Las políticas poco convencionales de los grandes bancos centrales del mundo siguen impactando los mercados y, sin ninguna duda, sobre los de renta fija debido a una acusada reducción de las rentabilidades.
 
La agencia de calificación crediticia Fitch acaba de calcular que los bonos soberanos del mundo con rentabilidad negativa han superado los 10,4 billones de dólares. Una cifra que se alcanza por primera vez en la historia.

La agencia explica que “las políticas monetarias no convencionales, la reducción de los riesgos regulatorios de la banca y una huida a activos seguros en los mercados financieros globales han contribuido al aumento de los bonos estatales con interés negativo”.   

Es decir, que la búsqueda el ansia de seguridad hace que haya inversores –cada vez más- que estén dispuestos a pagar dinero y no obtener ningún tipo de rentabilidad para poseer ese título. Una tendencia que, más que otra cosa, demuestra una falta absoluta de confianza sobre la salud de la economía real.

Habrá que ver qué ocurre en los próximos meses si el BCE pone en marcha nuevas medidas o sigue bajando los tipos de interés en los próximos meses, tal y como avisó ayer Mario Draghi durante la última reunión de la autoridad monetaria. El presidente apunta que no descarta ninguna medida, aunque para ponerlas en marcha primero tendrá que comprobar cómo evolucionan las últimas políticas: la compra de bonos corporativos y el nuevo TLTRO.

De los 14 países que tienen emisiones a tipos por debajo de cero, es Japón el que encabeza la lista en la que también están Alemania, Francia, Italia o España, entre otros. En el último mes, la cantidad de emisiones con rentabilidades negativas ha aumentado en 500 millones de dólares.

Explica Fitch que en Europa este aumento se ha producido por “la debilidad de la inflación y los datos manufactureros, así como el QE del BCE que ha seguido aumentando la demanda de este tipo de títulos”.

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