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El Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz, fiel a su compromiso con uno de sus tres pilares, la docencia -junto a la asistencia y la investigación-, ha reforzado en las últimas semanas su línea de formación continua interna con la celebración de dos acciones dirigidas a sus profesionales en sendos ámbitos especialmente relevantes en el actual entorno sanitario: la inteligencia artificial y la inteligencia emocional.

“Se trata de competencias distintas, pero cada vez más necesarias y complementarias, tanto para mejorar la docencia y la práctica clínica como para favorecer el autocuidado, la comunicación y la calidad asistencial”, argumentan sus organizadores.

Integración de la IA como herramienta de apoyo docente

En este contexto, el centro madrileño celebró recientemente su “I Taller sobre Inteligencia Artificial para Tutores de Residentes”, una jornada impulsada desde el área de Docencia y dirigida a los profesionales responsables de la formación de los médicos internos residentes (MIR), tanto en la Fundación Jiménez Díaz como en los otros tres hospitales de Quirónsalud integrados en la red pública madrileña -los hospitales universitarios Rey Juan Carlos (Móstoles); Infanta Elena (Valdemoro) y General de Villalba (Collado Villalba)-.

El objetivo de esta iniciativa fue actualizar la labor de tutorización de residentes mediante la integración de la IA como herramienta de apoyo docente, así como generar un espacio de reflexión práctica sobre sus posibilidades, limitaciones y usos adecuados en la formación sanitaria especializada.

Concretamente, el taller abordó cuestiones como el uso de herramientas transversales de IA, las técnicas de prompting, la búsqueda de evidencia científica, el apoyo al análisis estadístico, la revisión bibliográfica, la creación de materiales docentes y presentaciones, la simulación clínica o la aplicación en la historia clínica de soluciones específicas como Scribe, que transcribe de forma segura y controlada la consulta médica y genera una propuesta de informe que el profesional revisa, valida y completa, lo que permite aumentar el tiempo de calidad a la relación médico-paciente, contribuyendo a mejorar la experiencia del paciente.

Según explica el profesor Leandro Soriano Guillén, director de Docencia y jefe del Servicio de Pediatría de la Fundación Jiménez Díaz, la finalidad de esta formación no es sustituir la labor del tutor, sino ayudarlo a conocer y manejar unas herramientas que ya forman parte del presente. “La inteligencia artificial puede ser una ayuda muy potente en la docencia, pero siempre debe utilizarse con criterio, rigor y supervisión”, aconseja, convencido de que “el tutor tiene que conocer estas herramientas para poder incorporarlas adecuadamente y orientar también a los residentes en su uso”.

En la misma línea, el taller, dirigido por el profesor Soriano y el doctor Fernando Rengifo García, jefe de residentes y especialista del Servicio de Reumatología del hospital, puso especial énfasis en que la IA artificial no reemplaza la vocación docente ni la experiencia clínica, sino que puede contribuir a optimizar determinados procesos, facilitar búsquedas, mejorar materiales formativos o apoyar el diseño de escenarios docentes. La jornada concluyó precisamente con una reflexión sobre la necesidad de mantener al ser humano en el centro del proceso, especialmente en un ámbito tan sensible como el sanitario.

Inteligencia emocional y autocuidado profesional

Junto a esta línea de formación tecnológica, la Fundación Jiménez Díaz también ha desarrollado varios talleres de inteligencia emocional dirigidos al personal de Enfermería y del equipo de Admisión, con el objetivo de ofrecer herramientas prácticas para afrontar mejor el día a día profesional.

Impulsados desde la Dirección de Enfermería del hospital, estos talleres, de carácter eminentemente práctico, trabajan aspectos como la identificación y comprensión de las emociones, el autocuidado físico, emocional y mental, la comunicación no verbal, la escucha activa, la comunicación asertiva, la empatía hospitalaria y la gestión de situaciones de estrés o de especial complejidad en la relación con pacientes, familiares y compañeros.

“Queremos dotar a nuestros profesionales de herramientas que les ayuden en su desarrollo personal y profesional, porque la forma en que gestionan sus emociones, se comunican y se cuidan influye también en la calidad de la atención que prestan”, afirma Olga Martín Velasco, supervisora de Calidad de la Dirección de Enfermería de la Fundación Jiménez Díaz.

La iniciativa parte de una premisa especialmente relevante en el entorno hospitalario: cuidar a quienes cuidan. En un hospital de alta complejidad, los profesionales se enfrentan a situaciones asistenciales exigentes, a momentos de tensión y a una relación constante con pacientes y familias que atraviesan circunstancias difíciles. Por ello, disponer de recursos para gestionar las propias emociones, favorecer relaciones profesionales sanas y mejorar la comunicación resulta clave tanto para el bienestar de los equipos como para la experiencia del paciente.

Estos talleres no se plantean como cursos meramente teóricos, sino como espacios de aprendizaje participativo en los que los profesionales pueden reflexionar sobre situaciones reales de su práctica cotidiana, compartir experiencias y adquirir técnicas aplicables tanto al ámbito laboral como al personal.

Competencias para un nuevo entorno sanitario

Con estas acciones formativas, la Fundación Jiménez Díaz ahonda en su ya consolidada línea de desarrollo profesional que combina innovación tecnológica y competencias humanas. Por un lado, la inteligencia artificial abre nuevas posibilidades para la docencia, la investigación, la gestión del conocimiento y el apoyo a determinadas tareas clínicas y formativas. Por otro, la inteligencia emocional ayuda a fortalecer la comunicación, el trabajo en equipo, el autocuidado y la relación asistencial.

Ambas dimensiones responden a una misma realidad: el entorno sanitario actual exige profesionales técnicamente preparados, capaces de adaptarse a nuevas herramientas, pero también dotados de habilidades relacionales y emocionales que les permitan afrontar con equilibrio, empatía y seguridad los desafíos de la asistencia sanitaria.

De este modo, la Fundación Jiménez Díaz continúa impulsando una formación integral de sus profesionales, orientada no solo a la actualización científica y tecnológica, sino también al desarrollo de competencias que repercuten directamente en la calidad asistencial, la seguridad clínica, la experiencia del paciente y sus allegados y el bienestar de los propios equipos médicos.