Sophie del Campo, directora general de la gestora global de Natixis, habla sobre la situación de las pensiones en España, así como repasa el último ránking del índice global de pensiones.
 
España ha vuelto a caer en el índice global de pensiones de Natixis GAM y ocupa el puesto 37 actualmente. ¿Por qué ha retrocedido posiciones?

Para resumir, estamos haciendo este índice desde hace cinco años y España ha retrocedido cada año unos puestos en este índice global de pensiones. La razón principal se debe, y entraré un poco más en detalle, en el tema del paro. Es una dimensión financiera que estudiamos dentro de este índice y en el que España está mal posicionada con respecto a este índice financiero.

Para hacernos una composición de lugar… ¿Qué mide exactamente este índice y cómo se compone?

Lo que hacemos es mirar 18 indicadores, que vienen o de organizaciones internacionales conocidas o de estudios de universidades, que están compuestos o agrupados por cuatro grandes temáticas. La primera es el sector financiero, donde se mira el tema de la deuda pública del gobierno, el tema fiscal, tema de acceso a la información financiera a los inversores. Muchos indicadores financieros. El segundo es tema de bienestar material, que eso se mide con el nivel de las pensiones actuales y como se prevé su evolución. También el tema de calidad de vida, y después el tema de salud. Miramos muchos indicadores de cada una de estas grandes temáticas para después identificar de manera homogénea dentro de estos 43 países que hemos elegido donde se encuentra España. Entonces, España actualmente está en el puesto 37 de 43.

Por el contrario, ha mejorado la puntuación de España debido a la mejora de los indicadores de desempleo, la felicidad, la presión fiscal y la morosidad bancaria. ¿Piensa que nuestro país seguirá esta dinámica e irá mejorando progresivamente su puntuación en cuanto a las pensiones?

La buena noticia es que es el primer año en el que hay una mejora en la puntuación global. De hecho, España se sitúa con un 54% de puntuación global y el año pasado era un 50 y algo, con lo cual es una mejora sustancial. Eso se debe también a que hemos cambiado un poco nuestra metodología y hemos incorporado datos de inflación y de tipos de interés a cinco años, además de reducir el número de países en los que queríamos realizar el estudio. Esta mejora se debe principalmente a la parte financiera que es la que tiene más peso en el estudio, donde efectivamente la bajada del desempleo ha permitido mejorar bastante el tema de la nota en términos financieros.  Otro punto importante que está relacionado con el tema del paro y el desempleo es la felicidad. Efectivamente los índices de felicidad son algo más altos, con lo cual se ha incorporado dentro del estudio global. Ahora bien, pensar que esto va a seguir dependerá de lo que está pasando en España. Si efectivamente se mejora a nivel de desempleo los datos, seguramente se hará notar. Pero también hay datos como la política fiscal, el tema de deuda. Por tanto, el paro no solo va a influir en la nota global de España, sino que hay otros datos de la economía española que también se tienen en cuenta. Por lo tanto no hay que perder de vista el tema de la política monetaria, fiscal o deuda pública del gobierno español.

En los últimos tiempos se habla mucho de la viabilidad de las pensiones en España. ¿Cuáles son las alternativas que hay viendo la evolución demográfica para que el sistema goce de mayor sostenibilidad?

España no es tan diferente de otros países europeos. Si es verdad que nuestro estudio vemos mucha diferencia de los países más emergentes porque esta situación demográfica que afecta a España también lo hace a todos los países europeos. Es una sorpresa ver que dentro de los ránkings y los que más nivel tienen son países europeos tipo Noruega, Dinamarca, Alemania o Austria, que también tienen esta evolución demográfica. Por tanto no podemos escondernos de esta situación demográfica porque también afecta a otros países europeos y lo hace de la misma manera. Esta evolución demográfica es un problema obvio, en el sentido que cada vez hay más pensionistas y menos población activa con lo que al final la tarta es más o menos la misma y hay más gente que tiene que comer su porción, con lo cual queda muy poca porción. Así, esta evolución demográfica hay que paliarla con algunas políticas y es una de las cosas muy importantes del estudio. Lo que aprendemos de los que tienen el mejor ránking dentro de este estudio es el hecho de que la política fiscal y monetaria es muy importante. Fiscal en el sentido de que claramente el individuo español va a tener que dar de su parte en la pensión y no va a tener que confiar 100% en tener una pensión pública, sino que es indispensable que participe de manera más activa a la constitución de su pensión.

¿Las futuras generaciones deberían plantearse nuevas alternativas de inversión como planes de pensiones o fondos de inversión paralelamente observando la situación actual?

Es una buena pregunta porque la gente generalmente piensa que puede invertir en pensiones a través de planes de pensiones únicamente, que es cierto que hoy en día en España tienen una ventaja fiscal, pero lo que nosotros consideramos es que hay varias medidas. Primero el fondo de inversión como tal, es un vehículo de inversión que puede ser de largo plazo también, con lo cual el individuo no tiene que ir únicamente al plan de pensiones. El fondo de inversión si se hace bien, con un asesoramiento adecuado con esta perspectiva de largo plazo, por supuesto puede ser un buen vehículo de inversión para la pensión. Después una de las cosas que también hemos visto en el estudio y nos parece fundamental es el tema del plan de empleo o plan de las empresas de ahorro. Lo que sí hemos visto es que en los países nórdicos la seguridad de la jubilación es la más alta. Existen métodos de planes de ahorro a largo plazo hecho por las propias compañías. Eso creemos que es una parte fundamental del modelo que tenemos que seguir en España.

¿Qué desafíos tienen por delante los jubilados?

El principal desafío es él como persona física tomar las riendas de su ahorro a largo plazo. Lo que está claro es que no va a poder confiar en tener una pensión pública decente, o por lo menos en el mismo nivel que hay actualmente. Todos los datos académicos enseñan que esta pensión pública va a disminuir casi el 50% a un horizonte del 2050, con lo cual es una barbaridad. Si queremos tener una vida digna, que es lo que queremos tener todos los individuos, vamos a tener todos que ahorrar de manera particular de cara al futuro. Ese es nuestro principal desafío. Lo que estamos viendo, a tenor de las encuestas, es que el individuo sigue gestionando su dinero de manera emocional. Es decir, que se deja llevar por la volatilidad de los mercados, tiene un horizonte temporal muy cortoplacista. Cuando sabemos todos que para las pensiones es mirar hacia el largo plazo, haciendo una cartera capaz de generar el máximo retorno sobre el largo plazo. No pasa nada porque haya alzas y bajas en momentos puntuales del mercado, sino realmente mirar el ahorro con una visión de largo plazo. Eso es fundamental. En segundo punto es el hecho de que el individuo tiene tendencia a disminuir lo que son sus necesidades financieras cara al futuro.