MADRID, 20 MAR. (Bolsamania.com/BMS) .- Los fantasmas de los activos tóxicos del ladrillo amenazan con volver, pero Banco Sabadell no tiene miedo. El Banco Central Europeo (BCE) podría obligar a los bancos españoles a tasar de nuevo su cartera inmobiliaria en el marco de los tests de estrés que se realizan este año, una posibilidad que a Albert Coll, director financiero adjunto de Banco Sabadell, le preocupa “poco” porque, entre otras cosas, asegura en una entrevista concedida a Bolsamanía que “los inversores ya han tomado posiciones y ya no aprietan”. En general, Coll cree que estos tests de estrés “han perdido un poquito de inercia” y, aunque no descarta que “existan cabezas de turco”, no cree que estén en España. No obstante, el directivo de la entidad catalana se queja de la tampoco confirmada penalización en estas pruebas de las carteras de deuda pública, porque no se puede comparar un hecho estructural como es el rol de los bancos españoles en el mercado de deuda soberana, con lo que él denomina “oportunismo” de la banca europea.

Coll cree sobre la relajación en términos de provisiones del Banco de España en el marco de la reforma de la Ley Concursal que, aunque no se puede aún calcular, “será un tema marginal” que no cambia la tendencia de provisiones en el sector, pero le da la bienvenida a la norma porque “se han hecho un exceso de reestructuraciones para proyectos no viables”. Aunque en la convalidación de esta reforma en el Congreso hace unos minutos, el propio ministro de Economía y Competitividad, Luis de Guindos, ha asegurado que mejor el crédito solvente, Coll advierte: “Las economías no se reactivan inyectando crédito 'sin ton ni son', sino por el lado de la demanda y el consumo interno, y eso aún no lo estamos viendo”.

Desde Banco Sabadell hablan también para Bolsamanía sobre su dividendo, una política en la que ahora se opta por el “mimetismo” en el sector”, y sobre el precio de la acción.

Pregunta: El Banco Central Europeo (BCE) podría obligar a los bancos a que se vuelvan a tasar los activos inmobiliarios en el marco de los tests de estrés, ¿les preocupa?

Respuesta: No, porque estamos cómodos con los datos que arrojaron los tres exámenes a los que nos hemos sometido ya: uno de la Autoridad Bancaria Europea (EBA por sus siglas en inglés) y los dos de Oliver Wyman, uno de ellos solicitado por nosotros mismos el año pasado. Nos preocupa poco.

P: ¿Y si en estos exámenes se penaliza la tenencia de deuda soberana?

R: El test de estrés en términos de mercado ha perdido un poquito de inercia. Hace unos días de viaje en Londres, los inversores nos decían de forma muy explícita que ya han tomado posiciones en los bancos, y no quieren ahondar mucho en conceptos tests de estrés, porque éstos son exámenes que tienen sentido cuando las cosas van mal, pero cuando las cosas van bien es menos útil. Los inversores ya han tomado posiciones y ya no aprietan. El BCE también percibe menor presión por parte del mercado. El reto es comparar entre distintos países, que sea un examen completo y homogéneo más que impoluto, pero el foco tampoco parece que vaya a ser la comparación entre países. Aunque el mercado considera los tests de estrés útiles, porque dan más información de la que está disponible (las peticiones de datos son muy detalladas), la capacidad de supervisar por parte del BCE no pasa por la ejecución estos tests de estrés, sino que el mercado ya descuenta que el BCE hará un buen trabajo.

P: Entonces, ¿no va a suspender ningún banco español? ¿Ni siquiera uno pequeño para darle credibilidad a las pruebas?

R: Por el nivel de dotaciones que tenemos, es complicado a priori esperar que la EBA aplique un escenario de estrés que provoque el suspenso de algún banco español. Son pruebas particularmente exigentes para países que no están acostumbrados a este nivel de detalle de información; hay dos estilos de informar: uno mucho más basado en criterios contables, con detalle, y mucha capilaridad, que es el que aplica el Banco de España; y el del resto de Europa, donde los reguladores miran cifras de gestión y otros parámetros. Para el mercado, los bancos en el punto de mira son los alemanes y los italianos. Puede ser que en este test de estrés existan “cabezas de turco”, pero no creo que estén en España.

P: ¿Aunque se penalicen las carteras de deuda soberana?

R: Hemos visto que el BCE defiende que la deuda se compute a riesgo cero, pero por otra parte ha habido discusión con la EBA y Alemania para que no sea así. Es una presión algo injustificada ahora, porque deriva de las posiciones que han tomado los bancos europeos en el marco de las LTROs (financiación barata del BCE). Fuera de España, el uso de las LTROs para comprar deuda ha sido one-off, un extraordinario, pero en España los bancos siempre han cumplido un rol importante como compradores de deuda. De media en los últimos 40 años, los bancos españoles han tenido entre el 7% y el 10% de sus balances invertidos en deuda española. En España se hace una gestión intrínseca de la deuda soberana. Para los bancos españoles, la compra de deuda responde a macrocoberturas de balance, dada la exposición que tienen a la curva de tipos y el impacto en margen de intereses. Es una cuestión estructural, versus el oportunismo que han proporcionado las lineas LTRO al resto de bancos europeos que históricamente no han invertido en este activo.

P: ¿Descuentan entonces esa penalización?

R: Parece ser que se hará un análisis de sensibilidad de las carteras disponibles para la venta. Es decir, se analizarán escenarios de subidas de tipos. Parece ser que si la cartera de deuda genera un déficit de capital, la decisión última quedará en manos del regulador local; es lo que se denomina criterio macroprudencial. Pero en términos generales, nuestra visión es que tenemos margen de maniobra para estos test de estrés y no debemos estar preocupados.

P: ¿Descartan entonces emitir CoCos como han hecho BBVA, Banco Popular o Banco Santander?
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R: Nos lo hemos planteado, pero de momento no es un producto para Banco Sabadell. Hay que disponer de un colchón de 1,5% de activos ponderados con este tipo de productos para cumplir con Basilea III hasta 2016, y nosotros ahora lo cubrimos con nuestro core capital. Si tuviésemos que hacer una emisión de CoCos, el 1,5% de nuestros activos ponderados serían aproximadamente 1.000 millones de euros, por lo que con una sola operación lo podríamos completar. Otras entidades necesitan tres, cuatro o cinco emisiones para cubrirlo, porque son mucho más grandes. Haríamos un CoCo en el caso de que pudiésemos devolver capital al accionista porque emitir al 6% y 7% sería eficiente en términos de gestión de capital, dado que el core equity tiene un coste del 12% aproximadamente, pero hoy por hoy no se puede devolver capital.

P: El pay-out en términos de dividendo en efectivo de Banco Sabadell es del 16%, mientras que la “recomendación” del Banco de España permite que el pago en cash sea del 25% del beneficio, ¿prudencia?

R: Es una cuestión matemática. Si pagamos un céntimo y es un 16%, pagando dos céntimos duplicaríamos y superaríamos el 25%. Además, hay un tema de mimetismo en el sector, y Banco Sabadell tiene en consideración las actuaciones del sector para no salirnos del perfil, pero nuestro objetivo es regresar al pay-out en efectivo del 50%.

P: El precio de la acción de Banco Sabadell ha aguantado bastante bien respecto a otros bancos, pero el presidente, Josep Oliu, se quejó en la presentación de los resultados anuales de que el precio no reflejaba los fundamentales de la entidad. ¿Cuál sería “el precio justo”?

R: No tenemos objetivo del precio de la acción pero, en un mercado normalizado, se suele valorar a 1,5 veces valor en libros, ahora está en 0,9, así que en términos normalizados la acción debería estar entre 3,5 y 4,0 euros en el medio plazo. La velocidad a la que llegue a ese nivel no se puede prever, porque el mercado tiene su propio ritmo, y además no somos partidarios de empujar más de lo necesario. Nuestro plan de negocio es a tres años, por lo que no creo que los resultados del primer trimestre den para que la acción suba un 10%.

P: El Banco de España ha decidido suavizar las estrictas reclasificaciones de los créditos refinanciados que impuso hace menos de un año, permitiendo liberar provisiones en las reestructuraciones que se cierren en el marco de la reforma de la Ley Concursal, ¿qué impacto tendrá esto en el banco?

R: El impacto en euros no se sabe aún. En cualquier caso, esto no cambia nuestra visión de que la idea de un aligeramiento de la presión sobre las provisiones no es acertada. El porcentaje de crédito moroso que se financia no es tan significativo. Se aplicará a un porcentaje relativamente pequeño del ritmo de provisiones, por lo que no cambia estructuralmente la visión en España. Es un tema marginal.

P: ¿Pero esta reforma es positiva?

R: Que el deudor más pequeño pudiera bloquear un acuerdo de refinanciación no tenía sentido, era ineficiente. Pero en realidad, los bancos siempre han refinanciado y siempre han reestructurado. Es cierto que se han hecho un exceso de reestructuraciones para proyectos no viables, lo que ha obligado a reanalizar las carteras, pero seguirá habiendo reestructuraciones, porque es una parte inherente del negocio de los bancos. El sistema financiero ya puede asumir esas reestructuraciones, pero necesitamos que la economía avance. Tiene que ir todo un poco de la mano, porque la capacidad de generación de beneficios de la banca será progresiva y no repentina.

P: El Gobierno explicó que esta reforma llega en este momento y no antes porque primero había que sanear el sistema financiero para que pudiese hacer su trabajo: financiar. ¿Pueden entonces ya prestar?

R: La nueva ley tiene que ver con la capacidad de refinanciar, no con la capacidad de prestar. No hay ningún banco a quien se le presente un cliente solvente y no le dé crédito, porque hay liquidez en el mercado. Nosotros en Banco Sabadell renovamos 10.000 millones de euros en crédito cada trimestre. El problema es que hoy en España no se ve todavía una demanda de crédito establecida, es aún muy muy incipiente. Pero la mejor noticia que tenemos es que en España se puede hacer negocio financiero rentable tras la crisis, porque los costes de financiación se están normalizando y los clientes han rebajado durante la crisis sus costes operativos de forma sustancial y están preparados parece crecer por su apalancamiento operativo. En Banco Sabadell nos estamos planteando bajar los diferenciales de financiación porque en el marginal el negocio es rentable, pero las economías no se reactivan inyectando crédito “sin ton ni son”, sino por el lado de la demanda y el consumo interno, y eso aún no lo estamos viendo.

P: Tras el shock inmobiliario, ¿les preocupa ahora su exposición a un sector como el de las energías renovables que está pendiente de los detalles de la nueva regulación?

R: Es un tema que seguimos con interés. De momento, nos hacemos una idea de lo que se exigirá como provisión y del ajuste que hay que hacer a los proyectos de inversión. La ventaja de la maquinaria de generación eólica es que es de mucha calidad y se infravendió. Una hélice se vendía asumiendo que la vida útil era de 10 años, pero puede durar el doble, por lo que las operaciones permiten un rediseño del crédito y la reestructuración de la financiación lo hace viable. Estructuralmente puede no ser un problema. Por lo general creo que habrá solución pero hay que esperar al detalle de la regulación.

María Gómez

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