El experto considera que la actual combinación de bajo crecimiento y la subida de los tipos en EEUU ha creado una combinación tóxica que va a provocar que los mercados financieros comiencen, de nuevo, a valorar los fundamentales de los activos antes de invertir, al contrario de lo que venía ocurriendo hasta el momento. El experto nos habla de su visión para la renta variable, los bonos y el crédito, además de sus perspectivas para los mercados en los próximos meses.

 
Bueno la primera pregunta es cuál es su visión de los mercados. El inicio del año ha sido muy negativo. ¿Cree que el resto del año va a ser así? ¿Qué opina, qué espera?
Creo que existe una combinación bastante tóxica, por así decirlo, entre la falta de dinamismo económico por un lado y menos respaldo de la liquidez debido a la normalización gradual de la política monetaria estadounidense. Durante los últimos años hemos visto a los bancos centrales impulsar a los mercados financieros con inyecciones de liquidez y existía cierta desconexión entre unos fundamentales económicos medios, en el mejor de los casos, y unos mercados financieros boyantes. Creo que 2016 podría ser en realidad un punto de inflexión en el que, esta vez, los fundamentales ganarían la partida, ya que los mercados anticipan un menor apoyo de los bancos centrales y, lo que es más importante, menos apoyo efectivo de los bancos centrales, lo que justifica tener un posicionamiento relativamente prudente y conservador en la cartera.
 
La segunda pregunta es: ¿qué espera para el año? ¿Se espera un desplome o que la situación se mantenga como está?
Nosotros esperamos que los inversores financieros reconozcan que existía una desconexión entre los fundamentales y los mercados financieros. Y esto probablemente afecta a los precios de los activos financieros. Así, en este contexto, la estrategia probablemente sea proteger la exposición beta de las carteras, es decir, el componente direccional de la cartera y, al mismo tiempo, seguir encontrando interesantes oportunidades de generación de alfa, mediante la capacidad de identificar acciones o bonos específicos, que gracias a sus cualidades inherentes, pueden realmente superar la tendencia negativa general de los mercados.
 
¿Puede especificarnos algunos de estos activos? ¿Qué les gusta para comprar?
Por supuesto. Algo que hemos hecho recientemente ha sido reforzar nuestras posiciones en la deuda pública estadounidense, los bonos del Tesoro estadounidense, que, en mi opinión, son el activo refugio por excelencia. Así que esto es, definitivamente, algo que los mercados turbulentos están ofreciendo a los inversores una cierta protección. Pero también, y esto es una característica interesante, se trata de un activo refugio que sigue generando una rentabilidad atractiva cercana al 2%. Así que en la cesta de activos refugio de todo el mundo, desde la deuda pública estadounidense hasta la alemana, pasando por la suiza o la japonesa, realmente creemos que los bonos estadounidenses son mucho más interesantes que lo demás.
 
¿Cree que hay valor en la renta variable actualmente?
Creo que cuando se invierte en renta variable en este momento, se deben elegir empresas que pueden aumentar sus beneficios independientemente del dinamismo económico. Así que las empresas que están posicionadas en sectores y actividades donde existan catalizadores del crecimiento estructural. Déjeme compartir un par de ejemplos: en el sector de la salud, creemos que hay algunas empresas muy sólidas, como Novo Nordisk, posicionada en el tratamiento de la diabetes, que es una enfermedad de propagación rápida, y ésta es una empresa que mantenemos en cartera desde hace mucho tiempo y que ha arrojado una rentabilidad superior de forma continua. En el sector tecnológico, mencionaré un par de valores, como, por ejemplo, Facebook y Google. Todos sabemos que la publicidad se está trasladando a Internet, todos sabemos que el uso de la gente se está trasladando al móvil, lo que está confiriendo a estas empresas una capacidad de fijación de precios mucho mayor. Por lo tanto, una compañía como Facebook logró un crecimiento de los ingresos del 60% el trimestre pasado, con un margen de explotación del 60%. Este es el tipo de potencial de crecimiento estructural que tratamos de aprovechar en nuestra selección de renta variable.
 
Aparte de la deuda pública, ¿ve valor en la deuda corporativa?
Definitivamente, seguimos identificando valor en la deuda corporativa, pero creemos que debemos ser muy selectivos. Es una clase de activo que se está viendo penalizada, en primer lugar, por un contexto macroeconómico más débil, por lo que las tasas de impago aumentan, y también es una clase de activo que está acusando la escasez de liquidez, por lo que existe una cierta presión asociada a este hecho. Así que, ¿qué hacemos en esta coyuntura? Probablemente, debemos centrarnos en sectores que cuenten con una tendencia natural hacia un riesgo menor y una rentabilidad que sigue siendo aceptable. Y creemos que los bonos corporativos del sector financiero europeo son muy atractivos por este motivo, porque se trata probablemente de uno de los pocos sectores del mundo que presenta una tendencia continua de desapalancamiento y reducción del riesgo y que sigue arrojando una rentabilidad atractiva, sin sufrir la tensión asociada a la liquidez o al aumento del endeudamiento. Otro segmento que nos gusta en la deuda corporativa son las titulizaciones. Es un segmento de activos que actualmente no es muy popular, porque los inversores tienden a considerar que, debido al desplome de algunos activos titulizados durante la gran crisis financiera, es un segmento muy tóxico. Lo cierto es que, dentro de los activos titulizados, algunos de ellos han demostrado ser muy tóxicos, pero otros, en concreto los que estamos seleccionando nosotros actualmente, como los bonos garantizados (CLO), realmente han demostrado ser extremadamente resistentes, y  los tramos con calificación AAA de los CLO en los últimos 20 años no han sufrido absolutamente ninguna pérdida. Por ello, si somos muy activos y muy selectivos, podremos seleccionar algunas buenas oportunidades en el universo de la deuda corporativa.
 
En cuanto a los bonos, a finales del año pasado presenciamos algunos impagos en el sector energético del segmento de alto rendimiento en EE. UU.? ¿Cree que aún hay valor ahí? No tiene por qué ser del sector energético pero, ¿le gusta la deuda de alto rendimiento?
Tal y como he comentado, la deuda corporativa de alto rendimiento es un segmento en el que hay que ser extremadamente selectivo, un segmento que aún se encuentra bajo presión y, por ello, contamos con una exposición muy reducida que, en realidad, hemos cubierto, por lo que sólo obtenemos el alfa de valores específicos en los que estamos posicionados, pero hemos cubierto la beta del mercado. El mercado energético al que haces referencia es en realidad muy interesante, ya que creemos que estamos alcanzando un punto de inflexión del que ahora nos encontramos en el punto de máximo deterioro en el sector energético. Empezaremos a ver cómo los participantes más débiles se declaran insolventes o ven reducida su actividad, y, por ello, creemos que en los próximos 12/18 meses deberíamos ver su precio recuperarse y estabilizarse. Obviamente, este movimiento ofrecerá algunas oportunidades interesantes escogiendo algunos valores distressed tanto en renta variable como en deuda corporativa. Por tanto, se trata de ser muy disciplinado en términos de valoraciones, encontrar el punto de entrada adecuado y, lo que es más importante, ser muy disciplinados en términos de qué empresas, qué instrumentos financieros queremos adquirir. Sólo sobrevivirán las empresas más sólidas, por lo que es absolutamente vital utilizar estrategias muy activas y no indexadas si queremos capear este contexto.
 
Tomando todo de lo que hemos comentado, hablemos sobre Europa, hablemos sobre España. Estamos sufriendo un periodo de inestabilidad, ¿esperaría para invertir en España hasta que se solucione todo, o no?
Creo que la fragmentación política, en realidad, está afectando a toda la Unión Europea, no es un problema sólo de España. Actualmente, la Unión Europea está dividida entre algunos miembros del este muy conservadores, algunos miembros de la zona occidental muy liberales, algunos miembros del norte que defienden las políticas de austeridad, miembros del sur anti austeridad, así como algunos miembros del núcleo a favor de la integración y otros miembros periféricos favorables a la independencia. Así, es un universo muy heterogéneo, y obviamente no podemos depender de que se alcance algún tipo de consenso político para invertir en la zona. En cuanto a España, contamos con algunas posiciones en deuda pública española y, lo que es más importante, también en renta variable, uno de los mejores contribuidores a la rentabilidad general en nuestra estrategia de renta variable es la empresa española líder Inditex, que, como sabe, se está beneficiando de su modelo de negocio superior que aumenta sus cuotas de mercado en todo el mundo en el negocio de la moda.
 
Si un cliente quisiera crear una buena cartera, ¿qué clases de activos debería incluir?
Mi primera recomendación es que hay que contar con una cartera muy diversificada y equilibrada. El riesgo puede venir de cualquier parte, y una manera de abordar la creciente volatilidad de los mercados financieros es mantener una cartera equilibrada. Asimismo, añadiría que no existen países “buenos” y países “malos” en un mundo cada vez más globalizado. En el inicio de año, hemos observado que Europa ha demostrado no ser una región refugio, debido a la tensión proveniente de China o del mercado del petróleo. Por tanto, mi recomendación sería la siguiente: contar con una cartera muy diversificada, cubrir la exposición beta para no estar demasiado expuesto a las tendencias subyacentes del mercado e intentar contar con algunos catalizadores de la rentabilidad provenientes de la generación de alfa, es decir, implementar algunas estrategias como estrategias de valor relativo, estrategias de arbitraje, con las que básicamente se puede extraer el excedente de rentabilidad de un activo frente a otro activo. También diría que hay que evitar invertir en bonos o acciones demasiado dependientes de las perspectivas macroeconómicas porque, obviamente, el ciclo macroeconómico se está debilitando, y esto, sumado a un apoyo menor de los bancos centrales está dando lugar a un contexto muy complicado para que los mercados financieros puedan seguir revalorizándose como lo han hecho en los últimos años.