
Aunque haya discursos políticos del estilo “ponemos aranceles para que los paguen otros”, la realidad es bien distinta, como muchos podéis suponer ya. Es fácil ver el populismo en ojo ajeno.
Con el lío de los aranceles este 2025, muchos analistas y economistas han vaticinado qué iba a pasar y dónde se iba a repercutir el precio de esos aranceles. Pues ya hay informes oficiales y vamos a ver qué dicen.
Entre el 86% y el 96% de la carga económica de los aranceles recae en importadores y consumidores estadounidenses, según investigaciones del Instituto Kiel para la Economía Mundial y economistas de la Reserva Federal de Nueva York (Amiti, Flanagan, Heise y Weinstein).
En 2025, el arancel promedio sobre las importaciones de EE.UU. pasó del 2,6% al 13%. Con ese salto, la pregunta correcta es cuánto de ese impuesto se traslada a mayores precios dentro de EE.UU. y cuánto se absorbe por el vendedor extranjero bajando precios.
El estudio de la Reserva Federal de Nueva York, liderado por Mary Amiti y David E. Weinstein, analizó datos de importación hasta noviembre de 2025 para medir el traspaso a precios. Sus resultados son difíciles de retorcer.
Puede que no gusten a la Administración Trump, pero tienen poca vuelta de hoja. Y, como ya dijimos incluso antes de que Trump pusiese los aranceles, es un impuesto que perjudica gravemente a los propios americanos en primer lugar. Luego podemos entrar en debates secundarios, pero este titular debería estar claro por la teoría económica. Ahora, con los reciente estudios, podemos cuantificarlo y desglosarlo.
Período de 2025 | Incidencia en Exportadores | Incidencia en Importadores de EE.UU. |
Ene - Agost | 6% | 94% |
Sept - Octub | 8% | 92% |
Noviembre | 14% | 86% |
Fuente: Cálculos de Amiti, Flanagan, Heise y Weinstein (2026) basados en datos del U.S. Census Bureau.
Esta tabla muestra que, si el arancel sube, el exportador extranjero apenas baja precios. El importador estadounidense paga el impuesto y después intenta no comérselo con patatas. Luego te cuento lo que le cuesta a cada familia…
La empresa importadora estadounidense paga el arancel a la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) cuando el producto entra. Si el exportador extranjero no baja el precio para compensar, el coste recae en el importador. Y el importador, para defender márgenes, suele trasladarlo al consumidor final.

Un arancel no convierte al exportador en filántropo. Ajusta cantidades, rutas y el coste termina filtrándose al mercado doméstico. De hecho, el Instituto Kiel lo formula tal y como venimos diciendo desde hace más de un año (aunque en esto coincidimos casi todos los economistas): los aranceles actúan como un impuesto al consumo interno. Encarecen insumos importados, recortan márgenes empresariales y limitan la inversión. Es decir: no solo pagan los hogares; también pagan las empresas que usan esos bienes como piezas, materiales o componentes.
Y no olvidemos tampoco que, aunque el arancel sea el que ocupe el titular, el consumidor puede recibir un doble impacto de arancel + divisa. Y esto no es menor.
Es más, los estudios señalan algún caso concreto, como el de los pistones en la automoción. Cuentan que un pistón de motor puede cruzar fronteras entre EE.UU., Canadá y México hasta ocho veces durante su fabricación. Y claro, con cada cruce, cuando hay aranceles, zasca para el pistón.
Y esto no es solo coches o ropa de lujo, la subida está también en la compra semanal del consumidor americano. Estos informes aportan datos concretos sobre varios bienes. Uno de ellos, los alimentos. Por ejemplo, el 80% de los aguacates en EE.UU. provienen de México; frutas y verduras han visto cómo algunos productos eran caros en el mejor de los casos, o escasos y caros. El coste de la vivienda también ha crecido por el precio del acero y la madera canadiense. Y, por supuesto, productos tecnológicos provenientes de China o componentes de México, que también hace que muchos productos de tecnología se hayan vuelto más caros.
Las familias de ingresos bajos y medios destinan más proporción del presupuesto a bienes necesarios (alimentos, gasolina, ropa) que quedan afectados por estos aranceles. Por eso, el impacto estimado por hogar es tan relevante: entre 1.600 y 2.000 dólares anuales de coste promedio.
Para un hogar con margen, es un fastidio. Para un hogar justo, es una renuncia que ya hay que mirar con lupa.
Las fuentes coinciden también en que esta estrategia arancelaria ha generado ingresos fiscales para el Tesoro de EE.UU. de aproximadamente 200.000 millones de dólares, pero con un coste elevado en eficiencia económica interna.
La foto final es de transferencia de riquezadesde consumidores y empresas estadounidenses hacia el gobierno federal, con impacto mínimo en los precios de venta de los exportadores extranjeros.
Si uno mira los datos de 2025 sin ideología (o, al menos, con la ideología aparcada), el resultado es consistente según los estudios. Y sabemos que esto es porque Trump no quiere déficit comercial, como si esto fuese malo, lo cual también hemos explicado en varias ocasiones, una de ellas muy recientemente.
Esta educación financiera aplicada nos sirve para entender mejor algunas medidas de política económica y, de paso, para que no nos engañen.

