El cobre se utiliza como indicador de salud de la situación económica global, ya que se emplea para muchos procesos industriales: para construcción de viviendas, como componente de determinados productos de uso industrial, etc. La demanda de cobre suele llevar aparejado un aumento del crecimiento económico.

Hasta hace poco tiempo, China ha estado consumiendo en torno al 40% de la producción global de cobre, de ahí que la desaceleración del país asiático no suponga nada bueno para la cotización del metal. Esto no tendría mayor importancia si no fuera por la repercusión que tiene la cotización del cobre en la economía.

Hay unos países que se ven más afectados que otros, en concreto Chile por la gran exposición que tiene su economía a la extracción y elaboración de este metal; también afecta a países como Perú, el tercer mayor productor de cobre. Ambos países productores han tenido como principal comprador a China, al que han estado dirigiendo las exportaciones; de ahí que el impacto de la desaceleración del país asiático sea tan acusado, aunque por otro lado también explica uno de los factores determinantes de por qué crecieron tanto estos países durante la última década.

Hay compañías cotizadas que se están viendo afectadas por la caída general de los precios de los metales. Una de estas compañías es la chilena Antofagasta, con una caída superior al 30% en lo que llevamos de año; otra perjudicada por la caída de las materias es la multinacional Glencore, con una caída de la cotización de sus acciones del 60% durante este año.

La intención de la Fed es subir tipos de interés próximamente, y la previsible fortaleza del dólar como consecuencia de esto lo que puede provocar es precios más bajos en las materias primas, que se negocian en la moneda norteamericana. En consecuencia, más razones para que el cobre, entre otras materias primas, continúe con su tendencia bajista.

A nivel técnico, las caídas en lo que va de año 2015 se han acelerado las últimas semanas con la pérdida de la cotización del gran canal bajista en que venía definiéndose el movimiento. El momento clave fue la pérdida de la base del canal a partir de la segunda mitad del mes de noviembre, aunque el hecho de perder la zona de soporte de los 2,2 auguraba caídas adicionales.

En el corto plazo el metal podría rebotar e ir en primera instancia hacia la zona de canal e incluso a la actual resistencia en los 2,2 dólares a modo de pullback, movimiento que podría estar anticipado la sobreventa que muestra en estos momentos el RSI. Sin embargo, la tendencia de fondo sigue bajista mientras no haya una figura clara de vuelta. Y sin ánimo de ser agorero, a nivel técnico el siguiente apoyo importante en caso de continuidad de las caídas sería la zona de los 125 dólares, soporte a largo plazo definido por los mínimos mensuales de diciembre de 2008, aunque por aquel entonces el dólar estaba en niveles bien distintos….

A este respecto, a continuación un gráfico del cobre en velas semanales con la pérdida del canal mencionada:



Y el mismo gráfico reducido a velas mensuales, con el posible nivel objetivo de largo plazo:




La compañía chilena Antofagasta, mostrando la gran tendencia bajista en que está inmersa la cotización, con una gran correlación con los precios del cobre





José Luis Herrera
Client Services Team Leader de CMC Markets España