Los mercados de deuda corporativa cumplen una función vital a la hora de proporcionar a las compañías el capital necesario para financiar o expandir su negocio, por lo que desempeñan un papel importante a la hora de impulsar el crecimiento económico, la productividad y el empleo. Además, la deuda corporativa es una buena elección para los inversores que buscan activos que generen una fuente de ingresos estable.
 
El mercado de deuda corporativa en euros es relativamente joven pero en los últimos años su tamaño ha crecido rápidamente. Antes de 2008, las compañías no necesitaban los mercados de deuda. Pero esto cambió tras la crisis financiera y las compañías europeas han comenzado a acudir a ellos cada vez más, multiplicando el volumen de las emisiones de deuda corporativa. Esta evolución ha provocado algunos cambios importantes en la estructura del mercado de deuda corporativa en términos de tamaño, emisores, países y sectores. Pero hay una serie de factores que parecen haber favorecido un mayor papel de las emisiones de deuda en la financiación de las compañías europeas.

En primer lugar, la introducción del euro eliminó el componente de riesgo de divisa para los emisores europeos. Después, muchos bancos europeos fueron obligados a desapalancar sus balances para poder soportar el impacto de la crisis financiera y los nuevos requisitos regulatorios, lo que llevó a las compañías a depender menos en la financiación bancaria y acudir a los mercados de deuda. A esto se suman las acciones llevadas a cabo por el Banco Central Europeo en favor del incremento de la liquidez (QE), que han creado unas mejores condiciones financiación externa para las compañías, cada vez más dispuestas a emplear la financiación que proporcionan los mercados de capitales.

Durante los últimos 15 años, el número de emisores se ha multiplicado por más de cinco, un incremento al que ha contribuido la deuda en euros emitida por entidades estadounidenses. El atractivo de este tipo de emisiones ha incrementado sustancialmente su volumen este año, hasta el punto de que más de una cuarta parte de la deuda corporativa en euros emitida desde el comienzo de 2016 procede de Estados Unidos, superando a las compañías alemanas y francesas.

La distribución por países en el universo de la deuda corporativa en euros ha sufrido una reorganización, con una fuerte disminución de países europeos principales como Francia, Alemania o incluso Reino Unido. Por sectores, ha aumentado la proporción de corporaciones no financieras, sobre todo el sector de los servicios públicos. Este incremento de la diversidad, sumado al aumento en el volumen, ha estimulado la demanda.

Tampoco podemos pasar por alto el papel del BCE, que ha proporcionado un impulso extra con sus decisiones recientes. En concreto, a través de los distintos programas de compras de activos, especialmente el programa de compras de bonos corporativos (CSPP), lanzado el pasado 8 de junio y que invierte en deuda con grado de inversión emitida en euros por corporaciones no bancarias establecidas en la zona euro.

Así, la expansión del universo de la deuda corporativa en euros con grado de inversión ha sido extraordinaria en los últimos años. No sólo su tamaño y diversificación han sido increíbles, sino también la demanda de este tipo de activos ha recibido un impulso significativo, resultado del rápido desarrollo del mercado y del entorno de bajos rendimientos en otros activos como la deuda soberana.

Anahi Machado Tironi, gestora senior de Renta Fija de Degroof Petercam AM