La evolución de las Bolsas volvía a ser noticia de portada de periódicos y de telediarios por primera vez en mucho tiempo durante el mes de agosto. Se han vivido momentos de tensión, incluso pánico, que no se veían en mucho tiempo. Como ejemplo, la volatilidad subía hasta niveles no apreciados en los últimos cuatro años, triplicando la que teníamos hace unos meses. Al final, ver para creer, el índice mundial cerraba plano en el mes más complicado de 2007 gracias a la buena evolución de la bolsa estadounidense.
PERSPECTIVAS Y RECOMENDACIONES Gran parte de culpa en esta recuperación de final de mes la tienen los principales bancos centrales, que acudían al rescate inyectando la liquidez que el sistema no ofrecía por ningún otro sitio, pues ni los bancos querían prestarse a sí mismos en el mercado interbancario, aquel en el que se calcula el famoso euribor, tipo de referencia para una gran cantidad de operaciones de préstamo y depósito. La crisis que empezó muy centrada en los problemas del subprime en Estados Unidos ha terminado extendiéndose a Europa con problemas serios en determinadas entidades de crédito pequeñas, fundamentalmente alemanas, y en varios fondos de inversión de “poco riesgo” que han tenido que ser liquidados o cerrados temporalmente a reembolsos por las fuertes pérdidas sufridas en sus carteras o por la incapacidad de valorar correctamente las mismas ante la escasez de demanda de muchos tipos de activos (para profundizar más ver “Anatomía d una crisis”). Ni la macroeconomía, aunque más bien decepcionante, ni los resultados empresariales han tenido nada que ver en todo esto. La crisis ha estado provocada más bien por la falta de confianza - ¿por qué se prestan tan caro los bancos?- y por no conocer todavía bien la magnitud del problema y los posibles daños colaterales que puedan producirse. Los grandes beneficiados en este difícil entorno eran los bonos de gobierno, frente a high yield y deuda emergente, las grandes compañías, frente a las pequeñas, y las divisas que más habían sufrido en el entorno previo de gran apetito por el riesgo, como el yen y el dólar. La valoración relativa de la Bolsa frente a la renta fija, medida al comparar la evolución del índice S&P 500 y el bono estadounidense a 10 años, mejoraba claramente durante las últimas semanas, mostrando un descuento próximo al 35% gracias fundamentalmente al fuerte encarecimiento de los bonos. Aunque el final de agosto trajo cierta dosis de tranquilidad, creemos que los cimientos han quedado dañados de alguna forma. La medida del daño es difícil de cuantificar, siendo prudente mantenernos, en parte, al margen de ciertos riesgos. Es cierto que las Bolsas en agosto han tenido un buen comportamiento, si lo medimos en función de los índices. Sin embargo, otra cuestión es lo que haya podido ocurrir con los Activos Monetarios Renta Fija Renta Variable fondos o las carteras de los inversores. La categoría de fondos Inverco Renta Variable Internacional ha registrado una pérdida del 3,03% en agosto (fuente: Lipper Hindsight 5), frente al comportamiento plano del índice mundial en el mismo periodo. Muchos fondos con pobres resultados –peor ha sido el comportamiento de muchos productos de perfil conservadorpueden estar sometidos a presión de reembolsos; otros gestores o inversores pueden estar esperando un rebote para reducir riesgo. No pensamos que sea el momento para apostar decididamente por la renta variable. No realizamos cambios en nuestras recomendaciones de inversión para el mes de septiembre. Mantenemos la infraponderación en renta variable, en el 40% (un 10% por debajo de su nivel neutral), y también en renta fija, un 15% frente al 40% de su escenario neutral. Los activos monetarios continúan con una gran sobreponderación del 45%, comparado con el 10% de su posición central.