La sombra de Lehman Brothers es alargada. Se sabía de su debilidad y no ha llegado al otoño. El cuarto banco de inversiones de EE.UU. caía esta semana y con ello removía las raíces de no pocas entidades financieras mundiales. “Tocados y hundidos” los ánimos, desatada la histeria vendedora y puestos en duda los sistemas de transparencia y control, tan sólo un día después llegaba el rescate para AIG. Se nacionalizaba la primera aseguradora mundial por capitalización bursátil y se precipitaban las jugadas en el tablero financiero internacional. En apenas un puñado de días Bank of America se hacía con Merrill Lynch y Loyds con HBOS en el Reino Unido y los movimientos van a continuar porque muchas otras entidades están en jaque: léase Washington Mutual o el propio Morgan Stanley, sin olvidar que entidades como UBS están contra las cuerdas. Las inyecciones de liquidez por los Bancos Centrales se suceden y como colofón de semana, el gobierno estadounidense, la FED y el Congreso pactan un “plan de choque” anticrisis que propicia la euforia. Sin duda, no había pasado lo peor.

Cada crisis de cobra su víctima. En cada crisis cae un grande, pero ésta va camino de “hacer historia” y de socavar los cimientos que se creían más estables de toda la banca mundial. La reordenación del sector es un hecho y veía venir desde que saltaron las alarmas en Northern Rock y en Bear Stearns. El primero era nacionalizado en febrero pasado por el gobierno británico, el segundo puesto en bandeja un mes después por la FED a JP Morgan para su compra a precio de saldo –dos dólares por título-. Pero sólo era el comienzo. En la antesala de las elecciones presidenciales en EE.UU. el gobierno de Bush ha tenido que salir al rescate e intervenir Fannie Mae y Freddy Mac – que controlan más de la mitad de la deuda hipotecaria del país- y hacer lo propio esta misma semana con la aseguradora AIG, con un préstamo de 85.000 millones de dólares. Y, esto último, sólo un día después de “dejar caer” al coloso Lehman Brothers. Según la FED, una quiebra desordenada de American Internacional Group “agregaría niveles significativos de fragilidad a los mercados”. 

En otras palabras, en contraste con Lehman, el rescate de AIG “era necesario” debido a los extensos vínculos de la firma con otras firmas y productos financieros. Una FED que no ha parado de inyectar casi a diario liquidez al sistema y que ha liderado una acción concertada conjunta con el resto de grandes Bancos Centrales: BCE, Inglaterra, Canadá, Japón y Suiza por importe de 180.000 millones de dólares. Pero...¿era suficiente con eso? El mercado decía que no. Para Alejandro de Luis, analista de Dif Broker, “el problema es más grave y la solución no consiste en privatizar empresas”, mientras que Ana Ariza, analista de Foncava Gestión destaca que las actuaciones de los bancos centrales de inyectar liquidez “pueden ayudar en un momento a muy corto plazo”, pero reconoce que poner a trabajar a “la máquina de hacer dinero crea una situación muy peligrosa”. Para entendernos, se pedían más medidas y éstas parecen haber llegado al final de la semana. 

Llega el rescate… 

Tras varias jornadas de infarto, la FED, el Gobierno y el Congreso de Estados Unidos han acordado lanzar el paquete de medidas más importante diseñado para contener una crisis. Un paquete que podría costar unos 500.000 millones de dólares y que tendrá como eje central permitir a la banca deshacerse de sus activos dañados. Esto es, se creará una agencia sería similar a la que se inventó a finales de los años 80 durante la crisis de las cajas de ahorros, denominada Resolution Trust Corporation, y que se hizo cargo de los activos dañados de las entidades quebradas. Otro precedente se produjo durante la crisis de la Gran Depresión, en la década de 1930, cuando la corporación Home Owners Loan emitió bonos para financiar a las instituciones financieras. Según Diego Escribano, director de gestión de Fortis banca Privada la medida es muy buena porque ha evitado el colapso del sistema financiero –y así lo reflejan las bolsas con su euforia- pero ojo! porque “hemos sacado al enfermo de la UVI pero necesitará al menos dos años de rehabilitación”. 

Lo que no hizo la FED esta semana, y eso que se daba casi por sentado, fue bajar los tipos de interés: el organismo presidido por Ben Bernanke se “salió del guión” y dejó el precio del dinero en el 2 por ciento. Una decisión que para Miguel Bernal, director de inversiones de Alfagesfín, es incluso una buena noticia, a juzgar por los diferenciales entre inflación y tipos entre Europa y EE.UU. “Las tasas en EEUU están en el 2 por ciento con una inflación del 5,4 por ciento, mientras que el IPC en la Eurozona se sitúa en el 3,8 con unos tipos en el 4,25 por ciento”, recuerda. 

Hacia la consolidación 

“Quedarán dos o tres jugadores muy fuertes, hacia ahí caminan las cosas”, asegura Sara Pérez Frutos, directora de Dracon Partners. Y en esto coinciden todos los expertos. Quien sale ganando –por ahora- es Bank of America, primer bando de EE.UU por capitalización y segundo por activos después de Citi, porque en este río revuelto se ha llevado “a su cesta” un interesante pez: Merrill Lynch, por unos 44.000 millones de dólares. Juan Carlos Castillo Montero, director de análisis de Capital Bolsa, señala que “un tercio de los bancos va a desaparecer” porque “ahora los márgenes operativos en el sector no dan para tal número de entidades”. Ya lo que estamos viendo. En las últimas horas observamos cómo se barajan las cartas entre Wachovia -al que S&P ha rebajado su calificación a la catgoría de basura- y Citi para hacerse o fusionarse con Morgan Stanley y cómo Washington Mutual también “asiste al baile” de candidatos a la consolidación. 

De momento, contaría con el propio Citi con Santander y con West Fargo "ojo avizor". Entre tanto, Barclays ya se ha apuntado al carro de la “compra de piezas” de Lehman Brothers y, quien más y quien menos, se ha visto tocado por la caída del hasta hace días cuarto banco de inversión estadounidense. Si hablamos de aseguradoras, Allianz ha revelado que podría perder con la quiebra de Lehman hasta 400 millones de euros, la británica Aviva tiene una exposición al denostado banco de casi 340 millones o de 350 millones Münchner Rück, mientras que otras como Swiss Re suma 250 millones en riesgo entre Lehman Brothers y AIG. Eso sin olvidar que AXA cuenta con una exposición a la quiebra del banco cifrada en 300 millones de euros y Aegon con 265. Una cifra que incluyen los llamados "Credit Default Swaps" (CDS), derivados de crédito que a cambio de una prima obligan al suscriptor a asumir los impagos que se produzcan. Y suma y sigue, en este caso con los bancos europeos, afectados en más de 3.300 millones de euros. Por poner algún ejemplo, ING ha reconocido que la quiebra de Lehman Brothers le ocasionará pérdidas de 100 millones de euros, pero la caída del gigante americano ha “puesto en entredicho” 476 millones de Société Générale, 405 millones de BNP Paribas, unos 212 de UBS... y un largo etcétera. Eso sin olvidar el “mal tino” del banco alemán KfW que giró a Lehman Brothers 300 millones de euros el mismo lunes en el que ya se conocía su quiebra. El fallo le ha costado el puesto a dos miembros de su comité ejecutivo. 

¿Y en España?... 

Mientras el BBVA se ha apresurado a afirmar que la quiebra de Lehman no tendrá "impacto alguno" ni en las cuentas ni en el balance del banco, la primera entidad de nuestro país –ese Santander que acaba de hacerse con A&L en plena crisis- ha confirmado una exposición crediticia directa de 11 millones de euros. Eso...y que, de forma adicional, la entidad mantiene una posición por operativa de derivados, "bajo acuerdo de colateral", cuya valoración neta al cierre del 12 de septiembre asciende a 44,6 millones de euros. Un banco Santander que suena con fuerza en las quinielas para hacerse con Washington Mutual o incluso con Bank of Ireland. Pero la cosa no acaba ahí, según datos de la firma Structured Retail Products, los inversores privados españoles podrían tener unos 1.300 millones –en el supuesto más conservador- en productos estructurados del banco en quiebra. Cantidad que podría alcanzar incluso los 2.600 millones. Cifras muy difíciles de cuantificar ahora mismo, que asustan y que han hecho que se dispare la afluencia de datos por parte del gobierno y la CNMV. 

A saber, el ministerio de Economía y hacienda ha señalado que las aseguradoras españolas tienen una exposición total a Lehman Brothers de 281 millones de euros mediante inversiones de renta fija o variable, lo que representa un 0,2 por ciento de las inversiones totales del sector. Mientras, la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) ha cifrado en 300 millones de euros la exposición global de los fondos y vehículos españoles de inversión -lo que representa el 0,13 por ciento de su patrimonio global-. Y ahora...¿qué pasa con los inversores que tienen ahorros en estos fondos?. Entre ellos incluso algunos monetarios dinámicos – de perfil conservador- que podrían tener en cartera bonos de Lehman. Según los expertos, todo dependerá de cómo acabe el proceso de quiebra del banco, del valor por el que la compañía venda sus activos y de que Lehman acceda a pagar el capital garantizado que –en el caso de los productos estructurados depende de la entidad que emite el bono-. De momento, una vez en quiebra el banco de inversión procederá a la liquidación de la compañía para poder devolver el dinero que quede a los acreedores, por orden de obligacionistas. Además de los pequeños inversores, algunos grandes empresarios del país podrían verse afectados por la quiebra de Lehman Brothers. Se cita a los mismísimos Manuel Jove o Ram Bhavnani, cuyas sicavs –al menos en datos del segundo trimestre- contaban con posiciones en el banco de inversión estadounidense. En este caso, mal de muchos...no es consuelo.