Los inversores ya han hecho la maleta y se han ido de vacaciones. Wall Street abre sus puertas pero pocos se animan a entrar, las compras está más fuera que dentro de la bolsa y por lo que los índices descienden. El Dow Jones cae un 0,01% hasta los 10.544 puntos, el Nasdaq un 0,20% y el S&P 500 un 0,32% en la última jornada de un año bursátil empañado por la crisis mundial.
Wall Street hoy camina huérfana. El parqué norteamericano llora la ausencia de datos macroeconómicos que animen la última sesión del 2009 y no se siente con fuerza como para volver a romper los máximos marcados hace dos días.

La confianza consumidor flaquea, como conocíamos ayer y hoy los compradores de gangas de última hora no están muy por la labor de arriesgar, buscan refugio en el gran beneficiario en estas ocasiones: el dólar. El billete verde ascendía a su nivel más alto de hace dos meses frente al yen y esta mañana el euro se cambiaba a 1,4341 dólares, frente a los 1,4349 de ayer.

En el apartado empresarial, quien Kaufman Bros dice ver un buen momento para hincarle el diente a la manzana de Apple. El broker mejoró su precio indicativo de 235 a 253 dólares justificado en el potencial de su segmento de iPhone. Los inversores, apabullados por esta recomendación hoy hacen subir al valor un 0,33%.

Cuando las principales entidades financieras del país saldan sus deudas con el gobierno de Obama, la firma GMAC Financial Services pende de un hilo que podría no romperse si el Ejecutivo le presta 3.500 millones de dólares, que se sumarían a los 12.500 millones que ya ha recibido. Esta inyección podría llevarse a cabo en estos días y, sorprendentemente, GMAC hoy sube un 0,48% en el NYSE.

De EE.UU. nos vamos a Japón pero, desde luego, no tomaremos un avión de Japan Airlines para ello, puesto que la aerolínea estaría a punto de ingresar en un proceso de bancarrota que costaría a sus acreedores unos 7.600 millones de dólares. Las acciones de JAL se han desplomado en la última sesión haciendo que la bolsa japonesa cerrara en rojo. Y eso que el país nipón se perfila como uno de los manás de las empresas internacionales e, incluso, desde el propio gobierno planean crecer un 2% anual en la próxima década.

Todo esto en el día que Wall Street cierra sus puertas para comenzar renovado un 2010 y hacer enmienda de los errores cometidos en 2009.