La gestión de estilo value, desdeñada durante tres años en beneficio de los valores de crecimiento, ha vuelto a suscitar el interés de los inversores en los últimos meses.

En efecto, los valores europeos de crecimiento se anotaron una rentabilidad un 24%[1] superior a la de sus homólogos de estilo value entre finales de 2013 y mediados de 2016. Aunque esta diferencia se redujo a la mitad en el segundo semestre de 2016, conviene preguntarse en estos momentos sobre la continuidad de este movimiento: ¿se trata de un epifenómeno o de una tendencia duradera?
 
Los títulos value se caracterizan por presentar una duración más corta que los valores de crecimiento, y al ofrecer por lo general una remuneración más elevada a lo largo del tiempo (aunque con fases de volatilidad más fuerte), son menos sensibles a la evolución de los tipos de interés. Por consiguiente, estos títulos resultan menos castigados que otros (en particular, los valores defensivos) por la subida de tipos. Dado que los tipos de interés marcaron mínimos históricos en 2016 tanto en Estados Unidos como en Europa, un escenario alcista favorable para los títulos value en 2017 parece aún más probable, sobre todo al haber comenzado la Reserva Federal estadounidense un ciclo de normalización de su tipo oficial.
 
Un razonamiento de tipo ascendente (bottom up) complementa esta opinión. Nuestro fondo con sesgo value basa su análisis de empresas en el concepto fundamental del «valor intrínseco», que constituye uno de los principales criterios de selección. Nuestro objetivo consiste en identificar títulos infravalorados con respecto a sus fondos propios o capital empleado, valores que han dejado de gozar del favor de los inversores, así como empresas en proceso de recuperación cuyo potencial de revalorización a 2-3 años se revela significativo.
 
El segmento que conforma este tipo de valores se renueva de manera periódica debido a las recurrentes perturbaciones bursátiles. El vivero de títulos value que encierran un sólido potencial sigue siendo considerable en la actualidad. Anticipamos que la gestión value seguirá exhibiendo una buena rentabilidad en 2017.
 
Como prueba de este optimismo argumentado, incorporamos recientemente a nuestra cartera VOLKSWAGEN y AP MOLLER MAERSK, dos títulos con bajas valoraciones que muestran una rentabilidad histórica muy deslucida, pero que deberían beneficiarse en 2017 de una coyuntura más favorable, así como de las medidas de mejora de la rentabilidad implementadas en los últimos tiempos.

 
[1] Índices MSCI