
Desde que se lanzaron los primeros ataques, el dólar estadounidense se ha apreciado alrededor de un 1,5% en términos ponderados por el comercio, y la mayoría de las divisas se han depreciado frente al dólar. Las monedas de los mercados emergentes se han visto especialmente afectadas, con una caída de más del 3% en el won coreano, según un reciente estudio elaborado por Claudio Wewel, estratega de divisas de J. Safra Sarasin Sustainable AM.
Las divisas de los países exportadores de crudo, como el dólar canadiense y la corona noruega, tienden a beneficiarse del incremento del precio del petróleo. El dólar australiano también tiende a apreciarse, dada la importancia de Australia como segundo exportador mundial de gas natural licuado (GNL). En el ámbito de las divisas de los mercados emergentes, las latinoamericanas suelen ser las que mejor se mantienen, mientras que las divisas asiáticas y de Europa del Este tienden a ser las más afectadas en cuanto importadores netos de energía. Las economías emergentes tienden a tener una mayor intensidad energética —unidades de consumo de energía por unidad de PIB— y, por lo tanto, experimentan impactos más severos en los términos de intercambio, según este estudio. Además, las salidas de capital hacia activos refugios pueden ejercer una presión adicional sobre las monedas de los mercados emergentes.
EVOLUCIÓN DE LAS MONEDAS FRENTE AL DÓLAR USA
Por el contrario, el incremento de los precios del petróleo y el gas tiende a pesar sobre las monedas de los importadores netos de energía. Dentro del mercado de divisas del G10, el euro y el yen japonés suelen ser los más sensibles y por ello, una desescalada del conflicto beneficiaría especialmente al euro que esta mañana se mueve en los 1,606 dólares.
Para ambas zonas monetarias, el incremento de los precios de la energía representa una crisis negativa de los términos de intercambio que reduce la renta nacional real. De hecho, el deterioro de los términos de intercambio de las materias primas fue uno de los principales factores que provocaron la debilidad del euro en 2022, cuando Europa sufrió una grave crisis energética al inicio de la guerra en Ucrania, recoge Wewel en su trabajo.
Monedas refugio
Las monedas refugio son para este experto, un tercer grupo, aunque pequeño. Al igual que la mayoría de los importadores netos de energía, el incremento de los precios de la energía pesa sobre la economía suiza. Sin embargo, el franco suizo suele apreciarse en episodios en los que el incremento de los precios de la energía es consecuencia de una mayor incertidumbre geopolítica (la apreciación del franco suizo compensa en esencia parte del incremento del precio del petróleo, aliviando la presión alcista sobre la inflación suiza). Lo mismo ocurre con el dólar estadounidense, que históricamente ha mostrado una relación inversa con el petróleo. Si bien la correlación entre el dólar y el petróleo fue inversa en los años posteriores a la crisis financiera mundial, la relación se debilitó sustancialmente después de 2019 y recientemente se ha vuelto positiva, lo que probablemente refleja el hecho de que la economía estadounidense alcanzó la autosuficiencia energética a finales de la década de 2010. En los últimos años, Estados Unidos se ha convertido incluso en un exportador neto de energía.

