Esta semana se publica en El Confidencial un excelente artículo cuyo título es “ ¿ Nos estamos pasando con los bancos? Aunque en el mismo se expresan las circunstancias por las que están pasando algunos bancos de inversión en EEUU principalmente, el esquema es extrapolable a nuestro país por la cantidad de excesos cometidos sin penalizar y porque aquí florece el mismo sentimiento que en EEUU; está en la calle, pero en España únicamente en las personas con poder o capacidad de presión para cambiar/suavizar los asuntos que afectan a la banca.


El caso español es un paradigma en el sistema financiero mundial. Mientras las entidades que en EEUU han operado mal en detrimento de clientes y accionistas son multadas con cifras astronomías y castigados sus directivos en procedas penales, en nuestro país en la primera sentencia que afecta a directivos bancarios se resuelve eludiendo la cárcel para sus artífices por devolver el dinero saqueado conocido (CAIXA CATALUÑA). Caso paradigmático en la primera sentencia y no sabemos cómo van a quedar los saqueos de la C.C.M., C.A.M, BANKIA o BANCO DE VALENCIA, pero presumo, o mucho me equivocaría de que las cosas irán por el mismo derrotero: saldrán prácticamente indemnes de los desfalcos realizados.

El Gobierno recorta, pero al mismo tiempo pide prestado para salvar a las entidades cuyos gestores no sufren el peso de la ley hasta el momento. El crédito que hace mover la economía no aparece por ningún sitio o se queda en los recovecos de la norma y los bancos aprovechan la barra libre del BCE para pedir prestado y posteriormente comprar deuda al mismo tiempo que la revenden a sus clientes. ”Toman a 0,50% y compran deuda pública, ayudan al Gobierno de turno y la revenden después a sus clientes al 2,5%. Menudo negocio sin riesgo , mientras ese liquido que estaba destinado para reactivar la economía vía crédito/ inversión se queda por el camino en otra vía de negocio para salvar los resultados de las entidades y sus propietarios accionistas.

Ahora parece que el BCE ha puesto alguna traba más. Si prestan el dinero a la entidad y ésta lo deposita en el mismo BCE con posterioridad tendrán que pagar una penalización. ¿No sería mas fácil y práctico decir que se justifiquen a priori o posteriori las operaciones de inversión para poder darles el dinero que necesiten? se trataría de que el dinero y la liquidez necesaria vaya para donde está destinado que vaya, no para otra cosa que nada tenga que ver con el fin propuesto. Todos ganaríamos y, más que todos, la banca porque el negocio básico e importante seguiría siendo lo que siempre, prestar dinero y recogerlo de sus clientes.

Se manipula el Euribor, se estafa con productos financieros tóxicos y se deja sin sus ahorros a millones de españoles , y nos ponemos muy ortodoxos cuando se trata de devolver dinero a los perjudicados, o dar la razón a los consumidores que se quejan. Se preguntan si nos estaremos pasando o simplemente se trata de influir en la opinión pública. En ese sentido, la palabra Banker, que ya la hemos utilizado aquí en bastantes artículos, significa como sabemos, banqueros gánster, y a tenor de las fechorías, para algunos puede ser bastante ajustada a los hechos.

Por muchas reforma que hagamos o multas que se impongan, al final el sistema financiero se protege a sí mismo. “Poderoso caballero, es don dinero “decía Quevedo y ahora y siempre esta afirmación tiene más sentido. El fiscal de EEUU decía “que no importa lo grande que sea la entidad, NADIE ESTA POR ENCIMA DE LA LEY. Bonita frase para llevarla a la práctica en todos los sentidos.

Ayudamos al sistema con un banco malo que recoja los restos de las operaciones fallidas, insuflamos y saneamos entidades que vendemos después por un euro, suavizamos normativas cuando las entidades se quejan, no aplicamos las normas de Basilea o las hacemos más suaves. La normativa para capitalizaciones es relajada y además se quejan cuando el Gobierno baja por decreto las comisiones que cobra la banca a los comercios por operaciones telemáticas y encima ponemos como jefe de la patronal bancaria a la persona que pilotó el desastre del sistema financiero español, no sabiendo con todos los datos sobre la mesa prevenir la catástrofe.