Creemos que una reforma fiscal de los EE.UU. será un catalizador a corto plazo para la renta variable y supondrá un impulso particularmente importante para las pequeñas y medianas empresas.

Este sábado el Senado de EE.UU. aprobó su versión del proyecto de ley de reforma tributaria. Esto no significa que la reforma tributaria sea una ley, pero a partir de aquí el proceso debería ser en gran parte una formalidad y es probable que veamos un nuevo paquete de impuestos antes de fin de año. La Cámara de Representantes de los Estados Unidos aprobó una versión diferente del proyecto de ley que la aprobada por el Senado, y las dos versiones tendrán que ser conciliadas y aprobadas antes de ser promulgadas por el presidente Trump.

La rebaja de impuestos beneficiará especialmente a las empresas con una orientación más nacional, pues será positivo en términos de flujo de efectivo disponible después de impuestos. Con la tasa de impuestos corporativos reduciéndose del 35% al 20%, los beneficios operativos netos aumentarán un 20% a nivel nacional.

Entre los sectores que están en el punto de mira por la reforma fiscal estadounidense se encuentra el tecnológico, ya que se podría imponer un impuesto de repatriación del 12%. Este impuesto incentivaría que las empresas con dinero en el extranjero regresaran a EE.UU. Se estima que alrededor de $ 2,5 billones en efectivo se encuentran en el extranjero y que alrededor del 50% de este dinero volvería a casa y se utilizaría para la recompra de acciones.

Ahora bien, la reforma fiscal de los EE.UU. no está diseñada para mitigar las lagunas en las leyes impositivas europeas, por lo que las empresas continuarán transfiriendo sus ganancias a compañías holding en países europeos con bajos impuestos y luego a paraísos fiscales.

Piense en una compañía estadounidense cotizada con un alto porcentaje de sus ventas en los EE.UU. y con un PER muy bajo que paga un dividendo bastante alto: esta es una empresa con un bajo nivel de perspectivas de crecimiento, pero con un sólido margen de beneficios. El dividendo que una compañía como esa puede repartir cuando su tasa de impuestos se reduce del 35% al 20-22% requiere una tremenda revaluación, ya que los inversores se moverán por recibir las ganancias que ahora no se acumulan en forma de ingresos fiscales.

La reforma fiscal y el dólar

Si bien tenemos fuertes preocupaciones a largo plazo sobre los efectos de la reforma tributaria sobre el déficit de los EE.UU. y la cuenta corriente de los EE.UU., las consecuencias a corto plazo podrían ser positivas para el USD. Por ejemplo, el EURUSD podría perder la zona de 1,1800.

Mi opinión las exenciones impositivas masivas que recaen en los mayores ingresos probablemente no alimentarán más que un impulso marginal al crecimiento de la economía estadounidense.