Tras observar la desaceleración del crecimiento durante un largo periodo de tiempo, ¿se estabilizará China este año? Hay algunos indicadores que apuntan a que está en marcha un ajuste estructural: los servicios ahora representan más del 50% del PIB de China y están disfrutando de un crecimiento anualizado de más del 8%. Los servicios y el consumo están gradualmente imponiéndose a la inversión y las exportaciones. En términos cíclicos, las actividades industriales,  como el acero o el cemento se están viendo todavía lastradas por la desaceleración de la construcción como consecuencia del aumento de viviendas vacías. Los esfuerzos del Gobierno para estimular la inversión –en el sector público, así como entre grandes grupos de transición energética y transporte- están aportando un sólido apoyo y hay un impulso claro, ¿pero será efectivo a la hora de estabilizar la economía?
 
Los datos del Gobierno deben ser interpretados con cautela aunque los precios industriales sugieren una tendencia positiva. Tras varios meses de caídas, los precios industriales han cambiado la tendencia y el índice ha aumentado un 1,7% durante los últimos tres meses. Se trata de una tendencia mixta que refleja la reciente caída del Renminbi,  pero que también sugiere que la situación se está estabilizando. Y los resultados del sector industrial durante el primer trimestre también fueron mejor de lo esperado. Los efectos de base están ayudando mientras que Pekín se ha comprometido a reducir el exceso de capacidad y a sanear la oferta. El éxito del Gobierno será aún más decisivo dado que los sectores económicos son principalmente estatales y están fuertemente endeudados, lo que significa que son más dependientes de flujos de caja para hacer frente al pago de intereses. Dado el alcance de los acuerdos financieros no ortodoxos en China, el final de la deflación en los precios industriales ayudará a mantener la estabilidad del sistema bancario chino, tanto en el sistema formal como en el shadowsbank. Con una deuda equivalente al 250% del PIB, según datos del Banco de Pagos Internacionales (y una deuda privada equivalente al 145% de la renta nacional), es uno de los principales focos de preocupación en China.
 
La estabilidad económica es el mayor desafío  para China, pero también es un asunto clave para la economía global. El periodo en el que China crecía al 8% y al 10% ha quedado claramente atrás y las importaciones de productos básicos crecerán menos que el PIB real debido a los cambios estructurales. Aun así, las importaciones del país se beneficiarán de cualquier estabilización en el sector industrial chino. Y una nueva disciplina en la producción de materias primas, incluso si es temporal, equilibrará a tiempo la oferta y la demanda y con ello los precios, un desarrollo clave para los países emergentes.