La semana pasada vivimos una nueva obra de teatro protagonizada por nuestro presidente de gobierno.

Toda esta comedia se fraguó durante el pasado mes de diciembre tras un Consejo Europeo celebrado en Bruselas. Tanto Alemania como España tenían un problema en común, que los mercados internacionales recuperaran la confianza en nuestro país, más aún cuando hacía pocas semanas que Irlanda había tenido que ser rescatada y todas las miradas comenzaron a centrarse en Portugal y España. Para Alemania es vital que el riesgo país español se reduzca, de lo contrario forzaría un rescate de emergencia que haría tambalearse a toda la eurozona, no olvidemos que lo que se plantea es rescatar a la novena potencia económica mundial.

Así que la puesta en escena estaba bien definida. Por un lado la canciller visitaba La Moncloa con todo su séquito, a saber, seis de sus ministros además de los presidentes de tres de sus mayores empresas: Deutsche Telecom (representado por el presidente de T-Systems), RWE y Siemens. Por el lado español: el presidente Zapatero lideraba un grupo formado por varios ministros, Juan Rosell -presidente de la CEOE-, los presidentes de Telefónica, Iberdrola, Acciona y La Caixa, y finalmente, Cándido Méndez representando al sindicato de UGT e Ignacio Fernández Toxo haciendo lo propio por CCOO.

Los papeles de cada actor estaban ya muy bien memorizados
. Comenzó la canciller, alabando el esfuerzo español para afrontar la crisis:

-Merkel: "España ha hecho los deberes" "España va por buen camino".
A continuación, el guión de Zapatero ordenaba el esbozo de una sonrisa que el presidente bordó. Merkel proseguiría con más alabanzas (es necesario que los inversores vuelvan a confiar en España).
-Merkel: "Este nuevo cambio, encaminará a España hacia un rumbo más positivo". "Los mercados tomarán muy buena nota de esto".
(La invitación no podía ser más explícita).
Para dar un tono de seriedad, la canciller propondría a nuestro gobierno tres nuevas medidas y Zapatero rechazaría dos de ellas de forma tajante (quedan pocos meses para las elecciones y la pérdida de más votos podría ser desastrosa):
-Merkel: "Para continuar en esta línea tan positiva, sería necesario: que los aumentos salariales no se igualen a la inflación, que hubiera un límite para el déficit y que se incremente la competitividad a través de una reforma del impuesto de sociedades".
-Zapatero: "Respecto a la primera propuesta este gobierno dejará a las partes que trabajen en lo que consideren necesario (NO), en temas de presupuestos España ya tiene sus propias leyes de estabilidad presupuestaria, y por tanto, lo máximo que podría hacer es trasladarlas a las comunidades autónomas (NO), en cambio, considero la último propuesta muy lógica".


FIN

Ahora, teatros aparte, tratemos el asunto con toda la seriedad que se merece. Por un lado tenemos un bloque europeo formado por economías fuertes y lideradas por Alemania, Austria y Finlandia. Estos países, a la hora de plantearse un incremento de los fondos europeos destinados a rescates, es muy lógico que establezcan ciertas exigencias a dichas economías rescatadas, más que nada para evitar que esta situación se vuelva a repetir en el futuro.

Pero veamos el ejemplo germano. El PIB alemán no sólo ha crecido un 3.6% a lo largo de 2010, además la tasa de paro se ha situado en los niveles más bajos de los últimos 20 años, llegando al 7.6%. Según Ricardo Wehrhahn, socio de la prestigiosa consultora Roland Berger: "entre 2000 y 2009 el coste unitario del trabajo subió un 7% en Alemania mientras que en España subió más de un 35%". Las empresas alemanas supieron hacer frente a la crisis de forma muy eficiente, "con programas agresivos de reducción de costes y evitando la fuga de talento merced a jornadas reducidas". Por otro lado apostaron por potenciar sus fortalezas: "centrándose en los productos que incorporan alta tecnología". Wehrhahn, termina destacando dos características de la sociedad alemana que la hacen muy competitiva: "capacidad de autocrítica y de conseguir consenso".

Conclusión: la economía alemana ya está creciendo y ahora mismo una de sus preocupaciones es algo que seguramente ni se comentara en la reunión de la semana pasada. Cualquier país en tal situación de crecimiento no se puede permitir unos tipos de interés tan bajos (actualmente el euro en el 1%), pues corre el riesgo de una fuerte subida de los precios (=inflación).

El teatro de la semana pasada sólo es un parche para que el tesoro español se pueda seguir financiando a precios razonables durante los próximos meses. Pero el gran problema que se vive en estos momentos en la eurozona, es que una subida de tipos (petición al BCE por parte de los países en crecimiento) sería desastroso para todos los PIIGS (recordemos: Portugal, Irlanda, Italia, Grecia y España).

Hasta que las autoridades europeas no planteen este debate, seguiremos viviendo una farsa.