Las tensiones entre EEUU y Corea del Norte provocan una huida desde el riesgo hasta los refugios seguros, que lleva al oro al filo de los 1.300 dólares la onza, en máximos de dos meses, y a la plata, sobre los 17 dólares, a acariciar su mejor semana desde julio de 2016.

El cruce de amenazas y declaraciones entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y las autoridades de Corea del Norte tiñe de rojo a las Bolsas a lo largo y ancho del planeta. Huida del riesgo que beneficia, como no podía ser de otra forma, a los refugios seguros.

Destaca el oro, al filo de los 1.300 dólares la onza, que ha visto máximos de dos meses y acumula un repunte semanal del 2%. Pero tampoco se puede ‘quejar’ la plata, sobre los 17 dólares, máximos desde junio y con unas ganancias acumuladas superiores al 5%, en la que es su mejor racha ganadora desde julio de 2016.

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“Con esta volatilidad geopolítica ya contábamos y no creemos que de momento se haya modificado el buen escenario de fondo (los resultados empresariales y la macro lo avalan)”, afirman desde el Departamento de Análisis de Bankinter. Si bien, lo cierto es que los inversores optan por la cautela y se protegen con ambos metales preciosos.

Con todo, tal y como muestran los movimientos de ETFs semanales registrados por ETF Securities, el oro se impone a la plata: “Los ETP sobre oro captan el mayor volumen de inversiones desde mayo de 2017, mientras que los ETP sobre plata registran las mayores salidas desde julio de 2016”.

El metal amarillo, explican, se ha visto impulsado por la caída del dólar  y la continua incertidumbre política alrededor de la Administración Trump. “Creemos que en ausencia de shocks, el oro se negociará alrededor de los niveles actuales hasta fin de año. Sin embargo, si tuviéramos alguno, el oro podría valorizarse aún más. Los inversores que recurren al oro reconociendo su carácter de activo de ‘cobertura’”.

Con todo, también señalan que “a medida que el crecimiento económico continúa, esperamos que la plata se desempeñe mejor que el oro a fin de año, lo que podría llevar a los inversores a regresar a la primera”.

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Ahora bien, técnicamente el metal amarillo se impone también. Los Indicadores premium de Estrategias de inversión le otorgan una puntuación de 9 sobre 10, situándolo en fase alcista.

Por el contrario, la plata no logra ni si quiera el aprobado: un 4 sobre 10, que la sitúa en fase de rebote.

En cualquier caso, desde Julius Baer apuntan: “Las tensiones geopolíticas en su mayoría solo proporcionan un impulso breve y temporal a los refugios seguros (…) nutren el sentimiento alcista, pero sin tener impacto significativo sobre el ánimo predominante en el mercado”.

Así, señalan que “curiosamente las participaciones en productos de oro con respaldo físico continuaron disminuyendo de forma global. Por lo menos en este segmento, los inversores siguen reacios”. Y es que, explican, el oro “muestra varios signos de ambivalencia y creemos que este patrón continuará en el futuro cercano: la perspectiva de un dólar recuperando fortaleza, de un incremento de tipos de la Reserva Federal (Fed) y la complacencia con un fondo económico como el actual no dan una orientación clara para la demanda y la inversión en el metal precioso”. 

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