La economía se encuentra en una situación complicada – paralización del sistema inmobiliario, incremento del paro..- con problemas que “nos hacen pensar que más que brotes verdes, hay problemas estructurales que habría que resolver”, asegura Ángel Rodríguez-Carreño, Consejero delegado de Óptima Previsión. y uno de esos problemas pasa por “acometer una reforma del mercado laboral que incentive al empresario a contratar”.

Una situación – la actual- que pone en peligro las pensiones “no de forma inminente pero sí a largo plazo”. La ecuación es fácil: el sistema público de pensiones consiste en financiar ahora las pensiones de los jubilados. Teniendo en cuenta que “tenemos un índice muy bajo de natalidad con una esperanza alta de vida, cada vez hay menos activos par a financiar las pensiones de los pasivos”. Por ello es necesario “adoptar medidas que incentiven el ahorro a largo plazo”. Un ejemplo de ello, explica Rodríguez Carreño – “es incentivando a las empresas a que constituyan planes de pensiones a los empleados”. Pero no es la única.

Aunque en España no hemos tenido cultura para ahorrar en planes de pensiones, sí que la hemos tenido para tener vivienda propia. “El 67% de los mayores – personas que superan los 65 años- tienen vivienda en propiedad”. Un activo que se ha convertido en el principal ‘refugio’ de los jubilados pero con un problema: no es líquido. En Óptima Mayores – filial de Óptima Previsión- se han especializado en la hipoteca inversa: “una ‘pensión’ de carácter vitalicio que tiene garantía hipotecaria y que se combina con un seguro de rentas diferidas, donde la propiedad no se transfiere”. Pero ¿qué ocurre cuando el partícipe fallece? Tanto vivienda como deuda se heredan con varias alternativas, constituir hipoteca, devolver dinero y quedarse con la casa…Se convierte así “en el perfecto complemento de las pensiones más bajas”.