Santander acudió ayer al mercado de capitales estadounidense para  realizar su segunda colocación pública de la nueva deuda anticrisis. Una colocación que exige los reguladores europeos con la intención de que las entidades puedan rescatarse a sí mismas  ante una posible crisis. 
 
La entidad financiera mantiene vivo el objetivo de emitir hasta 45.000 millones en deuda con capacidad de absorción de pérdidas en dos años. Por lo que ha pisado el acelerador en este proceso y ha colocado 2.500 millones de dólares (2.358 millones de euros) en deuda sénior non preferred.

Una colocación que se dividió en tres bloques distintos. En el primer bloque la entidad colocó 1.000 millones de dólares con vencimiento  a 10 años al 3,5%, en el segundo 500 millones a cinco años, pero bajo un cupón flotante de libor+ 156 puntos básicos, y en el último colocó otros 1.000 millones a 10 años bajo un cupón del 4,25%. Tanto en el primer, segundo como tercer bloque, Santander consiguió rebajar el precio inicial fijado como consecuencia de la notable demanda registrada, que se elevó hasta los 6.200 millones de dólares, cerca de 2,5 veces la cantidad finalmente adjudicada.

Santander ya había llevado con anterioridad una colocación pública parecida a esta por un volumen de 1.500 millones de euros a 10 años al 1,38% con la  que se estrenó en España este tipo de bonos. Con esta reciente situación, la entidad ya ha realizado un total de siete colocaciones más de deuda de este tipo en el ámbito privado acumulando un total de 530 millones, además de que ya habría emitido este año casi 5.400 millones en deuda anticrisis.