El camino para establecer una moneda internacional suele ser largo, pero en menos de una década China ha logrado avances significativos en promover el uso del renminbi fuera de sus fronteras. Con el renminbi firmemente establecido en el ámbito del comercio, la atención se está desplazando hacia su evolución a moneda de inversión; un proceso que será impulsado por una serie de desarrollos inminentes que tienen el propósito de motivar a los gestores de fondos de todo el mundo para que adquieran valores chinos.
 

Tradicionalmente, los inversores extranjeros sólo han tenido un acceso limitado al mercado de capitales chino. Todo esto cambió a finales de 2014, cuando el proyecto Shanghai Hong Kong Stock Connect se puso en marcha, permitiendo el acceso mutuo para los traders en ambas ciudades, lo que abrió de manera efectiva el mercado de valores chino al mundo. Dicho esto, las acciones en el continente - conocidas como acciones de clase A - aún no son consideradas por muchos como un componente integral de una cartera global.

Esa situación parece que va a cambiar, a medida que las acciones de clase A pasen a formar parte de los índices que los inversores profesionales utilizan para medir su desempeño. El proveedor de índices FTSE ya ha incluido acciones bursátiles domésticas chinas en algunos de sus índices. El siguiente gran paso se producirá si MCSI decide finalmente incluir acciones de clase A en su ampliamente seguido Índice de Mercados Emergentes.

A primera vista, todos estos avances pueden parecer alejados de los intereses de un inversor individual. Los índices y las reformas estructurales del mercado supuestamente son sólo relevantes para los gestores de grandes fondos de pensiones o de inversión. Pero sería un error para un inversor individual no tener en cuenta estas tendencias.

El MSCI, en su revisión anual más reciente que tuvo lugar en junio, decidió no incluir las acciones de clase A en el índice. No obstante, esto es sólo un obstáculo temporal en lo que será su inclusión final, debido a que las bolsas de Shanghai y Shenzhen son demasiado importantes como para excluirlas por mucho más tiempo. Debemos interpretar la decisión del proveedor de índices dentro del contexto más amplio de la apertura del mercado de capitales chino al mundo.

En un comunicado, MSCI dijo que la demora se debía a la preocupación entre la comunidad de inversores en relación con la accesibilidad al mercado de acciones de clase A. Pero al mismo tiempo, la compañía dijo que ya se habían producido mejoras significativas en el último año - una señal de que Pekín está trabajando duro para eliminar los obstáculos. En particular, destacó la mejora de las normas relativas a la suspensión de cotizaciones y los cambios en las políticas que afectan a la movilidad de capital y la asignación de las cuotas concedidas a los inversores internacionales.

Debemos considerar estos movimientos como prueba de que las cosas pueden moverse rápidamente en China, y de que las acciones de clase A podrían formar parte del Índice de Mercados Emergentes en un futuro próximo. Incluso puede que no tengamos que esperar hasta la próxima revisión anual en junio de 2017, ya que el MSCI ha dicho que las acciones podrían incluirse antes de esa fecha si se producen los suficientes avances que justifiquen una nueva decisión.

Cuando las acciones de clase A se añadan al índice, el impacto a largo plazo podría ser profundo ya que provocará que los gestores globales coloquen una mayor parte de su cartera en dichas acciones. La plena inclusión en el índice MSCI EM, que podría tardar 5-10 años, podría elevar el peso de las acciones a más del 18%, con China representando alrededor del 40% del índice. Estimamos que las entradas de fondos extranjeros podrían superar los USD500 mil millones, alrededor del 10% de la capitalización bursátil total de las acciones de clase A que cotizan.

La inclusión en el índice también podría ocurrir con los bonos, ya que el mercado de renta fija chino también está ausente de los principales índices de referencia internacionales. Aunque no hay un calendario establecido para la inclusión, esto sería beneficioso para los bonos chinos a raíz de una serie de hitos recientes, con repercusión sobre esta clase de activos, que han despertado el apetito internacional por los bonos denominados en renminbi. 

En particular, el Fondo Monetario Internacional a finales del año pasado decidió añadir el renminbi a las divisas que componen la cesta de los Derechos Especiales de Giro, una acción que le concedió estatus de moneda de reserva y le convierte en un vehículo de inversión viable para los bancos centrales. Además, en febrero nuevas regulaciones abrieron el mercado doméstico de bonos a los inversores extranjeros con un horizonte de inversión a medio o largo plazo, reemplazando el sistema de cuotas y licencias por un proceso de solicitud relativamente sencillo.

Con el acceso de extranjeros al mercado y el interés por parte de los inversores internacionales, la inclusión de los bonos chinos en los índices de referencia podría ser el factor que desencadene una oleada de inversión. Estimamos que la inclusión en todos los índices de bonos correspondientes podría incrementar la participación extranjera hasta un 10%, lo que resultaría en una asombrosa cifra de USD500 mil millones de nuevas inversiones en un horizonte de varios años.

Otro canal de acceso al mercado de valores chino, cuando se abra, será el Shenzhen-Hong Kong Stock Connect, una extensión del programa Shanghai-Hong Kong Stock Connect puesto en marcha a finales de 2014. A pesar de que la fecha de lanzamiento está aún por definir, se espera que el nuevo programa aumente más el apetito inversor por las acciones chinas, ya que el mercado de valores de Shenzhen ofrece algunas oportunidades únicas, como el sector tecnológico.

Se trata sencillamente de una prueba más de que el renminbi se está convirtiendo en una moneda que puede cumplir con la amplia gama de funciones que se esperan de una importante moneda global. Estando ya bien establecido como moneda de comercio, está adoptando rápidamente las funciones de moneda de inversión y divisa de reserva.

En términos más generales, el proceso de internacionalización del renminbi está firmemente en proceso de tal modo que favorece que los inversores - grandes y pequeños – continúen aprovechando la situación de continuo crecimiento chino. La diversificación es un requisito indispensable para todos los inversores, y los valores chinos ya son una opción viable para los inversores individuales, y su importancia sólo puede aumentar.

Es sólo cuestión de tiempo antes de que las acciones y bonos domésticos chinos pasen a formar parte del universo de inversión global, a medida que China continúe redoblando sus esfuerzos por liberalizar su mercado de capitales. Por lo tanto, tiene sentido familiarizarse cuanto antes con esta interesante