia internacional y aprendió portugués, destacando que lo hizo por necesidad, “a base de tenerte que buscar la vida”.
A su regreso, comenzó a trabajar ayudando a empresas a implantarse en Brasil, incluyendo la gestión de visados, colaborando con compañías como Navantia. Este fue el origen de su negocio actual, que amplió junto a su mujer al detectar la oportunidad de ofrecer servicios migratorios a empresas en múltiples países. Identificó un nicho en la gestión especializada de visados para empresas, especialmente en desplazamientos de trabajadores, destacando la complejidad del sistema.
Actualmente dirige un grupo centrado sobre todo en Estados Unidos, donde afirma que son “líderes en España” en la gestión de visados, incluyendo green card. Su modelo se basa en ofrecer precios competitivos y un servicio especializado, frente a los elevados costes de abogados en EEUU Además, han desarrollado servicios para atraer talento a España y operan también en mercados como Reino Unido, Australia y Brasil.
En cuanto a la captación de clientes, explica que se basa en marketing digital, utilizando SEM, SEO y redes profesionales como LinkedIn. “Aplico una frase que es: acciones masivas generan resultados masivos”.
Finalmente, destaca el valor diferencial de su empresa frente a los departamentos de recursos humanos: la alta especialización requerida. Señala que la complejidad normativa hace difícil que las empresas gestionen internamente estos procesos, por lo que su propuesta incluye validación previa del candidato y un compromiso claro: “si yo me comprometo a sacarte el visado… yo te lo voy a sacar”, con un modelo de precio cerrado y sin sobrecostes.

