La economía japonesa no suele ofrecer muy buenas noticias, pero sí que presenta algunos datos alentadores. El empleo y los salarios han ido subiendo de forma moderada, y el gobierno continúa con sus reformas, entre las que se incluyen la integración de un mayor número de mujeres y jubilados a la población activa y la racionalización del mercado laboral.

Por su parte, las empresas se esfuerzan por ofrecer un mayor valor al accionista. Los beneficios empresariales podrían verse favorecidos por los estímulos fiscales, y la debilidad del yen ha impulsado las perspectivas para la exportación. Otro factor favorable es la solidez del crecimiento económico en China y Estados Unidos, dos mercados clave para las empresas japonesas.
 
En cuanto al mercado de acciones, las valoraciones de la renta variable japonesa siguen resultando baratas. La política monetaria expansiva del Banco de Japón y la mejora del gobierno corporativo podrían ofrecer un respaldo adicional al mercado. No obstante, no parece probable que la divisa y los mercados bursátiles resulten inmunes a la volatilidad externa.
 
Por tanto, lo más prudente en este entorno es aplicar un enfoque de inversión reflexivo y selectivo.  Por ejemplo, las empresas de sensores y protección de datos podrían beneficiarse del aumento de la automatización y el internet de las cosas. Dentro de este campo destacan Murata Manufacturing, que fabrica condensadores para móviles, y SMC, líder en tecnología neumática. Por su parte, los operadores de hoteles también podrían beneficiarse del auge del turismo entrante.
 
En este contexto, continuaremos evaluando si los cambios estructurales que se están produciendo en Japón están creando la dinámica necesaria para impulsar el crecimiento económico a largo plazo. En el terreno empresarial, prestaremos especial atención a la creación de valor para los accionistas. De momento, parece que Japón está avanzando en ambos frentes.
 
Seung Kwak, gestor de Capital Group