
Europa se ha marcado como objetivo poner a trabajar el dinero de las familias que actualmente está en depósitos o cuentas corrientes sin remunerar para financiar a las compañías europeas y también sus infraestructuras. El objetivo es impulsar el crecimiento empresarial y no depender de la financiación externa. Viene acompañado de la etiqueta Finance Europe que para merecerse requiere que el 70% de los activos se asignen a empresas europeas.
Las cifras que se mueven son espectaculares. En total unos 10 billones de euros que en el caso español representan 1,2 billones de euros en esa situación. Supone alrededor del 40% de la riqueza financiera de las familias del Viejo Continente.
Pero la movilización de este dinero mediante una cuenta de inversión -aún por definir- tendría efectos negativos sobre los bancos europeos que acabarían repercutiendo en el coste de los préstamos hipotecarios, créditos al consumo, incluso en créditos a la pequeña y mediana empresa (pymes) que se financian a través de la banca. El dinero de los depósitos y cuentas corrientes a la vista (pasivo bancario) se convierte en esos créditos y préstamos que llegan a familias, pymes y grandes empresas.
Actualmente, el mercado hipotecario español es de los más baratos de Europa -2,6% de tipo medio frente al 3,3% de media europea-, y esto es posible por la escasísima remuneración que la banca da a los depósitos de sus clientes. Los depósitos bancarios a plazo en España ofrecen una remuneración media del 1,64% para los hogares, según las estadísticas del Banco Central Europeo a cierre de 2025. El coste medio del total del pasivo de los principales bancos españoles ronda el 0,6%, incluyendo cuentas remuneradas y otros productos de ahorro.
Desde la Asociación Española de Banca (AEB), un portavoz apunta que se muestran partidarios de las cuentas de inversión y que es demasiado pronto para plantear un encarecimiento de los créditos cuando el producto aún no está definido. Pero la pérdida de parte de ese pasivo que ahora atesoran los bancos a tan bajo interés, obligaría a las entidades, o bien a remunerar más generosamente ese ahorro o a acudir a los mercados para buscar financiación con el fin de atender su demanda crediticia. Soluciones más costosas para la banca y que repercutirían en el coste del crédito que ofrecen los bancos.
Según los últimos datos del Banco de España, el Loan to Deposit Ratio (porcentaje de créditos sobre los depósitos) aumentó en el segundo trimestre de 2025 respecto al trimestre anterior situándose en el 96,38%. Si bien, respecto al mismo periodo del año anterior disminuyó desde 97,29%. Un dato que relaciona ambas partes del balance bancario y que cambiaría mucho si se produjera una disminución drástica de los depósitos. No obstante, los bancos también acuden a los mercados y suelen aprovechar durante el año las ventanas favorables para captar recursos, refinanciar emisiones anteriores o reforzar colchones de instrumentos de capital que le exige el BCE.
Distintas propuestas
Estas cuentas de inversión se encuentran todavía en fase de estudio. Y existen varias propuestas, unas declaradas y otras insinuadas por los actores implicados. Por ejemplo, Bolsas y Mercados Españoles (BME) propone una cesta, cartera o cuenta de ahorro para personas físicas que estaría compuesta que incluiría productos de inversión y financiación empresarial negociados en los mercados de valores. Se podrían hacer transacciones entre los distintos productos sin tributar (como ocurre ahora con los fondos de inversión), y al cierre de año se aplicaría un régimen fiscal especial que fuera favorable frente a la situación actual del tratamiento de las plusvalías.
El presidente de la CNMV, Carlos San Basilio, se mostró partidario esta semana de que esta cuenta de inversión sea “ambiciosa en sus incentivos fiscales”. En el caso de los bancos, su deseo apunta más a la figura de los planes de pensiones con un aumento de las aportaciones que permitiesen desgravar y un tratamiento fiscal más favorable en el momento de hacer los reingresos.

