Sin embargo, tal y como refleja una encuesta realizada por Finect, el 58% de los españoles deja esta conversación para después del año, un 6,7% ni tan siquiera la ha tenido nunca, y sólo un 35,3% la mantiene en los primeros meses de relación.

A la hora de tener la conversación, “siempre hay que hablar con claridad y sin tabúes, y no dejar que las dudas o los problemas aumenten hasta llegar al momento que no se le pueda dar la vuelta a la situación”, aconseja Egoitz Maya, asesor financiero de Basque Financial Consulting que se puede encontrar en la plataforma para buscar asesores de Finect. De hecho,  un 38% de los participantes en la encuesta  de Finect mantienen discusiones sobre finanzas con su pareja y un 10,4% ha mentido en alguna ocasión por este tema.

Uno de los ingredientes que no deben faltar al hablar de finanzas es la transparencia. Un factor en el que las personas consultadas mantienen un comportamiento excelente, ya que un 91,4% afirma que ambos miembros conocen los ingresos del otro, frente a un 5% que dice no haber compartido esa información, y a un 3,6% que afirma que solo uno de los dos conocen los ingresos del otro. “La gestión de la economía de la pareja debe abordarse con absoluta sinceridad, y puede suponer un punto de encuentro o de conflicto”, muestra Guillermo Villar, consejero financiero de Inversimply, presente en la plataforma de asesores financieros en Finect. En su opinión, resulta primordial dejar claro cuales son las expectativas económicas de cada uno y lo que se espera de la otra parte. “Igual que hacemos con otros temas como puedan si quieres tener hijos o no”, ejemplifica.

A la hora de compartir información, prácticamente la mitad de los encuestados (49,7%) asegura que lo hace de forma periódica y verbal. También verbalmente, pero muy de vez en cuando, lo hace un 27%. De manera más profesional, un 17% asegura compartir una hoja de cálculo con su pareja, y al frente un 3,7% reconoce no compartir información financiera o un 2,6% solo cuando realiza la declaración de la renta.

¿Una cuenta conjunta o dos individuales?

La gestión del dinero, según los expertos, debe separarse en dos cuentas corrientes, una destinada a objetivos y gastos personales, y otra para los comunes y proyectos compartidos, como viajes o la compra de un coche. Una recomendación que sigue el 44,5% de las personas consultadas por Finect. Sin embargo, un 28,5% solo dispone de una cuenta conjunta y un 27% de dos separadas.

En este aspecto, David Forcada, agente de GVC Gaesco y asesor financiero en la plataforma de Finect, recomienda que si el perfil de riesgo y  los objetivos son los mismos se pueden organizar con cuentas conjuntas. Pero, por el contrario, si hay visiones diferentes, por pequeñas que sean, mejor una gestión individualizada para ahorrarse decisiones conjuntas incorrectas que pueden generar tensiones.

¿Dónde invertimos para conseguir nuestros objetivos?

“Sin duda, lo más relevante de las finanzas en pareja es el tema de las inversiones”, afirma Forcada, sobre todo en un momento donde los bancos cobran por mantener el dinero en cuenta corriente y los depósitos no pagan nada. Un principio que sigue el 59,8% de los encuestados al asegurar tener objetivos financieros comunes y disponer de vehículos de inversión conjuntos. Mientras, un 20,9% reconoce no compartir objetivos, y un 19,3%, aunque si los comparte, dice no tener contratado ningún producto.

“Lo más importante al invertir es tener claro que hay objetivos personales y conjuntos y lo más conveniente para llevar a cabo esos objetivos es respetar los personales y llegar a un acuerdo en los que sean comunes”, aconseja Egoitz Maya. “Una vez estén claros, es muy importante elegir las herramientas financieras adecuadas para no salir perjudicados en caso de posibles rupturas en el camino”, finaliza.

Miguel Carmiña, cofundador de Micappital y también presente en el servicio de búsqueda de asesores en Finect, aconseja “adoptar el perfil de riesgo de la persona que va a supervisar o gestionar esa cartera, pues es la persona que va a ser más susceptible de cometer errores de inversión por la emocionalidad del mercado”. Y en el caso de que ambos quieran gestionar el ahorro, “siempre recomienda invertir siguiendo el perfil de riesgo del más conservador”.