Los expertos de la firma de inversión consideran que el ritmo de crecimiento de la economía española podría haber tocado su máximo el año pasado. Y, aunque mantendrá una expansión “decente”, lo cierto es que el ritmo descenderá. En  BofA Merrill Lynch creen, además, que ha llegado el momento de que el país haga sus deberes y encare sus problemas estructurales.
 
En la firma esperan una expansión del PIB del 2,5% en 2017, por encima del consenso, aunque en línea con las estimaciones oficiales gracias, sobre todo, a la contribución del consumo público y privado.  Para 2018 esperan un crecimiento del 2%.

Con todo, apuntan en la firma que parte de los vientos de cola que han impulsado el crecimiento de nuestro país en los últimos años se están desvaneciendo. Por un lado, el aumento de los precios del petróleo –pese a que siguen en mínimos a nivel histórico- y, por otro, el impulso del crédito. Explican que “este ha sido uno de los principales factores que han provocado el mejor comportamiento de la economía europea y ahora se está desvaneciendo. El pasado impulso fiscal de los dos últimos años ya no ayudará mucho”, alertan, una vez que hay un gobierno que puede hacer frente al déficit fiscal.  En su opinión, España debe ponerse manos a la obra y actuar sobre sus desequilibrios estructurales.

la tendencia no es tu amiga


Explican que “la economía española está experimentando una recuperación que recuerda mucho al pasado, no está equilibrada para reducir los desequilibrios exteriores, aumenta la desigualdad y no se está sintiendo por toda la población”, afirman.

Impulso fiscal


Apuntan que aunque se han hecho muchas reformas y ajustes fiscales en los últimos años sigue habiendo retos pendientes, sobre todo los que tienen que ver con la baja productividad y la tendencia de crecimiento. Calculan que en el largo plazo la expansión de la economía de nuestro país rondará el 1%. Por otro lado, consideran que hay rigideces en algunos mercados, desequilibrios fiscales, un pobre comportamiento de la educación, dualidad del mercado laboral y es necesario –dicen- saber cómo recolocar a una gran masa de desempleados en otros sectores. Por último, señalan, hay una gran dependencia de los inversores extranjeros, dada la gran suma de deuda externa que mantiene nuestra economía.

GBP Tracker


Por si fuera poco, existen mucho retos, como el descontento con las instituciones –corrupción- y retos regionales como la cuestión catalana.

En su opinión “hay una pequeña ventana de oportunidad. 2017 va a ser un año muy importante, ahora que ya se sabe que la expansión del QE del BCE más allá de este ejercicio está cuestionada”, apuntan. Por otro lado, señalan que aunque el país ha logrado evitar que el populismo alcance el poder, la minoría que gobierna lo tendrá difícil para llegar a consensos políticos amplicos para lograr afrontar los retos pendientes: la cuestión catalana está entre los principales obstáculos.

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