Estamos en fechas clave para las compañías minoristas. El conocido como “Black Friday” en EE.UU. marca siempre el pistoletazo de salida para las compras navideñas y, pese a un inicio mejor de lo esperado, dos semanas después del más famoso día del inicio de rebajas, los expertos tienen claro que se notará, y mucho, un descenso del consumo. En el archiconocido Viernes Negro –conocido así porque muchos comercios abandonan entonces sus números rojos y pasan a números negros anuales- los estadounidenses se gastaron 10.600 millones de dólares, un 3 por ciento más, según los datos aportados por ShopperTrack RCT. Pero la propia firma encuestadora achacó este “afán consumidor” a las fuertes rebajas aplicadas en determinados artículos. Descuentos sin precedentes que consiguen el efecto inicial de un aumento de ventas, que no siempre se podrán mantener a lo largo de toda la temporada navideña y que “se notarán en términos de rentabilidad”, señala Pablo García, responsable de renta variable europea de ODDO. Sea como sea, el primer paso se dio pero tras él quedan muchos otros por avanzar. Y dado el entorno de crisis generalizada, las previsiones no son demasiado halagüeñas. De hecho, desde Americas Research Group se augura que las ventas caerán un 1 por ciento en noviembre y diciembre, al tiempo que se espera que las cadenas minoristas estadounidenses ganen un 3,5 por ciento menos este año. Parece claro que la temporada de compras navideñas será la peor de los últimos años, así que los expertos lo tienen claro: sólo se puede apostar por las empresas que “se mueven mejor” en este contexto de desaceleración.

El consumo no cíclico, el beneficiado

Por mucha crisis que haya, lo primero que la gente va a hacer es comer y beber. Es el argumento básico de quienes consideran que las distribuidoras ligadas a la alimentación continúan siendo una buena opción de inversión, pese a la crisis. Para Marián Fernández, responsable de estrategia de Inversis Banco, “sigue siendo el momento de jugar al sector de consumo de primera necesidad”, a valores tipo Carreforur, la alemana Metro o la británica Tesco. Destaca que se trata de compañías defensivas, poco cíclicas y que se verán menos afectadas que las demás en épocas “en las que el ciudadano cierra el grifo del consumo pero sigue atendiendo a sus necesidades básicas”. Entre sus preferencias tanto para este año como para el que viene sitúa a Wal-Mart en EE.UU. y a la francesa Carrefour en el viejo continente “porque sus beneficios van a ser algo más visibles y recurrentes” y, por tanto, “su comportamiento bursátil menos volátil”.

En la misma línea apunta Pablo García, responsable de renta variable de ODDO en España. Aunque deja claro que el ciclo afecta a todas las compañías, se declara más cómodo en valores como “Wal-Mart, Casino, Carrefour o, en menor medida, Tesco” frente a compañías de consumo desligado de la alimentación como Burberrys. Los expertos destacan de Carrefour –que acaba de anunciar el reemplazo de su director general, el español José Luis Durán, por el sueco Lars Olofsson, directivo del grupo suizo Nestlé- no sólo su condición de refugio, sino también la importancia de la gama blanca de sus productos. Eso sí, tampoco faltan “peros”. Entre ellos que el grupo está perdiendo competitividad en Francia en un momento crucial, frente el buen ritmo de los mercados en expansión, especialmente en Latinoamérica. Una estrategia de diversificación que, por cierto, le está viniendo muy bien a Tesco, el mayor minorista del Reino Unido. De hecho, la importancia creciente de los mercados asiáticos y de Europa Central en su facturación, le han permitido incrementar su facturación casi un 12 por ciento en el tercer trimestre.

Las compañías que se agrupan en el sector de consumo no cíclico suelen contar con buenos flujos de caja que usan para recomprar acciones y pagar dividendos. Pero ni su componente defensivo ni este otro argumento a favor sirven para convencer a Antonio Aspas, director de Aspas Inversiones. Este experto se fija más en que “aunque han caído en bolsa, lo han hecho menos que el mercado porque han actuado como refugio”, de manera que “no serán los primeros en recuperarse en una posible mejora de las bolsas”. Mientras, Álvaro Blasco, director de Atlas Capital, esperaría a la hora de decantarse por este sector. “A corto plazo si el mercado sufre estas compañías no se van a librar y cualquier dato que indique una ralentización de las ventas puede dañarlas de forma significativa”. En cambio, Blasco sí que considera que las minoristas “son un sector por el que se puede apostar a medio plazo”.

Wal-Mart, un mundo aparte

Es la mayor cadena minorista del mundo y, en medio de la crisis actual, el tamaño importa... y mucho. “Sin duda se verá afectada por el recorte del consumo privado en EE.UU (...), lo que se reflejará en unas ventas en Navidad en sus niveles más bajos en décadas y en unas ventas decrecientes también en los primeros trimestres de 2009”, asegura Juan Carlos Castillo Montero, director de análisis de Capital Bolsa. Por tanto, no saldrá inmune de la crisis, pero la sorteará mejor... porque cuenta con una gran baza a su favor: “es la empresa de consumo no cíclico más pura que hay”, destaca David Navarro, analista de Inversis Banco.

Junto a ello, Sara Pérez Frutos, directora de Eaton Vance, señala que la piedra angular sobre la que descansa el éxito de Wal-Mart es que “está muy pegada al consumidor” porque tiene un conocimiento exhaustivo del mismo. La minorista cuenta, de hecho, con una de las bases de datos civiles más importantes del mundo, algo que le permite conocer al dedillo no sólo quiénes son sus clientes y sus hábitos, sino predecir también sus necesidades y comportamientos. De este modo sabe qué tipo de ofertas pueden seducir a más compradores. Por ejemplo, “ofreciendo descuentos en gasolina”, señala Pérez Frutos. En todo caso, su estrategia principal siempre es la misma: dar los mejores precios en alimentación para atraer a los clientes hacia sus supermercados, donde también comprarán otros productos más rentables para Wal-Mart. Su elevado poder de fijación de precios o su eficiente gestión de inventarios –gracias a que se ha convertido en una sofisticada empresa de distribución- juegan también a su favor y la bolsa lo refleja: en lo que va de año sube a contracorriente del mercado en este aciago 2008 uen torno a un 15 por ciento.

Desde “El Semanario”, su director, José Manuel Moreno, insiste en la idea de que “la gran ganadora en el contexto actual va a ser Wal-Mart porque es la que tiene mayor capacidad para hacer los mayores descuentos y porque es donde van a acudir los compradores ahora que su capacidad adquisitiva se ha visto muy mermada”. Y al gigante de la distribución mundial, Diego Escribano, director de asesoramiento financiero de Fortis banca Privada, añade otras dos apuestas: Dollar Tree y BJ, frente a gigantes como Target o Costco (ésta última acaba de anunciar un incremento de beneficio de 60 centavos de dólar por acción en su primer trimestre fiscal, gracias a que los resultados de sus gasolineras compensaron la débil demanda de los productos no alimentarios). Para Escribano, Wal-Mart, Dollar Tree y BJ lo están haciendo bien en este entorno tan duro de mercado porque “están manteniendo sus clientes y se están haciendo con otros nuevos que vienen de compañías con precios más altos”. Eso sí, constata también que –lógicamente- estas compañías “cuentan ahora con unos múltiplos más elevados”. Donde los expertos aconsejan no estar es en aquellas empresas “que venden artículos más innecesarios y que dependen mucho de la capacidad adquisitiva”, señala Moreno. En este grupo Escribano coloca a empresas como Barnes &Noble (dedicada el mundo de los libros), a la propia Cotsco “porque tiene una parte muy importante de automoción, de electrónica o de joyería...” o a Saks, especializada en productos más caros o de lujo.

Desde el punto de vista técnico, José Ramón Sánchez Galán, analista financiero, constata que buena parte de las minoristas estadounidenses “están intentando reestructurarse al alza”. Sin embargo, esperaría para entrar en muchas de ellas. Como ejemplo, señala que “no entraría en Home Depot hasta la zona de los 25 dólares ni en la cadena de ropa GAP hasta que supere los 14 dólares”. Eso pese a que reconoce que ésta última es una compañía que le interesa “porque está formada básicamente por franquicias y porque está compensando su negocio en EE.UU con los ingresos procedentes del exterior”. En definitiva, mucha atención a la hora de elegir nuestra exposición a las compañías minoristas en los tiempos que corren, porque estas navidades serán un poco “a lo Charles Darwin”. Olviden al otro Charles: a Charles Dickens y su Cuento de Navidad.