Hace unos días escuchaba un interesante debate en la radio analizando la victoria en in extremis de Van der Bellen frente al candidato de extrema derecha Norbert Hofer. Uno de los participantes dijo algo en lo que no puedo más que estar de acuerdo. En definitiva, que los partidos radicales (a nivel mundial), en uno y otro lado, eran el producto de tres factores: 1. Que buena parte de la población no se sentía representada por la política tradicional; 2. Por la desigualdad en la distribución de la renta y riqueza; 3. Mayor rechazo social ahora hacia la corrupción.
 
Sí, fue un interesante debate aunque en el fondo sin una conclusión clara. De hecho, la conclusión era precisamente que nuestra clase política debería cumplir con los tres principios que forman el título para recuperar la confianza de la población.
 
Dicho esto: ¿se trata sólo de una crisis de confianza política?.
 
El debate anterior, el debate recurrente, sobre el difícil  escenario político actual se puede extender al conjunto del Sistema. De hecho, se puede extender también a algo mucho más cercano a nosotros como es la banca y el sistema financiero en su conjunto. En los países anglosajones llevan ya tiempo debatiendo sobre lo que han denominado como la "Gran Diferencia" entre la valoración de la banca y de buena parte de la sociedad. Los primeros, yo incluido, consideramos que la incertidumbre regulatoria es uno de los principales obstáculos para el negocio. O para diseñar una estrategia clara a futuro. Es cierto que la caída de tipos supone a corto (y medio plazo en mi opinión) un escenario complicado para la banca. Pero son cuestiones como la regulación y el Fintech, la propia incertidumbre económica a futuro, lo que hace verdaderamente difícil tener una estrategia clara a futuro.
 
¿Exceso de regulación? Yo no he dicho esto. Y seguro que no es lo que piensa una parte importante de la sociedad. Por el contrario, estos últimos utilizarán palabras mayores (y nada agradables) para referirse a las entidades financieras. De hecho, para referirse a todo lo que tiene que ver con el sector financiero. Y sinceramente, debo admitir que muchas prácticas llevadas a cabo en el pasado pueden justificarlo en parte. El resto para entender el enfado social pasa por una tarea pendiente de la banca en términos de comunicación y transparencia. Al final, no se trata tanto en mi opinión de que la sociedad cambie su apreciación hacia la banca como que la banca se haga merecedora de este cambio de valoración. De nuevo, humildad, trabajo e integridad.
 
¿Cómo hacerlo? La regulación obliga a corto plazo, aunque es algo más que regulación. Es un trabajo diario. Y repito que el difícil escenario económico, social y político no es (ni será a corto plazo) propicio para ello.
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Hace muchos años la relación de confianza mutua entre el trabajador de la banca y el cliente era relativamente fácil bajo un perfil de contacto físico habitual a través de las oficinas bancarias. Pero, estamos ahora en un contexto de búsqueda de equilibrio entre las oficinas físicas y el desarrollo digital. En un contexto de bajos flujos de negocio tradicional (márgenes de tipos de interés) y obligada integración internacional en Europa. La comunicación, la mejor comunicación,  se hace imprescindible como decía antes. Y parte de la comunicación debe ser también pedagógica, mostrando no sólo la importancia del negocio bancario para el crecimiento económico como también relacionándolo (y relativizándolo) con el resto de las actividades económicas. Hablar de comisiones bancarias no debería ser un tema tabú, considerando que en nuestra vida diaria pagamos "comisiones" (en otros ámbitos los llamamos márgenes) con total naturalidad. ¿Mayores o menores comisiones? Aquí lo dejamos en la competencia, como en el resto de las actividades económicas. Pero siempre, con humildad, trabajo e integridad.
 
¿Empujados a tomar más riesgo para encontrar rentabilidad? Esto me ha sugerido hoy un inversor. Pero, sinceramente, creo que no es del todo cierto. De hecho, las entidades financieras "deben aprovechar" el contexto actual de tipos de interés bajos para facilitar el cambio de modelo. Pese a que no sea muy claro el modelo a buscar. Deben enfocarse en ajustar su balance y ser más eficientes. El hecho de que el valor en bolsa del sector financiero mundial sea casi un 40 % menor al del inicio de la Gran Crisis nos dice mucho sobre la gravedad de los problemas de confianza, ahora ya de los propios inversores financieros, sobre las capacidades a futuro del sector. No tiene sentido no tomar decisiones.
 
La cuestión del riesgo al que se refería el inversor anterior creo que estaba mal enfocada. De hecho, entre la relación 70/30 (USA) y 30/70 (Zona Euro) de la financiación mayorista de la economía y de la banca respectivamente a que se refieren los porcentajes anteriores parece claro que a corto plazo es el modelo norteamericano el triunfador. Naturalmente, buena parte de la argumentación viene de la propia actuación de los bancos centrales favoreciendo bajo el objetivo implícito de la "Estabilidad financiera" unos mercados holgados de liquidez con precios distorsionados. Me temo que el riesgo, financiero, a futuro no es tanto la banca como los propios mercados. Pero, esto es otro tema.
 
 
José Luis Martínez Campuzano
Estratega de Citi en España

Las bolsas se la juegan.

El Rally de fin de año y rotación de sectores , las bolsas se la juegan en Diciembre y Enero.

El FMI prevé un rebote del crecimiento mundial del 5,2% en 2021 y del 4,2% para 2022. Según sus estimaciones, el PIB de las economías avanzadas se elevaría un 3,9% el próximo año y un 2,9% en 2022 y, dentro de éste, la zona euro repuntaría un 5,2% y un 3,1% en línea con lo que haría EEUU. No se puede prever con exactitud si los crecimientos del próximo año rondarán estas cifras, pero traerán consecuencias.

Los movimientos corporativos, la evolución de las divisas y las politicas de los bancos centrales moverán y mucho los mercados, ya que los inversores institucionales van a rotar carteras hacia sectores con más potencial y menos riesgo.

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