http://www.bde.es/f/webbde/GAP/Secciones/SalaPrensa/IntervencionesPublicas/Subgobernador/Arc/Fic/restoy021215.pdf
En concreto, la actividad económica se mantiene relativamente débil, la estabilidad de precios está sometida a riesgos significativos y, como consecuencia de ello, los tipos de interés permanecen en niveles muy reducidos. En este entorno el negocio bancario se resiente por las dificultades para la reactivación del crédito, los modestos márgenes de intereses y los activos deteriorados que permanecen en los balances. A lo anterior se añade la creciente exigencia regulatoria que, si bien deberá favorecer la estabilidad de la industria a medio plazo, en el corto aumenta la presión sobre la rentabilidad del negocio.
En este contexto, resulta fundamental la revisión, tanto por parte de los gestores como de los supervisores, de la solidez del modelo de negocio de las entidades y, en particular, de su capacidad para generar de manera estable los recursos que aseguren a medio plazo niveles satisfactorios de rentabilidad y solvencia. Ello puede requerir una corrección del exceso de capacidad de la industria bancaria europea que parece prevalecer en la actualidad. Es importante que las autoridades involucradas intenten acompañar el proceso -que debe ser, en todo caso, conducido por las propias entidades- de modo que esta corrección se produzca de la manera más ordenada posible.

En definitiva....

*       La unión monetaria requiere que las condiciones en las que se intercambia la liquidez sean homogéneas en todo el área. En la medida en que estos intercambios son típicamente intermediados por las entidades financieras a través de cuyos pasivos se liquidan las transacciones comerciales y financieras, el adecuado flujo de liquidez dentro de la unión monetaria exige que el riesgo asociado a esos pasivos no dependa de la localización de la entidad que los emite.

*       Para lograr esta homogeneidad son necesarios mecanismos comunes de prevención y gestión de crisis bancarias y esquemas de mutualización del riesgo que minimicen el vínculo entre las condiciones económicas y fiscales nacionales y la capacidad de preservación del valor de los pasivos bancarios en cada jurisdicción.

o       mecanismo único de supervisión como herramienta de prevención, un mecanismo único de resolución que persiga el tratamiento homogéneo de las entidades con problemas de viabilidad
o       disponga de un fondo común que lo haga económicamente factible, y un sistema integrado de garantía de depósitos que asegure a los tenedores de depósitos elegibles una cobertura idéntica en todo el área monetaria.

*       Es cierto que restan por acometer algunos desarrollos relevantes. Por una parte, el fondo único de resolución debe ser reforzado para garantizar que dispone de la potencia necesaria para hacer frente a futuras crisis bancarias, sin desestabilizar las finanzas públicas de los países afectados. Por otra, debemos intensificar los esfuerzos para avanzar en el tercer pilar de la unión bancaria, el establecimiento de un esquema común de garantía de depósitos, a partir de la propuesta hecha pública por la Comisión Europa la semana pasada.

*       Actualmente, ya estamos trabajando en la prueba de resistencia prevista para el próximo año. Esta prueba, siguiendo la metodología de la Autoridad Bancaria Europea, se realizará sobre una muestra de bancos representativa del 70% de los activos bancarios de la zona del euro, entre los que se encuentran seis entidades españolas. Los resultados se publicarán a principios del tercer trimestre de 2016.

*       Resulta necesario definir con claridad el tono deseado de la política microprudencial. El MUS, a pesar de su ejemplar puesta en funcionamiento, todavía está en construcción y sus criterios, prácticas y objetivos específicos no han alcanzado todavía el grado deseable de estabilidad. Es evidente que debemos acortar en lo posible la transición, de modo que las entidades conozcan con suficiente certidumbre las exigencias de su supervisor a corto y medio plazo y puedan, de este modo, diseñar con eficacia sus actuaciones estratégicas y de gestión.

*       Al mismo tiempo, como apuntaba anteriormente, deberemos seguir trabajando en la convergencia de las prácticas supervisoras hacia los mejores estándares, y en limar las diferencias que aún persisten entre las distintas jurisdicciones pertenecientes al MUS. Por ejemplo, mientras algunas autoridades nacionales han puesto tradicionalmente el foco en la revisión de los procedimientos de gestión, otras han otorgado una relevancia especial a la revisión de la clasificación y valoración de los activos en los estados financieros. Estas diferencias en las prácticas supervisoras implican, a su vez, heterogeneidad en el perfil profesional de los empleados de las distintas autoridades que ahora comparten misión en el seno del MUS.

*       Un tercer reto relevante es el logro de un marco fructífero de interacción entre el MUS y el Mecanismo Único de Resolución. La norma ha establecido en Europa una estructura compleja, que incluye la creación de una agencia de resolución -el Consejo Único de Resolución-, separada institucionalmente del supervisor, a la que se le han otorgado poderes muy amplios, tanto en el ámbito de la definición de requisitos de resolubilidad-que incluye la determinación de un volumen mínimo de instrumentos capaces de absorber pérdidas- como en el ámbito de la activación de procedimientos de resolución para entidades no viables, así como en la selección de los instrumentos más acordes para ejecutarla.

José Luis Martínez Campuzano
Estratega de Citi en España