Manuel Gómez, director de finanzas, sostenibilidad y cambio climático del IEB, habla sobre la oportunidad que supone de cara al futuro la inversión en base a la sostenibilidad y el cambio climático.
 
¿Por qué es importante la sostenibilidad y el cambio climático a la hora de invertir?

Es muy importante porque el pasado diciembre la mayoría de los países de las Naciones Unidas acordaron dar un impulso hacia adelante a la estrategia de cambio climático. Sobre todo, es importante porque vivimos en un contexto en el que el cambio climático se ha convertido en un gran negocio. El cambio climático y la sostenibilidad empiezan a transformarse en una estrategia capital para generar negocio en las empresas mientras antes quizá fuera algo más accesorio. Ahora existen plataformas de inversión, fondos y sobre todo negocio de infraestructuras que hacer que sitúan en el centro de la agenda el cambio climático.

A nivel mundial, Se estima que será necesaria una inversión anual de al menos 450.000 millones de dólares en políticas de adaptación y mitigación de los efectos del cambio climático… ¿Qué industrias se pueden favorecer de estas inversiones?

Sin duda el sector de infraestructuras, considerando éste en un sentido amplio. No solo infraestructuras de transportes, de agua, de energía. Se calcula que se necesitan prácticamente seis trillones de dólares en inversiones de infraestructuras para mantener el nivel de desarrollo del planeta. En la medida en que esas infraestructuras sean sostenibles y estén relacionadas con la lucha del cambio climático estamos en un gran negocio. También empresas de agua, de energía, están llamadas a ser importantes agentes en este cambio.

¿Qué tipo de compañías pueden estar mejor posicionadas dentro de este entorno que está cambiando hacia un modelo más sostenible para tenerlas en cuenta para invertir de cara al futuro?

Tenemos en el mercado español muchos ejemplos. Las compañías más importantes en sostenibilidad como Acciona o Iberdrola. Nuestras ingenierías que son punteras a nivel mundial tanto en infraestructuras como en grandes sectores de ingeniería. Creo que hay un grandísimo potencial para estas empresas en su crecimiento. Como digo hay un gran mercado que atacar y en ese sentido el empresario español está en una posición fantástica para poder aprovechar esta oportunidad.

Según los últimos datos que conocemos el mercado de bonos verdes es actualmente de unos 70.000 millones de dólares anuales. ¿Cree que esa cifra con una evolución hacia un entorno más sostenible y responsable con el medio ambiente podría aumentar considerablemente?

Crecerá sin dudas. Los bonos verdes son solamente un instrumento de financiación específico del cambio climático pero existen muchos otros. Existen fondos de inversión y nuevas plataformas de financiación. En cuanto a los bonos verdes crecerán sin dudas. El crecimiento ha sido exponencial. Si miramos atrás, en 2004 prácticamente eran inexistentes y el volumen se ha ido multiplicando año a año. La característica de estos bonos es que el efecto o la aplicación de los fondos es estrictamente sostenible. Creo que eso lo hace atractivo para el inversor y el objeto último es el desarrollo sostenible. Pienso que el salto cualitativo de los bonos verdes se producirá cuando el sector público se incorpore definitivamente a la emisión de bonos. No solo las empresas. En España ha habido dos casos: Iberdrola y Abengoa. Pero sin duda su miramos hacia fuera: ciudades suecas, el EMT de Boston e instituciones de toda índole se están sumando a este mecanismo de financiación. En conclusión creo que los próximos años viviremos un crecimiento exponencial del mercado de bonos verdes.

¿Considera que tras el tratado sellado en París a las compañías no les va a quedar más remedio que adaptarse, transformarse y evolucionar hacia la mayor sostenibilidad?

Hay dos perspectivas. Creo que hay muchas de estas compañías que ya están necesariamente involucradas en el cambio climático por cuanto están obligadas a reducir su consumo y emisiones de CO2. Determinados sectores están sujetos a restricciones de emisiones en virtud de emisiones del mercado de carbono. Estoy hablando de empresas de petroquímica, de energía. Todas esas necesitan ya en el centro de su agenda estratégica incorporar políticas de reducción de emisiones porque si no tienen un perjuicio económico. Pero luego hay otro plano interesante y es que el cambio climático se constituye en un grandísimo negocio. La prueba es que China y Estados Unidos que jamás firmaron los acuerdos de Kioto, se incorporan a los acuerdos de París. Significa que esto va a dejar de ser aspiracional y se convierte en un gran negocio para todas las empresas que lo puedan aprovechar. Hay empresas que están sujetas a restricciones pero el resto están llamadas para aprovecharse de ese gran negocio que supone la sostenibilidad del cambio climático.

Hay muchos analistas que consideran que con los desafíos por el cambio climático es ahora el momento de invertir en invertir en nuevas fuentes de energía alternativas, sobre todo por la revolución que puede suponer el coche eléctrico. ¿Cuál es su visión al respecto?

Creo que no se pueden poner puertas al campo. Es un factor de competitividad más allá de incentivos. Si miramos en un contexto global las energías renovables suponen ya la mayoría de la inversión en base instalada nueva. Es decir, nadie se plantea en entornos de crecimiento y en entornos de desarrollo basar la estrategia de futuro en plantas o centrales de potencia basadas en combustibles fósiles. Las energías renovables son rentables per sé. Y creo que esa dinámica de mercado va a imponer lógicamente que las energías renovables y las energías sostenibles ya lo son sean más competitivas que los combustibles fósiles. De hecho, las previsiones son así. Que no solo año a año vayan creciendo estas energías renovables que crecieron un 25% a nivel mundial el año pasado, sino que se consoliden como la estrategia energética de los países de futuro.

Sin ir más lejos hay países por ejemplo como Noruega que han aprobado la prohibición de la venta de vehículos diésel y gasolina en 2025. ¿Esto puede indicarnos que el petróleo está iniciando su declive tal como lo conocíamos?

El caso de Noruega es paradigmático, pero hay casos incluso más espectaculares. Arabia Saudí recientemente lanzó una estrategia a futuro de desarrollo de su economía basada no en combustibles fósiles, paradójicamente. Creo que hay una conciencia de los países productores de que estamos experimentando un cambio y que las reservas tales como las conocemos a día de hoy no se van a consumir por pura lógica de mercado. Ya no son tan competitivas. El fondo soberano noruego también ha deshecho todas sus posiciones en empresas en carbono y lo hará en empresas en combustibles fósiles. Esto sin duda es un ejemplo de lo que va a pasar en el futuro.

Para que podamos tener una composición de lugar mucho mayor y así tomar decisiones de inversión ¿Cuándo cree que podría dejar de ser necesario el uso del petróleo tal como lo tenemos a día de hoy?

El petróleo sigue siendo un factor muy importante no solo por combustibles, sino muchos otros derivados del petróleo. Pero estamos en los albores de un cambio de paradigma energético muy importante. Algunos expertos vienen a hacer la analogía de la era preindustrial. Aquellos que estaban a finales del siglo XIX no se daban cuenta de lo que venía. Creo que estamos cerca de un paradigma de modelo energético y productivo muy similar en el que las energías limpias y la sostenibilidad en el cambio climático. Esto se situará en el centro de la política de infraestructuras en el futuro y de la política de diversificación y de la inversión en las empresas.

Y esto nos hace pensar que el petróleo vuelva a niveles de antaño de 100 dólares, ¿no?

Es complicado aunque estamos habituados a sorpresas. Siguiendo la línea de mercado creo que la mayoría de países productores descuentan que no se va a poder consumir todo lo que está al alcance de nuestras manos con los métodos que habitualmente utilizamos en estos momentos. Pero no por razones, sino por razones de competitividad con respecto a otras energías. De ahí a esta estrategia de Arabia Saudí. El modelo tiene las primeras señales de obsolescencia y tardará épocas seguramente en evolucionar para ese cambio pero sin duda ocurrirá.

¿Piensa que algún día podremos ver el fin de las petroleras en el futuro al margen de industrias que pueden seguir haciendo uso del petróleo?

Veo que muchas empresas petroleras y energéticas que ya no parecen eso. Parecen otro tipo de empresas. Creo que una vez más este tipo de empresas se empiezan a dar cuenta de que tienen que evolucionar y tienen que vender otro tipo de servicios e identificarse con otro tipo de negocios.