Se acerca el fin de año y la hora de llevar las notas a casa. Las agencias de calificación crediticia han hecho pública la lista del alumnado examinado y España se encuentra entre los suspensos. Pero ¿qué significa este “necesita mejorar” que cuelga de la deuda española? Los expertos advierten del castigo que pueda sufrir la captación de ahorro así como el aumento de la prima que pesará sobre la deuda. España debe no dormirse en los laureles e hincar codos como lo han hecho los aventajados de la clase como Alemania.
Las agencias de calificación crediticia han hecho público sus informes sobre la deuda de varios Estados entre los que destaca España a la que señalan con perspectiva “negativa”. Y es que Standard & Poor's (S&P) podría bajar la nota de la deuda pública española de la actual “AA+” –aunque por el momento la ratifica-. Pero las notas no han sido malas para todos pues, como señaló Moody's no tiene intención de revisar las calificaciones de triple A de la deuda soberana de Estados Unidos y Reino Unido, ya que esperará a ver las respuestas de la política monetaria al deterioro de la situación fiscal en ambas economías.

Con sobresaliente despedirá el año la deuda Alemana. Y es que Standard & Poor's ha reafirmado su “rating” a largo plazo, situado en “AAA”, y a corto plazo, “A-1+”, gracias a su economía "moderna, competitiva y altamente diversificada". La buena calificación destaca el historial del Gobierno alemán de aplicar políticas fiscales prudentes y de gasto disciplinado, así como su probada capacidad para absorber grandes perturbaciones económicas y financieras.

España tiene que “tomar nota”…


S&P da un ultimátum al Gobierno español: o adopta medidas que garanticen la disciplina fiscal y favorece el crecimiento en el medio plazo o bajará el rating. Una advertencia que ha inyectado pesimismo a los mercados. Pero ¿es tan preocupante el escenario? David Cano, director general de AFI reconoce que si bien el mensaje es negativo, “se trata de perspectivas y no de una revisión, lo que sí sería más preocupante”. Pero la revisión puede llegar a más tardar en dos años si no se toman medidas.

…o sufrirá las consecuencias

Los expertos recuerdan que las notas de las agencias de calificación, como S&P, Fitch o Moody's, son vitales de cara al pago de la deuda, ya sea estatal o de entidades privadas. Bajar en el escalafón indica más riesgo para el inversor, por lo que las primas se encarecen al colocar la deuda, tanto para el país como para las empresas y organismo que operen en él. Lorenzo Dávila, jefe del departamento de investigación del IEB, reconoce que la rebaja de la calificación “agravará el problema de la captación de ahorro y supondrá un aumento de la prima que pesará sobre la deuda”. Un escenario sobre el que, como asegura Dávila, sobrevolarán más dudas, ¿a qué precio se colocará la deuda? La decisión que plantea S&P sobre la deuda española ¿será coyuntural o estructural? Las perspectivas para España no son nada halagüeñas pero el planteamiento gira en torno a si seremos capaces de llegar a un equilibrio presupuestario estable. “Esta es la clave para ver si es un impulso o un escalón en nuestra prima de riesgo y esto es lo que los agentes económicos tienen que tener en cuenta”, aseguran los expertos.

El contenido político sobrevuela sobre las calificaciones de deudo, o así lo consideran los expertos, quienes destacan la gravedad de que las agencias de calificación se muevan por los lobbys en el mundo anglosajón con una cierta activación política. “Mantener la triple AAA, en EE.UU y Reino Unido hacen que tengan una financiación más cómoda o más fácil y tiene como consecuencia castigar a las economías como España”.

La deuda soberana: la próxima gran preocupación

Los gobiernos no dejan de acumular deuda en un intento desesperado por mantener las economías nacionales. Cerca de 49,5 billones de dólares de deuda soberana se encuentran en circulación, recordaba Moody´s, un dato que ha alarmado a los agentes de bonos y han dado un toque de atención.

Desde Grecia llegaban los peores temores, su deuda alcanzó un nivel histórico de 300.000 millones en un momento en el cual el Gobierno se apresuró a calmar a los mercados financieros y a la zona euro. Pero la situación de España no debe asimilarse al caso griego. En el escenario actual, “el problema no viene por el volumen de deuda que tiene un país sino por el déficit acumulado cada año”, asegura David Cano, director general de AFI quien reconoce que Italia y Portugal tienen mucha más deuda que España pero no han tenido el incremento tan fuerte en el año”. El caso griego es diferente -reconoce- “es muy importante la rebaja llevada a cabo ya que se sitúa en BBB, rating que por el momento acepta el BCE a la hora de financiar pero seguramente a finales de 2010 acabe de financiar a todos aquellos que se encuentren por debajo”. Y es que, en caso de producirse, “ningún inversor bancario querría comprar esos bonos”. “España tiene AA+, estamos muy lejos de la situación de Grecia lo que no significa que nos tengamos que dormir en los laureles, tenemos margen para recuperarnos pero hay que ponerse manos a la obra”.