Hay una cuestión en materia de trading que genera mucha discusión entre los participantes en el mercado y es si hay que anticiparse a los posibles movimientos del mercado o, al contrario, reaccionar a ellos una vez que se han producido.

Como dicen los que defiende esta postura “hay que esperar a que se produzca una señal en nuestro sistema de trading y actuar en consecuencia, pero nunca antes de que se produzca esta señal”.

Por supuesto que hay que esperar a que nuestro sistema de especulación genere una señal para actuar, pero eso no quita que podamos anticipar lo que pueda pasar en el mercado. Anticiparse no es adelantarse. En realidad, la anticipación y la reacción son dos fases del mecanismo de trading que ocurren temporalmente una antes que la otra.
La anticipación consiste en establecer una serie de hipótesis o de posibles escenarios y prepararse para responder a cada uno de ellos de una manera distinta. La reacción es simplemente la decisión de operar en un sentido u otro en función de que se haya producido una determinada señal, previamente anticipada.

Lo que no hay que hacer es confundir anticipación con predicción. Anticiparse no es predecir. Son conceptos antagonistas en el mundo del trading. Cuando uno hace una predicción sólo está valorando una sola hipótesis, un solo escenario de mercado, que podrá ocurrir o no. Y eso hace que la carga emocional de esa predicción sea particularmente dañina para el trading. Cuando uno hace una predicción (por ejemplo “el Nikkei subirá por los estímulos monetarios del Banco de Japón” o “esta compañía subirá porque presentará buenos resultados”) uno tiene la necesidad de que esa predicción salga bien y se encuentra, por lo tanto, emocionalmente atado a ella. No tiene capacidad de rectificar si al final el mercado va en nuestra contra. Tratará de encontrar una explicación lógica que apoye esa predicción (“el mercado se equivoca”, “el mercado no ha valorado correctamente la noticia”, etc).

Anticiparse es tener un plan de actuación sobre qué hacer si el mercado reacciona de una forma u otra. El secreto del trading no es prever lo que pueda pasar, sino prever que pueden darse múltiples situaciones de mercado.
Tenemos un buen ejemplo con la bolsa japonesa. A la vista del gráfico que figura aquí abajo el Nikkei puede hacer cualquier cosa: puede perfectamente irse al 16.000 como regresar al 12.500. ¿Cuál de estas dos alternativas es la más probable? No lo sé. Solo sé lo que haré en función de cómo y en qué dirección se rompa esta figura triangular, pero a priori ambas alternativas tienen la misma probabilidad de ocurrir.