La entidad presidida por Ángel Ron comunicará estos ajustes a los sindicatos en su plan para "optimizar" la red de oficinas. El proceso de reestructuración afectará a un número comprendido entre 2.900 y 3.000 personas, "dependiendo de la aplicación definitiva de las medidas de optimización". Banco Popular tenía a 30 de junio, según su memoria anual, 14.935 empleados, de los que 13.369 están en España. El ajuste supondría adelgazar la plantilla en un 20%.
El proceso de reestructuración afectará a un número comprendido entre 2.900 y 3.000 personas, "dependiendo de la aplicación definitiva de las medidas de optimización"
Las intenciones del banco han pasado siempre por que el ajuste se realice en la mayor medida posible a través de prejubilaciones y bajas voluntarias. En un comunicado, Popular recuerda que tiene cerca de 1.700 trabajadores con 59 años o más. En la nota, el banco apunta también que la disminución de plantilla se producirá en las sucursales con "menor rentabilidad por empleado".
El proceso de ajuste también conlleva el cierre de aproximadamente 300 sucursales, en un intento por potenciar la "operativa multicanal" y ahondar en la transformación digital que están llevando a cabo las entidades bancarias tradicionales. Esta cifra de sucursales supone cerca del 15% de las 2.093 que tenía al cierre de junio, de las que 1.905 corresponden al territorio nacional. El recorte también afectará a los servicios corporativos y a las estructuras que sirven de apoyo a la red comercial, ya que el banco prevé "cambios organizativos" para simplificar estas estructuras.
La propuesta puesta encima de la mesa en las negociaciones con los sindicatos, asegura Popular, "tiene por finalidad mejorar la rentabilidad y eficiencia de la entidad, compromisos ambos adquiridos en el país de negocios anunciado en la ampliación de capital. Asimismo, esta reorganización contribuirá a modernizar la estructura del banco".
PROBLEMAS DE RENTABILIDAD

Las acciones de Banco Popular cotizan con subidas cercanas al 1% este martes, aunque se dejan un 60% en el acumulado del año. Este descenso, mucho más abrupto que para el resto del sector financiero, prueba las dificultades por las que atraviesa el banco. Fruto de ello, el 26 de mayo anunció una ampliación de capital de 2.505 millones de euros, con el objetivo de "fortalecer el balance y mejorar tanto sus índices de rentabilidad como sus niveles de solvencia y de calidad de activos".
Dos meses y medio después de la ampliación, Popular nombró a Pedro Larena como consejero delegado en sustitución de Francisco Gómez, que llevaba en el cargo desde 2013. Uno de sus primeros pasos como CEO del banco es por tanto el diseño y ejecución de un fuerte ajuste de la plantilla y de la red de oficinas.