Juan Ignacio Crespo, analista y economista independiente, presenta su último libro y explica las razones por las cuáles considera que vamos a entrar en una nueva recesión mundial en el año 2017.
 
¿Por qué cree que el año que viene vamos a entrar en recesión?

Con ese título el que compra el libro ya sabe de qué se trata. Hay un montón de razones, pero normalmente si se utilizan mucho tienen menor poder de convicción que con un par de ellas que sean buenas. Para mí hay dos fundamentales: una es la caída de los beneficios empresariales, tanto en Estados Unidos como en Europa y otro la caída del precio de las materias primas desde el año 2011 o incluso desde el año 2008, cuando el petróleo alcanza su precio máximo. Cinco años consecutivos de caída en el precio de las materias primas siempre en la historia ha terminado en una recesión. No porque eso provoque la recesión, sino porque es ya un síntoma de que la economía mundial crece cada vez menos y por lo tanto demanda menos materias primas y termina el precio por tener grandes caídas. Estos son los dos grandes argumentos.

Hemos dejado atrás otras crisis que hemos tenido como la de la deuda o la inmobiliaria aquí en España. ¿En qué se diferencia de otras crisis o recesiones que hemos vivido anteriormente?

Creo que por crisis deberíamos entender como un periodo largo en el que las economías no funcionan normalmente, no alcanzan su capacidad de producción, lo que todo el mundo entiende que sería una buena utilización de los recursos instalados. Por recesión los peores momentos de esa época de crisis. Yo definiría el comienzo de la crisis mucho más atrás de lo que la gente cree. Lo pongo en el pinchazo de la burbuja puntocom en el año 2000, cuando la bolsa americana cae más de un 50% y hay quiebra de muchas empresas tecnológicas. La fase más aguda empieza a partir de 2008 por razones que a estas alturas conoce todo el mundo. Dentro de esa crisis tuvimos dos recesiones: la de 2008 y 2009; y la de 2012 y 2013 otra. Es una de las predichas en mi libro. Luego en mi apuesta de hace mucho tiempo estaría otra recesión que estaría a caballo entre 2016 y 2017. Esta es la que hablo ahora. En el caso de España tenemos una ventaja y un inconveniente. La ventaja es que ya no es burbuja inmobiliaria que pinchar, no hay ninguna burbuja salvo la de los mercados de deuda pública, lo que hace pensar que no sea especialmente virulenta aquí. La parte mala es que nos pilla con un 20% de desempleo mientras en 2008 nos cogió con un 8,5%. Con lo cual cualquier subida de desempleo va a ser inmediatamente muy dramática.

Usted habla que la tasa de paro podría llegar incluso al 25% o 26%. ¿Cómo de devastadora sería la recesión si entramos en este periodo?

En el terreno del empleo llegaríamos al máximo de la recesión de 2012 o 2013 que fue de un 27%. Por lo demás no pienso que sea excesivamente larga: entre doce y quince meses. No debería afectar a España demasiado dramático. Primero porque los bancos están recapitalizados desde el año 2012 y segundo porque aunque toda la banca europea vaya a necesitar una segunda recapitalización, como todo el mundo es consciente de eso cuando toda la morosidad comience a crecer de nuevo en España habrá esa inyección de capital. Tenemos por delante a la banca italiana que está viviendo una situación como la que se vivió en España en 2012. Si se consiente que el estado intervenga y que no se cargue a los impositores el coste de esa recapitalización el estado español intervendrá de nuevo para recapitalizarlos y esa será parte de la solución a la crisis. En mi libro hablo de que viene una fase de capitalismo de estado porque los gobiernos van a tener que intervenir muy fuerte en la economía para superar esa recesión.

¿Cómo puede intervenir? ¿Endeudándose más?

Creo que en una recesión todos los gobiernos terminan gastando más y el déficit termina ampliándose. Primero porque hay más gasto. Los costes del seguro de desempleo volverían a subir y segundo porque al haber menor actividad económica hay menos ingresos por impuestos. Por tanto, recesión e incremento del déficit público parece que van unidos. Cuando yo pienso en la intervención estatal no solo pienso en eso sino que voy más bien por la línea de que continuaría la intervención de los bancos centrales para estabilizar los mercados y eso llevaría que los bancos centrales, que ahora se están quedando mucha deuda pública de los estados, que terminaran quedándose también con acciones que cotizan en bolsa. La moraleja es que tendríamos una mezcla entre Banco de España y el instituto nacional de industria que sería el tenedor en principio de esas acciones compradas por el banco central. Esto no solo en España sino en todos los países. Esto ya ocurre en Japón o Suiza en parte como remedio para la crisis. Parte de la situación del déficit se solucionará con la monetización del déficit.

¿Las medidas que han tomado los bancos centrales no han sido suficientes?

Ha sido excesiva. Yo fui partidario de las primeras compras de los bancos centrales. Naturalmente en 2008 porque era una emergencia internacional y lo hizo todo el mundo. Cuando los americanos lanzaron el QE1 y el QE2 a mí me pareció bien. Igual que los LTROs de Mario Draghi en 2011. Pero el QE del Banco Central Europeo me parece que sobra ya y el QE3 de la FED sobraba también porque se estaban llevando a los tipos de interés por debajo de cero donde nunca nadie en la historia pensó que podrían ir y que pueden terminar creando problemas desconocidos pero que son previsibles. Por ejemplo las compañías de seguro con tipos de interés negativos es imposible que sobrevivan. Y los bancos su margen es tan bajo que es difícil que sean rentables. Utilizar por parte de los bancos centrales medidas de emergencia para situaciones que ya no eran de emergencia por parte de los bancos centrales no tienen sentido porque crean problemas mayores de los que solucionan.

¿Qué tendría que hacer la banca para funcionar mejor porque es verdad que la política de los bancos centrales no les está beneficiando?

Lo primero la recapitalización. Un banco no presta si no está bien capitalizado porque cada préstamo que hace tiene un coste capital. En general la banca europea no se recapitalizó bien en la crisis. A escala de lo que es la banca europea y la banca americana, digamos que la banca americana tiene un balance agregado que es un tercio de la europea y se inyectó en los dos casos prácticamente el mismo capital. Quiere decir que a escala los americanos hicieron lo que se hizo en Europa. Por eso tiene una banca más sólida ahora mismo. La ocasión es ahora con la banca de Italia o es cuando la morosidad empiece a subir de nuevo el año que viene. O de forma inmediata con la banca alemana. Es lo que se hizo en Bankia aquí o en Chipre.

Para dar el siguiente paso, para la concesión del crédito, ¿cuánto tendríamos que esperar? ¿Primero se hará la recapitalización y luego empezarán ya a conceder crédito?

Claro. Una buena recapitalización y después de esa nueva recesión, porque durante la misma no se van a conceder créditos, cuando se vea que las economías pueden crecer de manera sostenible, cosa que creo que va a ocurrir a partir de 2018, empezarán a dar créditos. Ahora están muy reservados y con crecimiento económico no lo estarán tanto.

¿Cuál es el papel que tendrá en 2018 la banca en la sombra?

La banca en la sombra tiene un peso muy importante. Pero lo importante es el trozo peligroso del banco en la sombra. Banca en la sombra también son los fondos monetarios y nadie piensa que vaya a crear un problema. Lo mismo en Estados Unidos. Ese tipo de banca en la sombra no es peligrosa. Tampoco lo son banca en la sombra de fondos que invierten en bolsa o en renta fija. La parte peligrosa es la que se apalanca, la que provocó la crisis del 2008 y 2009. La que invierte a largo plazo y se financia a corto plazo. Es decir, que tiene un desajuste o desemparejamiento entre los plazos a los que se financia y los plazos a los que invierte. Cuando quiebra Citi o los fondos de Goldman Sachs un año antes todo siempre es un problema de vehículos especiales de inversión que se financian a corto y operan a largo. Cuando se financian los pagarés no podían renovarlo y no terminaban la financiación. Eso terminaba en la quiebra y aunque estaban separados del balance de las entidades bancarias, estas se hicieron cargo de esa parte de banca en la sombra y finalmente al meter eso dentro del balance quebraron todos a la vez. Entonces no hay que temer a la banca en la sombra, sino a las partes tóxicas. En China están potenciando unos productos tóxicos que van a crear grandes problemas.

Habla que la desaceleración que tiene China puede repercutir en esta recesión de 2017 y también incide en el indicador de Singapur. Con todos los indicadores que pueden anticiparnos esta recesión, ¿qué supone la lectura de este indicador?

China tiene un peligro enorme porque está haciendo su reconversión industrial como hizo España en los años 80 o Inglaterra en los años 70. China vive esa situación. Ha creado verdaderos monstruos en el sector de la industria clásica. Tiene capacidad de producción que ya no va a ningún lado porque nunca van a poder colocar lo que producen. Están con ese problema y naturalmente al frenar la actividad en ese territorio han provocado el desplome del precio de las materias primas industriales. Eso lleva su curso y eso va a terminar en una gran crisis en China antes o después salvo un milagro. Singapur es un índice que prácticamente me he inventado yo. Simplemente porque vi en el año 2008 que fue el primero que dio recesión. Lehamn quebró en septiembre de 2008 y a principios de octubre Singapur publicó su PIB y dijo “estamos en recesión”. Estados Unidos llevaba en recesión nueve meses pero oficialmente no lo dijeron hasta tres meses más tarde. Singapur tiene su explicación porque es comercio internacional puro y duro. Por tanto su actividad está muy relacionada con el comercio internacional y si a Singapur le va mal quiere decir que al comercio internacional le va mal. Si a éste le va mal ya sabemos todos que la economía mundial está yendo mal.

Usted fue de los pocos que anticipó la crisis de 2008. Viendo las previsiones que tiene precisamente para 2017 y con este indicador de Singapur, ¿es fácil predecir una crisis?

Es muy fácil y muy difícil, las dos a la vez. Es muy fácil si ves series históricas de largo plazo. Si identificas bien el periodo histórico que se comienza. Cuando comencé a hablar de esto hice una conferencia en la bolsa en octubre de 2002. La primera vez que lo comenté en público dije que nos adentrábamos en una etapa que iba a haber varias recesiones. La gente creyó que estaba bromeando. Nadie se metió conmigo porque se pensaban que era una broma. Sin embargo, tras el pinchazo de la burbuja tecnológica era muy claro que entrábamos en un periodo de 20 años muy parecido a los 20 primeros años del siglo XX y al periodo que va de 1965 a 1982. Entonces yo empecé a jugar con esa hipótesis y a jugar con promedios de distancia entre unas recesiones y otras para calcular cuándo se podrían producir esas recesiones. Esto es fácil porque tienes gráficos y se acabó. Y a la vez es muy complicado porque las economías para decir que van bien o mal lo hacen a toro pasado con datos que salen con mucho retraso y que meses te has fiado de ellos y que el instituto de estadística correspondiente los corrige y los cambia todo. Con lo cual tu análisis resulta equivocado pero como resultaría el de un médico que le enseñara la radiografía de un paciente, hiciera un diagnóstico, y luego dijeran que no vieron la diapositiva correcta. Afinar es complicado.