Una de las escuelas más racionales de la economía clásica, es la Escuela Austríaca de economía. Curiosamente tiene sus orígenes en los escolásticos de Salamanca y define el principio económico bajo la práctica de la acción humana, es decir, se caracteriza por su individualismo metódico, según el cual los fenómenos económicos son el resultado de la conducta imprevisible e irregular de los individuos, quienes impiden el uso de los tradicionales métodos de la ciencia natural e intentan aproximarse a lo económico a través de la intencionalidad de la acción humana como base.

Es la acción humana quien conduce los ciclos económicos entre prosperidad y crisis económica. Quien dirige la confianza de consumidores y empresarios, quien origina más o menos riqueza…

La expansión crediticia debe apoyarse en el verdadero valor de la economía; la producción, el empleo y el ahorro. Los ahorradores deberían financiar la expansión económica real y la economía debería estar abierta a la absoluta quiebra de todas aquellas empresas que no logren la eficiencia empresarial. En un modelo económico perfecto, los empresarios producirían lo óptimo para satisfacer la demanda, los banqueros prestarían lo correcto a empresas y familias, y los consumidores gastarían lo necesario para saciar su verdadero estilo de vida e invertirían sus ahorros en aquellas empresas o productos financieros que van acorde a sus objetivos financieros. Todo ello implicaría un crecimiento económico sostenible basado en una economía productiva realista y la expansión crediticia no se originaría por los intereses bancarios, por lo que evitaría en su mayoría las burbujas.

Pero llegó Adam Smith, con su obra la riqueza de las naciones, quien llevó al capitalismo a un paradigma radicalmente distinto. Es entonces cuando la economía se desvía de la escuela clásica y deriva en un capitalismo en el que los bancos dominan el sistema, lo que implica y se traduce en que el sistema en su totalidad, tiene claros riesgos de fallida si quiebra el sector financiero.

Por lo tanto, deducimos que la expansión crediticia no viene determinada por el crecimiento racional de la riqueza, son los bancos quienes deciden sobre dicha expansión y si ésta puede destinarse a una economía productiva (Alemania), o a una economía especulativa (España).

Si el ciclo expansivo se basa en una economía especulativa y la riqueza generada se construye a través de la subida de los precios de los activos, se corre el riesgo de una burbuja de precios causada por la acción humana y el exceso de confianza. Esta burbuja suele llevar implícita una destrucción total de valor y un riesgo de quiebra del sistema financiero causada por una financiación inadecuada sobre un desajuste entre: crédito, valor y precio.

¿A dónde quiero llegar? ¡A nuestra economía! Este es el motivo que lleva al IBEX35 a cotizar en el mismo nivel de los últimos 15 años y al mercado continuo a presentar un panorama, si cabe, más desalentador. La pregunta que planteo es la siguiente; ¿Acaso NO se ha creado riqueza en España durante los últimos 15 años?




Probablemente el selectivo esté exagerando la crisis con un pesimismo inocuo para la economía, pero excesivamente duro para los inversores.

Sin embargo a pesar de que el entorno macroeconómico es realmente negativo, atribuimos la culpa del desplome bursátil a factores propios del mercado. Los grandes inversores internacionales como China, buscan rentabilidad en forma de yield o dividendo. Para ello exigen una prima de riesgo al dividendo, que justifique la inversión en renta variable. La última semana de mayo, el IBEX35 tocó mínimos capitaneado por una deuda cotizando en máximos. El bono español cotizaba el 7%, y el selectivo español retribuía de media a sus accionistas un 9.2%.

Actualmente el yield del IBEX es del 5.8% debido a la revalorización de un 30% de la renta variable. Este es un factor que debemos tener en cuenta. Todas las acciones destinadas a reducir el coste de financiación de la deuda española son ventajosas para la renta variable, debido a que los inversores internacionales invertirán en España en el momento en que el yield del bono sea sustancialmente menos apetecible que el yield del dividendo. Por lo tanto, podría atreverme a deducir que Draghi tiene la llave para que el IBEX rompa los 8.000 puntos.


La Liquidez se paga cara en época de sed.

Hoy en día el bien más escaso es la liquidez. Las compañías con caja neta, son las más apetecibles para los inversores, ya que nos dan una seguridad que se cotiza cara.
Una de las ideas que siempre trato de barajar, es pensar en compañías baratas. Tengo diferentes modelos de valoración, pero me gusta valorar compañías de una forma sencilla y sobretodo rápida.

¿Cara o barata?
La respuesta para saber si una compañía está cara o está barata, se determina en función de su valor real o precio objetivo. Para determinar el valor objetivo de una compañía deberíamos entender que vale realmente dicha empresa. Mi tesis parte de la idea que para valorar una compañía tenemos que hacer un mix entre su negocio y su patrimonio. El negocio se puede valorar en función de los ingresos propios de la actividad y el dinero necesario para generar tales ingresos, es decir, el free cash flow.

Una manera sencilla de valorar el free cash flow, se logra descontando el CAPEX al EBITDA, añadiendo los gastos o ingresos financieros y los impuestos.

Con este ejercicio podemos tener una referencia estimada de la capacidad de la compañía de generar beneficios reales para el accionista anualmente. Si sabemos que el P/E es un ratio que mide en años el retorno del precio pagado en beneficios y sabemos que el P/E 15 es el multiplicador medio de la bolsa, podemos valorar la compañía en 15 veces su free cash flow.

Tras realizar este ejercicio sobre diferentes compañías del selectivo español, me centré en Duro Felguera.




La valoración obtenida de MDF es de 7.38€ por acción, lo que se traduce en que su negocio vale 7.38€ por acción versus los 4.89€ que marca su cotización. Como comentaba, el negocio es una parte de la empresa, la otra parte es su patrimonio. Como patrimonio entendemos la caja neta; cantidad de dinero que queda en la caja si descontamos deuda financiera.

Duro Felguera terminará 2.012 según mis previsiones con una caja neta aproximada de 495 MM €, es decir 3.09€ por acción de caja neta. Este valor debemos sumarlo a la empresa, ya que en caso de comprar esta compañía deberíamos desembolsar 7.38€ por acción por el negocio y 3.09€ por la caja, lo que nos lleva a una valoración de 10.48€ de precio objetivo.

El atractivo de sumar la caja al negocio, convierte a Duro Felguera en una compañía muy apetecible y a pesar de cotizar en un rango lateral muy interesante intentaré una inversión de permanencia a largo plazo basada en value investing y utilizando técnicas de análisis técnico para buscar el mejor momento de entrada en el mercado.




En esta ocasión utilizaremos un incremento de volumen anual combinando con una ruptura de canal de precio de 52 semanas. Tomaremos media posición sobre ruptura anual y completaremos la posición sobre ruptura de máximos históricos. Esta estrategia nos permitirá entrar en un proceso de fuga a largo plazo en máximos históricos que se conoce como subida libre. Utilizaremos un stop loss basado en la volatilidad y utilizaremos 1 volatilidad de Stop para determinar el tamaño de la posición.

Actualmente Duro Felguera, presenta una volatilidad en forma de ATR semanal de 0.218€, por lo tanto construiríamos un lote en base a la siguiente fórmula:
- Capital arriesgado: 150€
- Volatilidad: 0,218€
- Unidades: 150/0.218 = 3.440

De este modo construiremos nuestro sistema de trading de la siguiente manera:
Set up:
o 1/2 posición stop buy en superación de canal 52 semanas.
o 1/2 posición stop buy en superación de máximo histórico: 5.52€.
Stop loss: 1 ATR por debajo del precio set up.
Stop Break Even: 1,5 ATR por encima del precio set up.
Stop Profit: Cerramos la posición exigiendo un mínimo decreciente tras cruce a la baja de un canal de precios de 20 semanas.