“El éxito no es definitivo, el fracaso no es fatídico. Lo que cuenta es el valor para continuar” Winston Churchill.

Esta semana hemos asistido al dato interanual del PIB en España y al dato de inflación de la zona euro. Ambos datos manifiestan claramente que la economía ha pasado página al riesgo sistémico provocado por la quiebra de Lehman Brothers, y que de alguna manera las consecuencias que derivaban de esta crisis, al parecer por fin han terminado. Socializar las pérdidas bancarias ha tenido graves consecuencias para las finanzas públicas y la orgía de crédito barato originada por la brillante idea de Alan Greenspan, degeneró en un nivel de endeudamiento que ha costado un lustro corregir.
Sin embargo, a pesar de que las piezas se han encajado para que el reequilibrio global de la economía vuelva a su máximo esplendor, nuestra economía no está exenta de riesgos.

Personalmente creo que una de las principales virtudes del ser humano consiste en comprender la esencia real del valor. El valor por apreciar la vida, el valor para levantarse tras un fracaso, el valor de saber valorar en su justa medida a las personas que nos rodean y el valor de trazar el camino en contra de las normas que marcan nuestras conductas sociales, pero siempre dentro del camino de la humanidad, moralidad y la ley.
El valor es una pieza incontestable y las personas más exitosas han logrado ordenar el desequilibrio, logrando de esta manera encajar el complejo puzzle que a veces es la vida. Pero en el mercado, el valor parte de comprender con lógica la esencia del precio y saber diferenciar ambas piezas es absolutamente clave para encajar dicho puzzle, ¡y ganar la partida! El mercado hoy está ante una gran controversia, que se expone de la necesidad de saber hacer un Stock Picking muy minucioso en el que podemos encontrar activos cuyos precios no reflejan su verdadero valor o bien descartar activos que sobrevaloran dicho valor. El mercado es audaz, pero a veces pierde el norte y suele extremar opiniones, con un comportamiento grupal que excede los límites de la razón en la mayoría de los casos.

Si observamos atentamente los indicadores de la principal locomotora económica mundial, podemos atender de qué manera el PIB se ha acelerado del 1,3% al 2,6%, lo que ha provocado una revisión al alza por parte de los analistas del 9% en el conjunto de la bolsa americana. La confianza del consumidor, está a niveles máximos desde 2.008 y lo mejor es que la responsabilidad de las familias implica un desendeudamiento que si bien es bueno para el saneamiento definitivo de la economía, deja al acecho la sombra del fantasma de la deflación. El desendeudamiento de los agentes económicos tiene que ser sustituido por la liquidez de la FED y en este caso, permitir que medidas expansivas permitan continuar con el proceso de saneamiento. Este suceso ha permitido a los bancos reactivar el préstamo que al fin ha retomado la senda de crecimiento entre el 8% y el 9%.

Estos indicadores nos reflejan una economía en arranque que al fin ha pasado a la fase de auge económico y que deberá enfrentarse este año a la prueba definitiva; ¡una economía sin apoyo monetario! El Tapering sigue su curso y las bolsas siguen en fase de distribución. Las importantes subidas en sectores como Consumer Goods, Consumer Services, Healthcare o Technology han dejado la mayoría de los precios de las acciones que componen dichos índices muy por encima de su valor, y ahí es donde analizo los importantes desplomes de compañías que desde Blackbird hemos advertido posiciones bajistas para aprovechar tal importante agravio comparativo con el resto de sectores, como Amazon, Netflix, Twitter, Biogen, Celgene, Facebook, Linkedin, Priceline, etc. Otras compañías como Google o por ejemplo compañías del Dow Jones como Coca-Cola cotizan a precios simplemente caros, en los que espero que el mercado vaya desacelerando sus curvas de cotización para buscar objetivos razonables que aporten algo de valor o justifique su inversión con las previsiones al alza de beneficios empresariales.
Pero, como decía, hoy el mercado está en una etapa compleja, tal vez es demasiado temprano para anticipar la recuperación y apostar decididamente por las compañías cíclicas o tal vez sea demasiado tarde para buscar en las compañías de consumo algo de valor. Como he venido advirtiendo a lo largo de esta tribuna, el mercado está en una fase terminal y probablemente veamos muchas complicaciones durante este año, esperando que nuestro pronóstico, que parte de una posible caída cercana al 30% en las bolsas americanas, permita entrar definitivamente en el mercado USA.

Europa, en esta fase de la crisis tal vez tenga la llave de la salvación. Los débiles datos de inflación que hemos visto publicados esta semana, han manifestado que los temores del BCE siguen creciendo, lo que va a permitir a Draghi bajo el amparo de su mandato intervenir en el mercado. Si el mandato del BCE es controlar la estabilización de los precios, tendrá que basarse en la reactivación del IPC para atacar el crecimiento económico. Cualquier medida que implique compra de bonos en el mercado abierto sería un aire fresco para las acciones europeas y tal vez animaría a USA a acelerar el Tapering y a dejar que ahora sea Europa la que lidere de alguna manera el crecimiento global. El puzzle coge forma y las piezas encajan, el mercado no espera y empieza a recuperar la cordura. Las burbujas en biotecnología y redes sociales han estallado y las fases de distribución de los principales índices americanos me permiten ideas bajistas de largo plazo. En esta fase de distribución primaria, podemos tardar meses en completar este propósito, en los que deberé actuar con diligencia comprando los sectores que podrían verse más beneficiados por un posible QE en Europa. Bancos o compañías de consumo serían las principales ganadoras, sin menoscabo de pensar en empresas que paguen un buen dividendo o simplemente compañías endeudadas que verían reducir sus costes financieros. Por supuesto, que la reactivación del mercado de deuda permitiría al mercado inmobiliario al fin recuperarse. Hay que estar muy atento a los grandes desafíos del mercado durante este 2.014, pero sigo pensando que la bolsa española es el mejor activo en el que invertir y que ya que sabemos que el BCE hará todo lo que esté en sus manos para generar inflación, es evidente que el EUR bajará y ese es uno de nuestros nuevos temas de inversión, puesto que si en los últimos tres años, hemos advertido nuestra idea alcista en el Euro, una vez que se ha aclarado que nuestra divisa no desaparece, ahora debemos contraatacar, buscando en las medidas expansivas del BCE ideas bajistas de EUR.

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Nuestra primera idea ha sido en el EUR/AUD, par de divisas en el que busqué corrección hasta el 1,40 atacando esta semana sobre Pull Back en la línea clavicular de los 1,5000, en un patrón técnico de hombro cabeza hombro de largo plazo. Tal vez la agresividad de nuestras ideas se acelere a medida que el propósito se convierta en realidad, pero si el mercado anticipa, anticiparé con él, y si la noticia confirma, confirmaré en tendencia.
En el mercado las situaciones se comprenden cuando ya es demasiado tarde y la anticipación así como la convicción en ejecutar y hacer aquello que vemos y no dejarnos influenciar por aquello que tememos ¡es esencial! El estimulante mundo del Trading permite siempre un dinamismo en la toma de decisiones necesario y en esta ocasión, las nuevas circunstancias provocadas por el dato de IPC que hemos atendido durante la semana, me exige dar un giro y completar una idea que en los últimos dos años ha funcionado muy bien. Hoy el mercado me exige entender que la devaluación del Euro es un nuevo tema y así lo haremos, puesto que más allá del precio o de las dinámicas positivas que pueden llevarnos a una etapa de negación y codicia, existe algo obvio en este maravilloso negocio, que las condiciones y decisiones políticas son capaces de manejar a su antojo el valor y por ende el precio de los activos y en Blackbird, siempre hemos comprendido que ir en contra de la opinión generalizada es una de las claves del éxito en el mercado, que no es otra cosa que entender a la perfección el precio y corregir las anomalías que lo distraen del auténtico sentido de dicho mercado; ¡su valor!